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Conocimiento mínimo

Con frecuencia los guatemaltecos somos poco proclives a involucrarnos en temas cuya importancia es incuestionable porque lo consideramos un tanto innecesario, hasta cuando llegamos a una encrucijada con riesgo de daño.

Si en alguna ocasión leímos el Reglamento de Tránsito fue porque se nos sometería al examen para optar a licencia de conducir, o por algún tema de estudio u ocasión muy especial.

Es decir, andamos por calles, avenidas, carreteras y autopistas con escaso, cuando no nulo, conocimiento del contexto legal de una actividad cotidiana que involucra hasta situaciones tan delicadas como altas erogaciones monetarias o pérdida de la libertad.

Así, cualquier persona que trabaje como agente del orden está autorizada para colocarnos en una situación incómoda, con solo mencionar un artículo del Reglamento de Tránsito, un capítulo de la Ley de Tránsito o lo que se le venga a la mente en ese momento, y si no somos abogados, casi que estaremos a su merced total.  Y con los niveles de corrupción existentes, no sería extraño que dicha frase nos costara un buen susto o la solicitud de unos cuantos cientos de quetzales por concepto de cobro diplomático, como se le ha pretendido denominar cortésmente a este tipo de coima, mordida, chantaje o extorsión.

Sin embargo, si a esa persona le damos a entender que conocemos las leyes y normas de tránsito, seguramente no se aventurará a delinquir contra nosotros.
Por eso, la lectura de esos documentos debería ser un tema obligado para quien maneja un vehículo.  Su portación en la guantera u otra área del auto podría ser de gran ayuda y nos evitará caer como ingenuos.

La vigencia de las normativas jurídicas de tránsito debería tener como compartido el manejo adecuado de cada persona que va tras un volante, lo cual solo se logra dominando el tema.  O en el peor de los casos, teniendo aunque sea solo una clara idea sobre él.

Lo conminamos a que compre su ejemplar de la Ley y el Reglamento de Tránsito, a que lea las formas de pago de los impuestos correspondientes y a que los mantenga como lectura de cabecera.  Seguramente le serán muy útiles.

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