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La cortesía es otra lección por aprender

Al estacionar su vehículo correctamente permitirá recoger a sus niños y dejará fluir el tráfico frente a los colegios.

Durante el ciclo escolar es una escena común de todos los días, cuando padres de familia llevan a sus hijos e hijas a dejar o a recoger en automóvil a los diversos establecimientos educativos.  Esto ocasiona otro caos vial, aunado al que a diario se vive en cualquier arteria, calzada, bulevar, calle y avenida de nuestra metrópoli.

La situación se agrava cuando el estudiante se queda despidiéndose de sus compañeros y los minutos se vuelven eternos para salir de ese tumulto que cada vez se hace más grande, entre el estruendoso sonido de las bocinas de autobuses y otros carros.

El alto grado de congestionamiento se agrava con el paso de los buses.

Esta escena es más frecuente en el centro capitalino, donde las calles son estrechas.  Lamentablemente no existen suficientes estacionamientos en los alrededores de los colegios o institutos, y de haberlos sería muy oneroso para los padres de familia.  Sin embargo, es preciso encontrar un mecanismo para agilizar este proceso, como: estar prestos a la llegada del familiar, no quedarse platicando al bajar o subir del vehículo, llevar preparado sus útiles y no prolongar los saludos.  Hay padres de familia, incluso, que se bajan del auto para entrar a hablar con algún profesor.

Para los choferes de autobuses: tener paciencia, ser prudentes y corteses con los estudiantes, bajar la velocidad frente a los centros educativos y no atormentar a los padres con sus bocinas.





Texto y fotos: Roberto Vásquez




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