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Los mitos de los conductores

El desconocimiento de las normas, de acuerdo con expertos, genera falsas creencias y una constante violación al Reglamento de Tránsito.  Por eso hoy esos especialistas aclaran tus dudas sobre cómo manejar correctamente.

Al hablar de conducción hay maniobras y señalizaciones incorrectas, así como malos hábitos que se ejecutan de manera inconsciente, pero que se han hecho habituales entre los conductores y se han transmitido de generación en generación, han creado mitos y confusión en este tema.

Por ejemplo, existe una socorrida frase muy utilizada en accidentes automovilísticos: “el que pega por atrás paga”.  Aunque no siempre se aplica en la realidad.  Normalmente sirve para excluir de responsabilidad al conductor que iba adelante, so pretexto de la prudencia que deben observar los conductores que van detrás.

Sin embargo, en el Reglamento de Tránsito no existe una norma clara que responsabilice al conductor que colisiona de esa forma.  El Artículo 115, que señala lo concerniente a la reducción de velocidad, deja plasmado que “salvo en caso de inminente peligro, todo conductor, para reducir considerablemente la velocidad de su vehículo, deberá cerciorarse que puede hacerlo sin riesgo para otros conductores y está obligado a advertirlo según el artículo 17 de este Reglamento, no debiendo realizarlo en forma brusca, para que no produzca riesgo de colisión con los vehículos que circulan detrás del suyo”.

Amílcar Montejo, de la Policía Municipal de Tránsito, confirma que en el citado reglamento no existe ningún artículo relacionado con este punto; sin embargo, señala que como conductores al circular detrás de otro vehículo debemos dejar siempre un espacio libre que nos permita detener el auto en el caso de frenado brusco de quien va delante para evitar colisiones.  “Para ello debemos tener en cuenta especialmente la velocidad a la que circulamos y las condiciones de adherencia y frenado”, explica.

Las declaraciones de Montejo se fundamentan en el Artículo 116, relacionado a la distancia entre vehículos, el cual señala: “Todo conductor de un vehículo que circule detrás de otro deberá dejar entre ambos un espacio libre que le permita detenerse en caso de frenado brusco, sin colisionar con él, teniendo en cuenta especialmente la velocidad y las condiciones de adherencia y frenado de ambos vehículos”.

Y es que para los especialistas, el conductor debe dejar por lo menos cuatro metros de distancia o, en otras palabras, el espacio de un carro de por medio, entre auto y auto.  Pese a ello, de acuerdo con los expertos, el mito de que el que pega atrás paga está sujeto a varias situaciones, como por ejemplo si el conductor de adelante frenó sin ninguna necesidad.  Si el auto chocado no tenía luces de freno, porque las mismas cumplen la función de avisar antes de que el ojo humano pueda detectar el cambio de velocidad del que va adelante y así determinar la necesidad de frenar.

Vicios y mitos a la orden

La lista de vicios y mitos que giran en torno al mundo automovilístico ha sido abonada por conductores que por desinformación, deficiencia en la enseñanza o por una mala costumbre han desarrollado malos hábitos, que son la causa de gastos innecesarios y graves accidentes.

Entre ellos figura el de mantener el pie en el pedal del embrague con el auto en marcha, sujetar la palanca de cambios todo el tiempo, tomar el timón por dentro para virar, conducir literalmente pegado al volante, llevar el perro en la ventana del chofer, fumar, mantener el brazo en la ventana y tocar la bocina sin razón alguna.  Sin mencionar el texteo o hablar por el celular mientras se conduce.

Amado Barrera, gerente del taller Mecánica Barrera, señala que la costumbre o mal habito de mantener el pie en el embrague, por ejemplo, recorta drásticamente la vida útil de los elementos de ese sistema, obligando a cambiar las partes mucho antes de su expectativa de servicio.

Algo similar sucede cuando los automovilistas mantienen la mano en la palanca de cambios de manera constante.  Sin darse cuenta el conductor empuja la palanca levemente y ocasiona el desgaste acelerado y prematuro de los dientes de los piñones de la caja.

Otra de las creencias usuales es que se debe aprovechar hasta la última gota de combustible.  De acuerdo con los especialistas, el costo que esto implica para el vehículo pudiera ser muy elevado.  El sedimento de la gasolina se deposita en el fondo del tanque y cuando los niveles son bajos el vehículo usa el combustible más sucio, haciendo que esos sedimentos penetren en el sistema de abastecimiento de combustible e incluso al motor.

“El filtro de gasolina no recogerá toda la suciedad y el motor correrá peligro innecesario si el conductor espera otro día más para llenar el tanque.  Además, se acortará la vida útil del filtro, obligando al conductor a reemplazarlo antes del tiempo convencional si se mantuviera el nivel de gasolina por encima del mínimo en todo momento”, explican especialistas del Centro de Experimentación y Seguridad Vial, en su página web.

Y para quienes gusten de seguir el ejemplo de los artistas de la película Rápidos y Furiosos, de acelerar el motor, principalmente por las mañanas, deben saber que no es nada bueno.  Al acelerar en frío el aceite aún está en su depósito y no se ha lubricado parte alguna del motor.  Esto daña significativamente sus piezas, lo cual se agravará con el paso del tiempo.

Solo una copita

El mito de que “una copita no es ninguna, dos es media y tres es una” está totalmente errado si de tomar el volante se trata.  Un estudio del Instituto Nacional de Ciencias Forenses señala que con 0.5 g/L de alcohol en la sangre, cualquier piloto puede presentar efectos farmacológicos, como disminución de las inhibiciones y de la atención, lo cual puede ser ya peligroso.

Quizás por eso han propuesto un nuevo Reglamento de Tránsito, para que se impongan otro tipo de sanciones, como multas más altas y retiro de la licencia de conducir.

De acuerdo con algunos estudios, conducir con una tasa de alcoholemia de 0.5 g/L o superior triplica el riesgo de sufrir un accidente.  Si bien hay ciertos factores que pueden modificar la intensidad de los efectos del alcohol, las alteraciones del comportamiento debidas a su consumo aumentan con la tasa de alcoholemia y, paralelamente a ella, lo hace también el riesgo de causar un accidente.

Según los análisis, se estima que la ingesta de una lata de cerveza (33 centilitros), de un vaso y medio de vino (60 cl) o de un vaso de whisky (45 cl) bastaría a un hombre de alrededor de 145 libras para llegar a arrojar el resultado de 0.3 gramos de alcohol por cada litro de sangre.

Dicho parámetro alcanzaría los 0.5 gramos de alcohol con dos latas de cerveza, dos vasos y medio de vino o dos vasos de whisky.  Por su parte, una mujer alcanzaría con menor volumen de alcohol los límites permitidos.  Así, una fémina de alrededor de 125 libras alcanzaría los 0.3 gramos de alcohol en la sangre con la toma de entre media y una lata de cerveza, o un vaso de vino o medio de whisky, y los 0.5 g/L con dos tercios de cerveza, 2.5 vasos de vino o dos de whisky.

Con dicha tasa de alcoholemia, según los expertos, aumenta el tiempo de reacción de un piloto, se subestima la velocidad y comienzan a darse problemas de coordinación.

Otro de los mitos urbanos es el que se refiere a que se gasta menos combustible al llevar las ventanillas abajo que teniendo el acondicionador de aire encendido.  Para los especialistas se trata de una verdad a medias, pues quizá en ciudad y a baja velocidad puede resultar cierto, pero no en carretera, donde la resistencia aerodinámica por llevarlas abajo es mayor y, por lo tanto, el consumo también.  En estos casos lo mejor es encender el acondicionador de aire.

Bajar las pendientes en punto muerto contribuye a ahorrar combustible, dicen algunos.  La cual, además de erróneo, es peligroso.  Los expertos de Tu Mecánico señalan que en un automóvil de inyección electrónica el punto muerto consume más que una marcha larga, ya que el motor necesita carburante para mantenerse en funcionamiento, mientras que cuando se tiene puesta una marcha y se levanta el pie del acelerador, es la propia transmisión la que mueve el motor y se corta la inyección de combustible si no se acelera.

En el caso de un auto de combustión, este mito sigue siendo a largo plazo más caro, ya que los frenos y amortiguadores tendrán un mayor desgaste por estar continuamente reduciendo la velocidad.

Además bajar en punto muerto una pendiente es muy peligroso ya que la velocidad es creciente y no controlada.  Siempre es mejor poner la marcha más larga y dejar que sea esta la que frene el auto, ya que de este modo el agarre será mayor y la conducción mucho más segura.

De acuerdo con algunos estudios, otros de los malos hábitos son el irrespeto a los límites de velocidad, inobservancia y mala interpretación de las señales de tránsito, desuso de los espejos retrovisores, incorrecta posición de las manos en el volante y uso del teléfono celular durante la conducción.

En fin, la lista de mitos y malos hábitos al conducir es inmensa.  Sin embargo, es momento de que cada conductor asuma su responsabilidad y conozca las leyes, normas y el buen funcionamiento del vehículo, para evitar desde gastos innecesarios hasta accidentes de graves consecuencias.

Otros vicios frecuentes entre los conductores

  • Frenar sin razón alguna.
  • Mantener el radio a todo volumen.
  • Acelerar y desacelerar constantemente y sin necesidad.
  • Dar marcha atrás utilizando únicamente el retrovisor.
  • Mirar hacia atrás o hacia el lado cuando se conversa con un pasajero.
  • Acicalarse en los semáforos.
  • Hablar por celular.
  • Usar mal los carriles.
  • Llevar objetos sueltos sobre el tablero.
  • No usar los cinturones de seguridad.
  • Arrojar basura por las ventanas.

Por Jeovany Ibañez 

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