| Mala enseñanza y mala práctica |
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Es visible la pésima enseñanza de manejo recibida por los guatemaltecos. Como evidencia, la interminable lista de accidentes, muertos y heridos producto de ella, dan cuenta de la mala semilla sembrada en el período de aprendizaje.
Si bien para algunas personas el problema está ubicado en una posición baja en el ordenamiento prioritario de la agenda social, no cabe duda de que eso responde a un criterio poco formal o muy ligero de tal clasificación.
Día tras día, más de un millón de personas son actores pasivos y activos del tránsito vehicular. Es decir, se colocan en situación de vulnerabilidad de riesgo de accidentes, ya sea como causantes o como víctimas.
Sin lugar a dudas, el origen se encuentra en la influencia social percibida a través de la observación del futuro conductor, así como la instrucción recibida en las academias de manejo automotriz.
En el primer escenario se ha dado un ciclo causa-efecto generado, porque los actuales conductores aprendieron sus malas prácticas viendo cómo sus padres, amigos y familiares manejaban mal. En este ámbito, el cambio debe venir de la educación formal, por medio de maestros y asociaciones de padres de familia.
Sin embargo, en lo relativo a las academias, el Estado es el responsable directo. Con el apoyo de instituciones nacionales e internacionales se debería establecer un plan de estudios para la tutoría teórica y la instrucción práctica.
Una sencilla evaluación de la operación de varias academias de manejo, actualmente vigentes, invita a pensar que su negocio no es enseñar sino vender el derecho para la obtención de la licencia de conducir.
Lo más lamentable es que en la mayoría de casos los padres son cómplices del fenómeno. Es increíble que una persona gaste varios miles de quetzales al comprarle un auto a un hijo y, posteriormente, tenga reparo en pagar unos cuantos cientos para que ese mismo hijo aprenda a manejar adecuadamente.
Mientras el tema no se trate con la seriedad que amerita, seguiremos viendo muchos heridos, muertos y dolor por la mala práctica al volante.
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