Las grandes constructoras galas han entrado en una fase de competencia más que directa. En esa revuelta existe desde ya un ganador: el cliente.
El reciente lanzamiento del Peugeot 207 llama la atención por su diseño tan parecido al del Renault Clio III. Los faros estilizados hacia arriba, el frente dominado por el logotipo y las entradas de aire bajo el parachoques son los elementos frontales que los hacen parecidos.
De perfil sólo el ángulo del vidrio trasero hace la diferencia, mientras que por detrás la similitud es tan grande que, en términos generales, únicamente las luminarias hacen la diferencia.
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Sin lugar a dudas, la presentación del Peugeot 207 es el guantazo blanco al rombo de Renault. Y no es para menos, porque uno de los modelos actuales de mayor éxito es el Clio.
El segmento de autos compactos, en el cual se sitúan tanto el Peugeot 207 como el Renault Clio, tiene una tendencia creciente por su economía en el consumo de combustible, bajos niveles de emisiones contaminantes, prácticos, cómodo manejo urbano y polivalencia de uso.
Al final de cuentas, del establecimiento de una competencia confrontativa directa son los consumidores o clientes quienes ganan, porque las empresas hacen su mayor esfuerzo por atraer su preferencia para sí.
Datos de Peugeot 207 y del Renault Clio III 2006:
Nestor Larrazabal
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