| Fórmula de la tragedia juvenil |
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En la actualidad se ha incrementado la cantidad de incidentes y accidentes de tránsito, en forma más que proporcional en relación al crecimiento del parque vehicular. Esta situación tiene componentes normales, ya que existe una correspondencia geométrica entre el número de autos y su interrelación, es decir, los accidentes potenciales.
Pero también hay variables de comportamiento social muy importantes, cuyo alcance puede ser determinante para generar una fórmula de la tragedia, especialmente en los conductores jóvenes. Entre otras, encontramos:
• La cultura de la violencia: los adultos practican, enseñan y fomentan la violencia como parte del día a día. La decadente calidad de vida actual es matizada por entretenimientos no apegados a la realidad, en los cuales sus protagonistas se matan sin lastimar a sus contrarios, estrellan carros fantasiosamente sin lastimarse. Ese cóctel provoca un erróneo sentido de la realidad.
• Falta de conciencia del valor de las cosas: los jóvenes que no trabajan o laboran ganando para sus necesidades más primarias, no se dan cuenta de que con sus precarios ingresos nunca podrían reponer los daños materiales causados en un accidente, sin decir, las pérdidas sociales por lastimar o matar a un ser humano, sean ellos mismos u otras personas. Al conducir de manera riesgosa envían el siguiente mensaje: “Actúo temerariamente como todo un auténtico hombre, porque si hago algo malo mis papitos tienen el poder para protegerme como su niñito que en realidad sigo siendo”.
• Distanciamiento en la relación de los padres con los hijos: muchos jóvenes manejan un doble discurso, uno para su sociedad y otro para su casa. Si los padres no conocen a sus hijos ¿quién los conocerá mejor? Dice un escritor contemporáneo: “Lo importante se ha postergado por lo inmediato”. Y ese fenómeno se observa más y más en cada miembro de las familias modernas.
Si usted cree ser actor pasivo o activo de esta fórmula, es momento de tomar acciones para solventarla. Más pronto que tarde podría ser víctima material, física o moral de ella y, muy probablemente, será tarde para solucionarlo.
Por el contrario, si usted es miembro de una familia donde hay fomento a los valores, estabilidad emocional y orientación hacia premiar las buenas acciones, siéntase satisfecho y realizado. Su tranquilidad y posterior felicidad serán las bases de su alta calidad de vida.
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