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| En medio de dos marcas, Weissemberg, es un apasionado de los clásicos. |
Para muchos se trata del mayor coleccionista de Guatemala, no sólo por el número de unidades que posee, sino porque algunas pertenecieron a grandes personalidades y hoy quiere realizar uno de sus mayores sueños: fundar el primer museo de autos antiguos en su amado Quetzaltenango.
El día de la entrevista no fue difícil identificarlo, aunque nunca lo habíamos visto. En su camisa polo, gorra, lapiceros y anillo el conspicuo logotipo de Cadillac fue suficiente para reconocer a Julio Weissemberg, el señor de los Cadillac como lo llaman en la ciudad altense.
De 59 años, de profesión industrial, se declara político por accidente, pero coleccionista de carros por vocación y corazón. Su apartamento de San Juan Ostuncalco es un fiel testigo de tal pasión. Allí se encuentra cualquier clase de souvenirs, desde calzadores de zapatos, pañuelos, toallas, sábanas, portallaveros y cuadros, hasta vinos con el logo original de esa marca.
Aquí, este coleccionista cuenta a Mundo Motor cómo se inició en ese apasionante mundo que ha marcado toda su vida.
¿Desde cuándo comenzó a coleccionar autos?
Nací y crecí en medio de carros. Mi papá tenía un negocio de venta de vehículos Ford y la mayoría de mis juguetes eran carros pequeños. Sin embargo, ninguno en mi familia se dedicó a coleccionar automóviles antiguos, de esa cuenta, el único loco fui yo.
¿Cuál fue su primer vehículo?
Fue un Packard Cabriolet de seis cilindros. Luego compré un Lincoln.
¿Cuándo se inició en esta pasión?
Aproximadamente en 1970.
¿A la fecha, cuántas unidades tiene?
Hace un gesto de asombro. “Realmente no sé”.
¿Cuál es su marca favorita?
Definitivamente Cadillac, aunque tengo algunos Citröen.
¿Por qué se inclina por esas marcas?
El Citröen porque es una maravilla en tecnología que siempre se adelantó al futuro en diseño y avances. Por ejemplo, el DS es un carro que desde 1955 ya tenía equipamiento que llegó a otras marcas mucho después. Pero por sobre todo están los Cadillac. Es un icono de los carros americanos. Cuando era pequeño la mayoría de mis carritos eran de esa marca y de allí fue donde me quedó esta pasión.
¿Cuáles han sido sus criterios para considerar a un auto digno de formar parte de la colección?
Siempre busco que sea un automóvil que marcó un punto importante en la historia de los vehículos en Guatemala. Por ejemplo, tengo carros que han sido propiedad del Estado de Guatemala. Ésta, nos señala, es una limusina Cadillac 1970 que fue utilizada por el entonces presidente, el general Carlos Manuel Arana Osorio. Éste otro fue restaurado completamente y luego se lo presté al ex vicepresidente Roberto Carpio Nicolle, para que atendiera a los diplomáticos que visitaban el país. Además tengo el primer Cadillac Cevil que vino a Guatemala. También tengo la limusina Cadillac 1960 que utilizó el general Miguel Ydígoras Fuentes.
¿Posee alguno especial?
Otro de mis consentidos es un Cadillac Fleetwood 1949, que es el primer Cadillac con el motor de válvulas a la cabeza, hecho después de la Segunda Guerra Mundial. También tengo un Cadillac Fleetwood 1960 que perteneció a la embajada de México y un Citröen DS21 1968 citromatic, que creo es el único que queda en Guatemala con ese sistema. También adquirí un Cadillac Fleetwood Talismán 1974, con cuatro butacas, del cual sólo hicieron 1,906 unidades, y la mía es la única a nivel latinoamericano que está inscrita en la organización que se dedica a registrar los autos clásicos de esta marca. Poseo una camioneta sport Cadillac, que es una conversión hecha en California, donde sólo se produjeron 17 unidades.
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¿Tiene un rango de modelos específicos?
No, pero en un principio dispuse empezar con modelos de 1947, porque yo nací ese año y por eso adquirí un Cadillac de esa fecha que tiene cambios mecánicos, algo raro en esta marca porque sólo diseña automáticos.
¿Qué tipo de motor prefiere?
Todos los Cadillac vienen con motores de 8 cilindros de alto rendimiento y esa es mi inclinación, incluso en los autos que uso diariamente.
¿Importa mucho el estado del auto cuando lo encuentra?
Es relativo, ya que cuando encuentro un auto muy especial no me importa el estado en que esté. Por ejemplo, logré conseguir, después de muchos años de búsqueda, una camioneta sport Buick con carrocería de madera, que es la última producida por la General Motors. Estaba en malas condiciones, pero con mucho potencial para ser restaurada.
En cuanto a mecánicos, ¿confía sus autos a uno en especial o prefiere buscar un experto aunque no lo conozca?
Hay un grupo de mecánicos y artesanos que me ayudan en esta tarea. A ellos les confío mis carros.
En relación con la restauración, ¿qué tan estricto es?
Soy bastante exigente. Por ejemplo, me gusta que todo lo que serefiere a la tapicería sea lo más original posible. Trato de que los emblemas, espejos y otros accesorios sean los originales.
¿Sigue algún estándar o sólo los dictados de su intuición?
Lo hago por medio de mis conocimientos, pues trato de adquirir mucha bibliografía que me ayuda a determinar si un emblema es de 1975 o de1976.
¿Exige pintura original, aplicada como en la época, o se aviene a la que haya en el mercado cuando restaura el auto?
Trato en la medida de lo posible que sea la pintura original.
El coleccionismo de autos es muy exclusivo, ¿comparte con algunos colegas su pasión o prefiere ser un lobo solitario?
En este aspecto no me considero egoísta. Comparto mi experiencia y enseño mi colección a todos.
En cuanto a la memorabilia, a los accesorios, adornos y otros objetos relacionados con su marca favorita,¿qué tan importantes son para usted en relación con los autos que colecciona?
Soy bastante exigente y sólo instalo lo que es de la época. Por ponerle un ejemplo, al Cadillac 1949 nunca le instalaría un equipo desonido con MP3, porque no va con él.
¿Alguno de sus autos tiene valor sentimental para usted?
Todos son como mis hijos.
¿Es importante la bibliografía?
Definitivamente, pues por medio de ella adquiero el conocimiento necesario para diferenciar entre un modelo y otro.
¿Cuál es su mayor motivador en esta pasión: el valor histórico o el monetario?
Para mí, el monetario no es ningún motivador. No sé ni cuánto tengoinvertido en todo esto. Es más, yo no comercio con los carros.
A nivel internacional, ¿cuál de todas estas piezas tiene un valor especial?
La camioneta Mirage, por su limitada producción. Además, el Cadillac Coupé de Ville 1952, que tiene la llanta Continental montada en fábrica y las loderas extendidas. También tengo un DS23 de cinco velocidades al timón e inyección electrónica y un Jeep Dodge 1952, que estuvo en la guerra de Corea y después en las fuerzas aliadas en Alemania.
¿Se gana dinero coleccionando y restaurando vehículos antiguos?
Yo por lo menos no me he ganado ni un centavo, la contrario, tal vez he perdido.
¿Es un gasto o una inversión?
Las dos cosas.
¿Cuál es su próximo sueño a cumplir en el campo de la colección?
Dejar a las próximas generaciones de Quetzaltenango el primer museo de carros antiguos en esta ciudad. Si recibo el apoyo pienso hacerlo en el Centro Intercultural, donde estuvo la estación del Ferrocarril de los Altos.
¿Qué le aconsejaría a un coleccionista novel?
Que comience con algo fácil de adquirir, que no intente iniciar su colección con un Packard 1949, pues le va a ser difícil adquirir las partes y se puede frustrar. Además, que primero se debe restaurar lo mecánico y luego lo cosmético.
Por Jeovany Ibañez
Fotos: Jorge Morales
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