| Como lianas que atraviesan una selva |
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Una verdadera maraña de cables ahoga las calles del Centro Histórico. Cientos de kilómetros de alambres que conducen energía eléctrica, señal de teléfono y cableado para transmitir programas de televisión se encuentran suspendidos sin orden alguno a lo largo y ancho de las arterias de la metrópoli.
El servicio que prestan es de gran utilidad para el desarrollo, no cabe duda, pero su aspecto no se adecúa a una época cambiante y moderna como la que se vive hoy y, en una zona sísmica como la nuestra, la mejor forma de tenderlos sería la subterránea. Además, aparte, están los endebles postes erigidos sin control alguno para soportar parte de esta maraña, colocados en lugares que hacen incómodo y peligroso el tránsito peatonal.
En muchas ciudades se ha implementado el cableado subterráneo desde hace varias décadas. En nuestro país se ha observado este cambio en la ciudad colonial de La Antigua Guatemala, lo cual le da un aspecto sobrio y elegante. Esperamos que las autoridades ediles preparen proyectos similares para seguir recuperando la belleza del casco antiguo de la capital.
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