| Educación vial, asignatura pendiente en las escuelas |
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En Guatemala se registran entre 20 y 25 heridos y tres fallecidos cada semana como resultado de los accidentes de tránsito. Pese a ello, la educación vial es un tema pendiente en nuestro país. Pero existe un movimiento que aboga porque desde la escuela primaria se instruya en esta destreza a los futuros pilotos.
“Cuando vamos en el carro con mi papá, siempre se cruza la calle con el semáforo en anaranjado”, dice Antonio Méndez, un niño de 8 años, quien continuamente viaja con su padre.
Gabriela es otra niña que asegura que cuando su madre conduce y va a detenerse, porque el semáforo está en amarillo, su papá le increpa: “Corre, corre, no te quedes”.
Estos dos ejemplos ilustran por qué la Organización Mundial de la Salud, OMS, sitúa a Guatemala como el cuarto país de América con el índice más alto de mortalidad vial y con una escasa educación en el tema.
Esto preocupa a la licenciada Luz de Cabrera, instructora internacional de manejo defensivo, autorizada por el Consejo Nacional de Seguridad de Estados Unidos, pues asegura que el altísimo número de accidentes de tránsito que se producen en el país, es provocado por la falta de educación vial y por el escaso respeto a las normas. Hasta el momento este tema no pasa de ser un mero requisito, limitado a la enseñanza ocasional de las señales de tránsito en las escuelas de automovilismo, previo a obtener la licencia de conducir.
Por eso esta profesional y muchos otros expertos coinciden en la necesidad de instruir a los niños, desde la educación primaria, pues ellos serán futuros pilotos.
Para la licenciada Alma Rosa de Tercero, directora del proyecto Seguridad Desde la Educación, la educación vial debe ser una materia o disciplina escolar incluida en los programas educacionales vigentes, que tenga por objeto preparar a los niños para conducirse como peatones y futuros conductores.
La profesional encabeza un movimiento para crear el primer parque temático sobre seguridad vial, a donde los niños de escuelas y colegios puedan acudir para conocer de forma vivencial las normas y leyes de tránsito.
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"Impartir la educación vial desde la primaria, ayudaría a cambiar el irrespeto a la ley de tránsito y a los policías de la PMT" Licda. María Alejandra Paz, Coordinadora del Departamento de Educación Vial de Emetra. |
Educación vial desde las aulasPara los expertos, este tema debería tratarse con mucha profundidad en los centros educativos, ya que es un problema social que se alimenta con vidas humanas.
Tanto la licenciada de Cabrera como el ingeniero René Valle, ambos de Safety, Health & Environment Consultant, comparten la necesidad de que la educación vial en Guatemala debería empezar desde el colegio con un enfoque no sólo en la conducción de vehículos, sino a los derechos y obligaciones del peatón.
Además, en los últimos dos años del nivel medio se debería incluir un curso de Manejo Defensivo teórico a todos los estudiantes que están por graduarse, expresan. Los expertos creen que con esto se lograría cimentar sólidamente las bases de la educación vial.
Por eso, la licenciada de Tercero va más allá al abogar por un lugar destacado de la educación vial en la agenda de gobierno y autoridades del ministerio de Educación.
Tanto ella como la instructora de Cabrera coinciden en que la educación vial debería ser una asignatura obligatoria desde la etapa primaria, luego potenciarse en la secundaria y ampliarse a la hora de solicitar cualquier licencia o carné de conducción.
Como materia educativa, los especialistas coinciden en que debe comenzar a impartirse desde los tres años, ya que hasta los siete los niños son muy receptivos. Además, en esas edades, aunque su capacidad de juicio y razonamiento estén todavía limitados, resulta fundamental sentar una buena base formativa.
“El objetivo es educarlos desde temprana edad, para modificar actitudes que los conductores adultos tienen frente al volante y las cuales hoy son la causa del 95 por ciento de los accidentes de tránsito”, señalan los expertos. Las ventajas de incluir la seguridad vial como una materia obligatoria en los colegios serían muchas. Por un lado, la escuela, por su función socializadora, es un lugar privilegiado para inculcar valores a los menores, además, la infancia es la edad más adecuada para el aprendizaje, expresa De Tercero.
Con esto concuerda la licenciada María Alejandra Paz, encargada del Departamento de Educación Vial de Emetra, de la municipalidad capitalina, entidad que el año pasado impartió cursos de este tema a más de tres mil jóvenes y niños en un parque vial, en donde se encuentran las principales señales de tránsito, para que los pequeños tomen conciencia sobre la importancia de la Ley y Reglamento de Tránsito.
Pero esta preocupación también la han seguido otras empresas. Por ejemplo Bright Solutions montó el año pasado el primer evento de Seguridad desde la Educación, cuyo objetivo fue capacitar a más de cinco mil estudiantes en aspectos como la seguridad del peatón, señales de tránsito, la labor que realizan los agentes de la PMT y la responsabilidad que conlleva conducir un auto.
Sin embargo, estos esfuerzos parecen no encontrar mucho eco en las autoridades del ministerio de Educación, pues el tema de la seguridad vial únicamente forma parte de un punto dentro del área de Medio Social y Natural, en el nuevo currículum.
Es más, la licenciada Erminia de Muralles, directora de la Dirección de Calidad y Desarrollo Educativo, expresa que la seguridad vial es una parte de la educación integral. “No es necesario declararla como una área curricular, pues un área tiene objetivos amplios y la seguridad vial es específica y puede formar parte de otras materias”, señala la funcionaria.
Más allá de la importancia de la educación vial para los más pequeños, el licenciado Pedro Trujillo, director del Instituto de Estudios Políticos de la Universidad Francisco Marroquín, señala la importancia de implantar esta formación a lo largo de la vida y en todos los conductores.
Pero para la licenciada de Paz, el programa emprendido por la municipalidad capitalina es uno de los temas más importantes dentro de la institución, pues los niños y jóvenes son los futuros conductores de la ciudad.
Lo mismo piensa la Organización Mundial de la Salud con su lema “La seguridad vial no es accidental”, en otras palabras lograr la seguridad vial en una sociedad requiere de todo un proceso que comienza con los más pequeños, con aquellos que pueden cambiar las trágicas estadísticas de heridos y muertos causados por accidentes de tránsito.
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