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Wiesmann, marca para individualistas

El mercado alemán es propenso a modificaciones y personalizaciones vehiculares, pero cuando se habla de exclusividad Wiesmann dice “presente”.

Con una producción de cerca de 150 autos al año y precios que rondan el millón de quetzales, esta marca está restringida para un grupo de selectos y adinerados conocedores.

La red de distribuidores de Wiesmann, generalmente, también distribuye marcas tan exclusivas como Spyker, Donkervoort, NovitecRosso y Maserati.  Es decir, este auto está dirigido a clientela muy privilegiada.

La compañía y su filosofía

Esta empresa produce vehículos puristas y artesanales, de acuerdo a su propio plan de trabajo. Cada unidad puede ser construida de acuerdo a los requerimientos específicos de cada cliente.

En la actualidad hay un poco más de 600 clientes gozando sus Wiessmann Roadster y unos 100 más conduciendo a diario los Wiessmann GT.

Sus fundadores, Friedhelm y Martin Wiesmann se han enfocado en convertir un taller creativo, productor de autos concepto, en instalaciones de producción de volúmenes restringidos de carros.

Su fórmula de producción incluye la utilización de motores BMW, componentes de alta tecnología producidos en Alemania y diseño propio para conjugarlos.

Luego de 15 años esta marca ha llegado a manufacturar muchos más carros que los pensados al inicio, gracias a su gran aceptación, en su reducido nicho de clientes, y la demanda generada por ellos.

Su historial de ventas registra 92 unidades en 2005 y 143 el año pasado.  El presupuesto es de 200, para 2007.


¿Cómo empezó todo?

En 1985 los hermanos Weissmann visitaron el Auto Show de Essen, donde apreciaron algunos autos deportivos antiguos y modernos.  Entonces decidieron hacer un auto que reuniera el espíritu del pasado con la tecnología del presente.

Mientras Friedhelm continuó con su trabajo como gerente de una fábrica de ropa y su hermano, Martin, como ingeniero de desarrollo de bombas, el proyecto siguió a paso lento, pero seguro.

Su vehículo tenía que incorporar los valores propios de un roadster: biplaza, con un diseño de impacto, capó enorme, baúl corto, instrumentación básica y máquina potente.

Sabiendo del riesgo de esta aventura, los Wiessmann utilizaron un galpón de su propiedad, modificándolo para hacer las partes del auto.

Sabiendo que los descapotables necesitan techos duros para el invierno decidieron fabricarlos para variadas marcas.  Esa estrategia de producto les dio solvencia financiera para construir su propio roadster, y les dio a conocer con sus futuros proveedores, entre ellos BMW AG.

Así, en 1993, fue terminado el primer auto de la marca.  Mientras tanto, la empresa se especializó en el manejo de materiales, conocimiento técnico de producción automotriz y otros campos afines.

Wiesmann emplea únicamente artesanos para cada paso de su producción, cuya integración vertical le permite controlar continuamente todos los procesos y así asegurar su constante alta calidad.

Su cadena de distribución incluye a Europa y Oriente Medio y, según sus fundadores, los pasos seguirán siendo a velocidad reducida para lograr un crecimiento lento pero sostenido.

Por Néstor A. Larrazábal B.




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