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BMW M3: Más, más y más…

Cuando se creía que las prestaciones de algunos carros deportivos de la gama premium eran comparables con las ofrecidas por el BMW M3 lanzado al mercado en 2000, la nueva variante de este modelo pone el listón de referencia en un nivel inalcanzable por sus competidores actuales.

El M3 es una referencia obligada para quien gusta del desempeño.  De hecho, seguir algunos de sus elementos es común en quienes quisieran tenerlo y todavía no lo poseen.  Por ejemplo, las branquias laterales en los guardabarros frontales se pusieron de moda en el “soft tuning” como un elemento estético aceptado y adoptado a partir del BMW M3.

Más historia…


En el Salón del Automóvil de Francfort edición 1985 se presentó el primero como una versión evolucionada del Serie 3, con cambios externos e internos que generaron mejor desempeño deportivo sin renunciar a un vehículo de manejo diario en calles y carreteras.  Su motor fue un tetracilíndrico generado en el escritorio de Paul Rosche, genio creativo responsable del motor BMW con el cual Nelson Piquet se alzó con la corona de la Fórmula 1 en 1983.  A esta versión se le denominó E30.

De esa cuenta, la reducción de peso, implementación de tecnología comprobada en pistas, mejora en el comportamiento dinámico y frenos, así como mayor estabilidad y confort de un sedán fueron y han sido los pilares sobre los que se diseña un BMW M3.

Las variantes del E30 fueron:

•    Original de 195 caballos de fuerza.
•    Variante I de 215 hp.
•    Evolution de 200 hp.
•    Evolution II de 220 hp.
•    Cabrio de 215 hp.
•    Sport Evolution de 238 hp.
•    302is de 192 hp.


En 1992 ae lanzó al mercado la segunda generación del M3, basada en el éxito del coupé Serie 3, de allí su denominación E36.  A diferencia de su antecesor, en esta ocasión se conservó una figura menos agresiva, más orientada hacia el transporte personal, aunque muchos periodistas especializados le denominaron “lobo con piel de oveja”, por sus indiscutibles características deportivas.
Su motorización fue de seis cilindros en línea.  Las carrocerías fueron coupé, sedán y convertible, es decir, una amplia gama para escoger, siendo sus versiones:


•    Original de 259 hp.
•    Versión II de 321 hp.
•    Cabrio de 321 hp.
•    Berlineta (sedán) de 321 hp.
•    GT Coupé de 295 hp.

Continuando con la exitosa fórmula, en 2000 apareció la tercera generación del M3, que retomó los valores estéticos de la primera edición, es decir, se manifestaron claramente las intenciones y vocación deportiva de este auto.

El llamado E46 adoptó un motor de seis cilindros enriquecido con la experiencia de BMW en la Fórmula 1.  Al funcionar a altas revoluciones su sonido, propio de una turbina, ha sido una “marca registrada” de este fabuloso auto.

A diferencia de sus antecesores, que tuvieron que montar motores con características propias para varios mercados, en esta ocasión se desarrolló una planta poder de uso global.

La implementación de un diferencial autobloqueante M le confirió un mejor aprovechamiento de la energía motriz en aceleración y al cruzar.  A este sistema se le adhirió el control dinámico de estabilidad (DSC), tornándolo más estable, seguro y con mayores prestaciones.  Además, una transmisión secuencial SMG y el mando M que cambia el comportamiento de suspensión, caja de velocidades, sistema de aceleración y otros involucrados para darle una actitud más deportiva.

De esta etapa se tuvieron las siguientes variantes:

•    Original de 343 hp.
•    Cabrio de 343 hp.
•    GTR de 350 hp.
•    CSL de 360.

Para los coleccionistas de autos, los BMW M3 más emblemáticos son:

•    E36 GT de 1994: edición limitada con fines de homologación en el campeonato IMSA-GT estadounidense.  Se fabricaron 350 unidades, todas de color British Racing Green, con un precio de 91,000 marcos.

•    E46 GTR de 2003: con piezas de fibra de carbono y otros materiales ultra ligeros, éste es el auto atmosférico con mayor potencia específica de 96 caballos por cada litro de desplazamiento. Su precio fue de 250,000 euros.

Más atractivo y cómodo…

Con la presentación del nuevo BMW M3, esta marca reconfirma su condición de liderazgo en el segmento de sedanes deportivos, poniendo el listón de referencia bastante más alto.

Su evidente condición deportiva no se oculta en ningún momento y no riñe con la estética.  Es más, se puede decir que se evidencia intencionalmente.  Sin embargo, con el fundamento de que la forma sigue a la función, cada centímetro cúbico de este carro tiene una razón de ser, dando como resultado volúmenes funcionales y bellos.

La agresiva parte frontal ha sido diseñada a partir del túnel de viento.  Al verlo por el espejo retrovisor, intimida a cualquier conductor.  Invita a recordar al famoso BMW 2002 Turbo de los años 70, cuyo faldón delantero tenía escrito “turbo” en forma invertida, de manera que quienes manejaban los carros delante de él, tenían un claro aviso del auto que les seguía y, generalmente, era una invitación para dejarlo pasar.

Su perfil da cuenta de su amplia capacidad para cortar el viento.  Sus nuevas branquias laterales permiten el flujo de aire proveniente del conjunto de enfriamiento del eje delantero.  Su capó de aluminio con dos tomas de aire tipo branquias es abultado en el centro para dar espacio al poderoso motor de ocho cilindros.

La parte posterior está dominada visualmente por los escapes dobles que reconfirman su condición deportiva.

El techo está construido con una capa de polímero cubierta por varias de fibras de carbono.  Con esto, su peso es mucho menor que el de su antecesor, el cual hace que el centro de gravedad sea más bajo.  La capota, al estar cubierta por una capa de alto brillo, genera poca fricción con el viento.



Los espejos retrovisores de doble columna de sujeción generan un amplio espectro con poca resistencia al avance, así como bajo ruido parásito en altas velocidades.

Por dentro, el nuevo BMW M3 es ergonómico para el conductor y sus tres acompañantes.  Pese a ser un coupé, el espacio de piernas y brazos es muy cómodo para quienes van en los asientos traseros.

Más deportivo…

Los ingenieros de BMW GmgH desarrollaron un motor muy especial para este auto.  Se trata de un octacilíndrico en V a 90° cuyo peso es 15 kilogramos menor que el de seis cilindros en línea, montado en la versión anterior.

Es la primera vez que un M3 tiene ocho cilindros.  Su desempeño es extraordinario, al producir hasta 420 caballos de fuerza y 400 Newton-metro con 4.0 litros de desplazamiento.

Un sistema que algún día se verá en todos los autos es el BER (Brake Energy Regeneration – Regeneración a partir de la Energía de Frenado), el cual consiste en un alternador controlado con inteligencia: cuando se acelera no está conectado el alternador al motor y cuando se levanta el pie del acelerador, se enlaza el alternador a la máquina.  El resultado es que cuando se desea toda la fuerza de la planta poder, el alternador no provoca fricción en su funcionamiento, es decir, no carga el movimiento; mientras que cuando se desacelera, el alternador frena al motor y carga la batería del auto.

La caja de velocidades de seis marchas ofrece funcionamiento escalonado.  De esa forma, no provoca fatiga al conductor, sino un manejo y control agradable en ciudad, en carretera o en la pista.

Contando con una reserva de torque para cualquier arco de aceleración, el BMW M3 tiene respuesta inmediata, aún cuando se va en sexta velocidad y en velocidad de crucero.

Se puede decir que el empalme tecnológico entre el motor y la transmisión, proveen un comportamiento deportivo excepcional, mientras que la suspensión es el complemento ideal para este atleta de gama alta.

En la pista Ascari, el BMW M3 se comportó como un auténtico deportivo: neutro, potente, controlado, con respuesta inmediata a los mandos, con frenos poderosos y conducción agradable.

Los recorridos de más de 300 kilómetros diarios por la zona sur de España, con caminos sinuosos y demandantes, gracias al confort de este coupé fueron cómodos y confortables.

La aceleración no sólo es muy rápida, sino controlada gracias a sus sistemas de asistencia electrónica, razón por la cual el conductor tiene la certeza de estar al mando a pesar del despliegue de energía del auto.  Además, el sonido del motor en esa etapa es agradable para quienes van dentro del auto, siendo fuerte pero perfectamente insolado para poder disfrutar de la música a bordo o de una charla con los acompañantes.

Es importante resaltar que este auto transmite la aceleración como una experiencia sensorial: efecto de las fuerzas de aceleración en el cuerpo, cambio de percepción del entorno visual, sonido acorde a su potencia y una serie de sensaciones intrínsecas para cada conductor, según lo expresado por otros periodistas especializados, consultados durante la prueba de manejo.

En las ciudades, el BMW M3 es una auténtico cazador de miradas.  Si bien la tecnología es un componente fuerte, al ser un abanico de lo último de la industria, también en el lado emocional este carro despierta comentarios, atrapa la atención y genera un auténtico placer al conducirlo.





Por Néstor A. Larrazábal B. Fotos: Néstor A. Larrazábal y BMW AG.




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