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De autos y féminas

Un reciente premio literario otorgado a la peor narrativa fue concedido a un empleado de Microsoft, quien combinó una fantasía erótica con el motor de un Triumph Spitfire.

Uno de los autores de los artículos del libro Man and his symbols, de 1968, editado por el psiquiatra suizo Carl Gustav Jung, consideraba que para muchos hombres el auto se identifica con su parte femenina, o ánima. De hecho, en lengua inglesa el género de autos, barcos y aviones es femenino.

Tal vez por eso la publicidad no deja de asociar a la mujer y al glamour con los autos. Pero para muestra he aquí este ejercicio literario.

Inspirada por las famosas palabras con que el novelista inglés del siglo XIX, Edward George Earl Bulwer-Lytton, empezó su novela Paul Clifford, 3Era una noche oscura y tormentosa2, la Universidad Estatal de San José, California, instituyó el Certamen Bulwer-Lytton de Ficción, para premiar al inicio más malo de una novela imaginaria.

Este año ganó Dan MacKay, de 43 años, con 3Mientras miraba el amplio pecho de ella empezó a soñar con los dos carburadores Stromberg de su antiguo Spitfire, funcionales pero de diseño atractivo, colocados en forma placentera sobre la entrada del manifold. Arqueadas para manos expertas, las pequeñas tapas texturizadas de los depósitos de aceite suplicaban que las revisara y las ajustara como lo indica la página siete del manual de mantenimiento2.

Mackay ganó US$250, pero estaba de viaje en China cuando se le declaró ganador, 3tal vez para huir de la fama que le concedió su dudoso logro literario2, comentó el profesor Scott Rice, del departamento de literatura de la citada universidad.




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