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Arterias peligrosas

La falta de semáforos y otras señales de tránsito, calles angostas con paradas de buses, pendientes que impulsan a acelerar y avenidas rápidas, son algunos de los factores que han convertido en puntos peligrosos a muchas arterias de la ciudad.




En el ámbito de la Seguridad Vial se denomina punto negro a aquella calle o vía urbana en donde se producen con frecuencia accidentes de tráfico, no necesariamente con víctimas, pero que representan una preocupación para autoridades, peatones y automovilistas.




En la Ciudad de Guatemala las estadísticas de la Policía Municipal de Tránsito (PMT) y los cuerpos de bomberos han contabilizado 15 cruceros o calles donde el año pasado se produjeron 600 accidentes, algunos leves, pero otros con daños fatales.




Este es el caso del crucero ubicado en la Calzada Aguilar Batres y 29 Calle, de la zona 11, el cual está catalogado como una de las esquinas más peligrosas.  No es para menos, el año pasado se registraron 80 accidentes de tránsito en ese mismo lugar, según datos estadísticos de la PMT.




El problema en esta arteria, un común denominador en los llamados puntos negros, es la falta de señalización y que la poca instalada no es efectiva.  Un rótulo colocado en una esquina o al centro no es suficiente para prevenir a los automovilistas, señala un piloto que continuamente circula por el área.




La 29 calle es la que utilizan cientos de automovilistas para salir a la Calzada Aguilar Batres y enfilar hacia el Sur de la capital.  “Es ese entrecruzamiento de vehículos el que provoca los percances, pues los pilotos no toman sus precauciones”, explica Amílcar Montejo, intendente de la PMT.




¿Qué las hace peligrosas?

La arquitecta Amanda Morán, del Centro de Estudios Urbanos y Regionales, CEUR, de la Universidad de San Carlos de Guatemala, explica que existe una mala planeación de varias vías, donde las intersecciones o vueltas son inadecuadas, y esto causa los percances.

Además, como se indicó, ya la señalización en general es deficiente, faltan semáforos, letreros visibles y pasos peatonales debidamente señalizados, explican autoridades de los cuerpos de socorro.

En las avenidas y en varias calles de los puntos registrados, los radios de giro para los automóviles son muy amplios o cerrados como el caso de la intersección de la Calle Mateo Flores y la Calzada San Juan, y esto aumenta los riesgos, explica el arquitecto Mario Mancilla, coordinador de la Maestría en Planificación y Gestión Urbana de la Universidad Rafael Landívar.

El profesional señala que en muchos de estos puntos de riesgo, también afecta a los automovilistas el exceso visual de carteles, antenas, tendidos eléctricos o elementos arquitectónicos inadecuados.  Esto provoca dolor de cabeza, estrés por saturación de elementos y distracciones peligrosas al conductor, pues tapan las señales de tráfico.  Naturalmente, suceden los percances.

Juan Ramírez, piloto, asegura que la falta de señalización lo llevó a protagonizar un accidente que casi le cuesta la vida.  “Iba sobre una arteria y creí que llevaba la vía pues no había ninguna señal, pero cuando intenté cruzar otro vehículo me embistió”.


Pero no sólo es la falta de señalización.  Del total de automotores que circulan en el país, más de 800,000, el 53 por ciento, lo hacen en el área metropolitana, donde el aumento de la red vial no es proporcional al incremento del parque vehicular, que es del 15 por ciento anual, explican los expertos.


Una posible solución sería instalar pasos peatonales con reductores de velocidad y señalizar aún más, así como cambiar el pavimento antes de llegar a los cruces considerados peligrosos, para que el conductor esté en alerta, expresan los especialistas del Consejo de Prevención de Accidentes de Tránsito.


Las autoridades municipales reconocen que hacen falta señales de tránsito en algunos puntos, pero explican que éstas son dañadas continuamente y otras han sido robadas.


Montejo también señala que el 90 por ciento de los accidentes tiene su origen en el factor humano.  Casi todos son culposos, es decir, se producen por impericia, imprudencia o negligencia.  El arquitecto Mancilla reconoce que en buena parte de las arterias de la capital sí hay señalización, lo que hace falta es que se respete.


Detectar esos puntos negros es primordial para adoptar medidas en relación con la infraestructura y su entorno, que puedan contribuir a la eliminación de accidentes en esas zonas, expresa la arquitecta Amanda Morán.


Amílcar Montejo expresa que en muchas de esas calles peligrosas ya han realizado cambios de infraestructura y cuentan con presencia de agentes de la PMT, para minimizar los riesgos.


Además, la PMT y el Conpreve han iniciado una campaña para señalizar los puntos críticos, así como impulsar programas de prevención de accidentes, señala Guillermo Bran, presidente del Conpreve.


En fin, esas calles y la cantidad de accidentes que en ellas ocurren demuestran la gravedad de una realidad que necesita en forma urgente el compromiso de todos, para generar iniciativas concretas y coordinadas que minimicen el problema.

En pocas palabras

•    Los accidentes de tránsito ocupan en Guatemala el tercer lugar entre los asuntos que más preocupan a la sociedad, sólo superado por el alcoholismo y la violencia.

•    Los accidentes fueron la causa, el año pasado, de 3,400 muertes en el país.

•    Según algunos estudios para el año 2020 las tragedias viales podrían constituir el primer problema social.

•    En el 70 por ciento de los accidentes en intersecciones están involucrados vehículos con placas particulares, frente a un escaso nueve por ciento de buses.

•    Casi el 90 por ciento fueron colisiones, es decir, cuando dos vehículos circulan; y el resto fueron choques, cuando un vehículo embiste a otro que no está en movimiento.

•    El lunes es el día de más accidentes en las intersecciones que se analizan.  Le siguen el jueves y el viernes.

•    Las cifras muestran que el culpable es el conductor: 90 por ciento de las colisiones se deben al factor humano, cinco por ciento al vehículo y cinco por ciento a las arterias.

















Una realidad diaria

Ese día se habían estado preparando para el examen final del colegio.  Casi siempre estudiaban juntas.  Habían leído todo el día y quisieron salir un rato para distraerse.  Sin embargo, cuando regresaban ocurrió la tragedia.  Un vehículo las embistió y Cristina Reyes, una joven de 18 años, murió en el lugar mientras que su amiga, Soledad Hernández, resultó con heridas graves.


“Todavía recuerdo sus sonrisas.  Y la ilusión que tenían por graduarse ese año, pero mi hija ya no pudo”, relata Miriam, mamá de Cristina, con voz entrecortada, haciendo esfuerzos para no llorar.


Cuando pase por ahi

La PMT y los cuerpos de socorro han localizado los puntos donde se producen los accidentes, para que cuando usted pase por esos lugares tome sus precauciones.

Texto y fotos Jeovany Ibañez




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