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Sueños que matan

Generalmente co­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­metemos el error de autorre­­cetarnos o acatar las ins­­­­trucciones médicas pro­­venientes de personas sin la calificación profesional requerida para prescribir un medicamento.  Muchas veces damos validez a las recetas dadas por amigos, vecinos, compañeros de trabajo, dependientes de farmacias.  Además, muchas personas no leen la posología de los medicamentos.

En la práctica, esas tres acciones se convierten en auténticos atentados para nuestra integridad física.  A pesar de la aplicación y efecto generalizado de una medicina, cada cuerpo reacciona individual y selectivamente a la ingesta de una sustancia.

Algunos remedios caseros provocan somnolencia.  Igualmente existen medicinas generadoras de sueño como efecto secundario y, dado que no se leen los folletos adjuntos, en muchas ocasiones no se tiene conciencia de las consecuencias de algún compuesto químico en la reducción de atención.

Manejar en esas condiciones es similar a hacerlo en estado de ebriedad, pero esa situación no puede ser detectada por las autoridades hasta la ocurrencia de un accidente.

Para nuestro caso, hay que considerar que las enfermedades afectan los niveles del metabolismo del conductor y si a eso se le suma el efecto secundario de esas medicinas, quienes las ingieran, como una medida de sobrevivencia mínima, deberían abstenerse de manejar un vehículo.  Debido a ello las medicinas de laboratorios formales advierten que si produce tales efectos, no debe manejarse ni operar maquinaria.

Por otro lado, hay personas que pierden la atención al manejar un auto porque padecen de microsueños y pérdidas de la atención, es decir, pérdidas de la vigilia en microsegundos que se convierten en riesgo de varios metros al ir a una velocidad media.  Algunas personas cuyo cuadro clínico provoca deficiencias neurológicas y otros cuadros, muestran ese síntoma.

En resumen, si usted está enfermo o se le ha detectado alguna deficiencia protéjase al manejar, evite hacerlo de noche o en condiciones que induzcan al sueño.  Recuerde que el 99 ciento de quienes se duermen al volante pasan directamente al sueño eterno.




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