| El Hispano-Suiza H6C, auto de reyes |
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Ultralujoso representante de los más altos logros de la industria de los años 20, el H6C debutó en el Salón de París de 1919. Se produjeron unas 2,350 unidades hasta 1933, entre este modelo y los H6 y H6B.
El diseñador de este modelo extraordinario, el suizo Mark Birkigt se inspiró en un motor aéreo para diseñar el de H6C. La planta poder de aluminio tenía seis cilindros en línea y desplazaba 6.5 litros. Con la salvedad del eje de levas a la cabeza era, en resumen, medio motor del avión V12 de Birkigt. Como ejemplo de su calidad, el impresionante cigüeñal se torneaba de un lingote de acero que pesaba 35 libras.
Uno de los adelantos del H6 fueron sus frenos, los primeros dotados con asistencia de poder, los cuales funcionaban por medio de una polea que venía de la transmisión. Cuando el auto desaceleraba su propio momentum accionaba el servo de los frenos, para obtener fuerza adicional. Hispano-Suiza, después, concedió licencias para que otras empresas utilizaran esta tecnología, entre ellas a su archirrival Rolls-Royce.
El modelo 1922 fue un poco más poderoso y el 1924 tenía un motor de 8.0 litros. En 1933 apareció uno de 9.5 litros, V12, aunque su tecnología fue un poco más convencional.
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La Hispano-SuizaEsta empresa remeda la historia de Belleza Negra. El origen de la más grande marca española está en la casa Emilio La Cuadra. Tras la quiebra de ésta, la fábrica pasó a J. Castro quien continuó construyendo automóviles hasta que, en 1904, también se vio obligado a cerrar.
Damián Mateu, uno de los mayores acreedores de la empresa en quiebra, con la asesoría de Francisco Seix, se unió a Birkigt, joven talento descubierto por La Cuadra.
De este modo, el 14 julio de 1904 nacía La Hispano Suiza, Fábrica de Automóviles Sociedad Anónima. Comenzaba una carrera exitosa que llevaría a la marca a obtener premios internacionales, ganar seriales como el Indianápolis 500, a establecer una calidad raras veces igualada más adelante y a tener entre sus admiradores a reyes como Alfonso XII, a millonarios y a estrellas de la farándula.
Las glorias de Hispano-Suiza en la rama automotriz llegaron a su fin después de la Segunda Guerra Mundial, cuando sus fábricas francesas quedaron arrasadas. El gobierno español la compró entonces y la convirtió en una productora de camiones, también destinada al fracaso, pero sin gloria alguna, la Pegaso (que utilizó carrocerías Barreiros), de triste recordación, que caería finalmente a manos de una transnacional estadounidense.
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