| Audi A5 y S5: extraordinarios coupés con auténtico carácter deportivo |
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La presentación del concepto Audi Nuvolari estableció los valores estéticos actuales de Audi, a cargo de uno de los más reconocidos diseñadores, Walter De’Silva, quien declaró: “El Audi A5 es el coche más bello que jamás haya diseñado”.
Se puede decir que el A5 es la primera derivación directa del Nuvolari, en una aplicación más pequeña y funcional, con respecto al auto concepto.
De esa cuenta, con este auto se establece el compromiso entre el diseño y la confiabilidad, es decir, se rompe el paradigma en el cual se basaron varios diseñadores, quienes manifestaban con arrogancia que la belleza de un auto dejaba en un segundo plano su buen funcionamiento.
En este caso, el A5 es fiel a sus orígenes germanos con una belleza generadora de confianza basada en su extraordinario desempeño.
A diferencia de otros coupés, este auto no obstruye la vista de quien lo maneja, sino lo auxilia tanto al frente como atrás con radar de parqueo y cámara posterior, como accesorio opcional.
La elegante vocación deportiva del Audi A5 viste un chasis rígido para la conducción exigente, lo cual se hace más evidente en la versión deportiva, la S5. De hecho, desde la distancia se aprecian las suaves, sugerentes y fluidas líneas, que forman volúmenes expresando atletismo latente con acentuada personalidad propia.
Su parte frontal no sólo expresa su vocación deportiva, sino también anuncia presencia en el retrovisor del auto que le antecede, de una manera un tanto intimidante. Los conjuntos ópticos delanteros incluyen un perfil de 8 luces LED que lo hacen distintivo aun con la luz del día. Esa actitud dominante en la carretera se sustenta por sus valores de aceleración, velocidad máxima y respuesta a los mandos.
De perfil el A5 dibuja una silueta encantadora gracias al balance entre los tres cuerpos. El central invade tanto al morro como al maletero, haciendo fluido el ritmo visual tanto como el aire en el túnel de viento donde fue diseñado y perfeccionado su coeficiente de resistencia: Cx=0.29.
Al entrar tanto al A5 como al S5, se tiene la sensación de integración total con el automóvil, no sólo en los términos de la ocupación del espacio del conductor, sino también por su excepcional visibilidad al volante. A diferencia de otros coupés, este auto no obstruye la vista de quien lo maneja, sino lo auxilia tanto al frente como atrás con radar de parqueo y cámara posterior, como accesorio opcional.
El nivel de cuidado al detalle, el perfeccionamiento y delicados acabados son evidentes en cada centímetro del habitáculo del A5, mientras que a esa situación debe agregársele el toque deportivo encontrado en el S5. Más que ergonómico, el interior del modelo es complementado por sus ocupantes, formando una sola unidad auto-pasajeros muy agradable, tanto por el control del conductor como por el confort ofrecido a su acompañante.
El área de los asientos posteriores es muy útil para colocar maletines o artículos a los que quiera tenerse acceso durante los recorridos. Sin embargo, el baúl posee una dimensión fuera de lo común con un generoso espacio para equipaje.
La gama de motorizaciones del A5 es amplia y va desde un motor diésel de menos de dos litros, hasta uno de gasolina de 3.2 litros. En el caso del S5, por su carácter deportivo, ofrece en la actualidad un motor de 4.2 litros y pronto uno diésel derivado directamente de sus hermanos triunfadores de múltiples competencias, incluyendo las “24 horas de Le Mans”.
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Las sinuosas carreteras del norte de Italia, en las afueras de Verona, son el perfecto marco para apreciar cómo ambos modelos, el Audi A5 y el S5, literalmente se pegan a la carretera a pesar de tratar infructuosamente hacerlos sobre o subgirar.
El comportamiento se debe a la distribución 50:50 del peso y 40:60 de la tracción, es decir, la mitad del peso cae en el eje delantero y la otra mitad en el posterior; mientras que la tracción integral, tipo quattro, administra la motricidad en 40 por ciento a las ruedas posteriores y 60 por ciento a las traseras.
La dirección es precisa y exacta, permitiendo el dominio total del vehículo a cualquier velocidad. Suave en movimientos de parqueo y rígida en carretera. Luego de manejar cerca de 300 kilómetros en el entorno del Lago de Garda, el auto no generó fatiga al conductor.
La aceleración desde cero es propia de un auto de alto desempeño, pero manejable, de manera que hace placentera y segura la maniobra. En otras condiciones, la respuesta al acelerador es muy satisfactoria, especialmente porque la reserva de torque permite darle mayor velocidad al auto a casi cualquier velocidad.
El aprovechamiento energético se ha mejorado con un decremento promedio de 7 por ciento de consumo de gasolina, como efecto del Audi Valvelift System, que administra el aire entrante al motor.
Tanto en el caso del A5 3.2 quattro de 265 caballos de fuerza, como el S5 4.2 de 354 hp, ambos con cajas sincrónicas de seis velocidades, la transición entre uno y otro escalonamiento es suave, muy bien empalmado y sin sobresaltos.
Sus enormes frenos de disco en las cuatro ruedas aseguran una rápida desaceleración. Y debido a su sistema de ventilación, la disipación de calor y efectividad son constantes.
En resumen, los dos autos probados, de una gama de cuatro opciones, satisfacen sobrepasando el comportamiento previamente especulado, es decir, sorprende a quien lo mira y encanta a quien tiene la suerte de manejarlo.





Por Néstor A. Larrazábal B.
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