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La condimentada FÓRMULA 1

La máxima categoría del deporte motor es un submundo tan completo como excitante.  Tiene de todo para todos, para público de cualquier edad, mujeres, hombres, variadas nacionalidades y gustos.

Si bien la carrera de un Gran Premio apenas supera las dos horas de competencia, es el momento cumbre de largas horas de entrenamiento de los equipos, prolongadas jornadas de trabajo de los talleres de las escuderías, pruebas en túneles de viento, entre otras faenas más.

La parte más visible, además de la inherente a los grandes premios en sí, son las maratónicas sesiones de promoción de los pilotos, aspecto mercadológico importantísimo para el desarrollo del patrocinio y, con ello, la sostenibilidad de una práctica deportiva tan cara.

Es esa constante y frecuente exposición de los trabajadores de los equipos lo que ha provocado un carácter de farándula, en el cual las intrigas, los amores fallidos, las especulaciones y los rumores son la comidilla de los medios.

Si bien la mayor cobertura mediática de la F1 se hace en las publicaciones especializadas y por los diarios, su presencia en las revistas del corazón, las documentales de carácter técnico y hasta los pasquines de moda, tienen algo que incluir sobre este complejo deporte-espectáculo.

Todo ese condimento generado en torno al plato principal del deporte motor le ha dado vida a la Fórmula 1, le da vigencia y, más allá de las carreras dominicales, causa expectación en los más variados círculos de lectores, televidentes y radioescuchas.

Lo más interesante de este fenómeno es lo difícil que podría ser especular sobre el futuro de la Fórmula 1.  Las tendencias sugieren una expansión hacia países emergentes y ricos, la inclusión de nuevas categorías de productos, como patrocinadores y nuevas pistas, entre otros temas.  Sin embargo, a nivel del día a día, carrera a carrera y cada piloto, es muy aventurado llegar a tener una visualización a muy largo plazo.

Por ejemplo, hace cinco años era impensable tener un piloto de color en la F1, cuando han sido muy exitosos en el baloncesto, boxeo y otras disciplinas.  O bien tener un auto pintado con un llamado a cuidar el planeta: hubiera sido casi una herejía en un deporte donde el consumo de combustible es bestial.

Parte del resultado de la mezcla de tantas variables, así como de tan diversos pun­tos de mira desde los cuales puede apreciarse a la F1, lo hacen un deporte multi­disciplinario y poli­valente, digno de seguirse con el ma­yor de los acer­camientos.




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