| Tasas de interés, agobio de los consumidores |
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El alza de las tasas de interés, en especial de créditos al consumo, acaba con la luna de miel entre bancos y prestatarios. Avisos, estados de cuenta y llamadas cobrando moras son la constante de un idilio que, según los economistas, va de mal en peor.
Con campañas agresivas y condiciones aparentemente muy ventajosas, bancos y financieras logran que el consumidor necesitado de ayuda recurra a sus servicios. Pero esta solución puede convertirse en arma de doble filo si no se revisan con atención las condiciones y la letra pequeña, porque éstas implican que se terminará pagando mucho más del adeudo pendiente.
En Guatemala el sistema bancario goza de completa libertad para fijar la tasa de interés que quiera y cuando quiera, con la bendición de la Superintendencia de Bancos. Pero las quejas comienzan a generalizarse contra el incremento en los financiamientos otorgados, ya sea a través de tarjetas de crédito o de préstamos fiduciarios.
Recientemente, Juan Cifuentes quedó sorprendido pues mediante una nota del Banco de los Trabajadores, firmada por Mario Torres, gerente de Banca de Personas, le comunicaban que se incrementaría la tasa de interés sobre su préstamo fiduciario en uno por ciento.
Ese reajuste representa para Cifuentes un incremento promedio de Q43.00 mensuales en su cuota, lo cual, según él, viene a dañar su alicaído presupuesto.
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Es casi seguro que ya hayas visto en los postes de alumbrado público, interiores y exteriores del transporte público, ofertas de créditos como
“dinero en 24 horas”, “préstamos inmediatos”, “haga realidad su sueño”. También en medios radiales se escuchan ofertas de bancos como el de La República, Solventa de SCI, de los Trabajadores, Banco de Crédito y Banco de Antigua.
Sin embargo, economistas como Oscar Chile Monroy explican que los usuarios de este tipo de créditos deben ser muy precavidos, pues las altas tasas de interés terminan ahorcándolos.
Aparte de ello, el experto señala que en la mayoría de créditos el usuario acepta hacer pagos de acuerdo a un cierto programa, y si se demora o no paga lo que debe será penalizado con un cargo por morosidad. Y esto encarece el préstamo.
Según un documento de la Superintendencia de Bancos, la mayoría de bancos del sistema rondan tasas máximas arriba del 30 por ciento. Por ejemplo el G&T Continental, S.A., reporta en el informe de septiembre una tasa máxima de 45 por ciento, para sus clientes. El Banco de Desarrollo Rural llegaba al 54 por ciento, el Banco de Antigua a 57 por ciento y el Banco Reformador mantenía una tasa del 60 por ciento.
En el documento se evidencia que la tasa promedio más alta para créditos fue la del Banco Azteca, con 57.03 por ciento. Pero la tasa máxima registrada en ese mes por el sistema también fue otorgada por ese ente a 98.3 por ciento.
Esto, según algunos economistas, es peligroso, pues si un consumidor solicita un préstamo de Q5 mil a un plazo de tres años y una tasa arriba del 30 por ciento, deberá amortizar un promedio de Q272 al mes y terminará pagando Q9 mil 792. Si una persona solicita Q15 mil a tres años, deberá amortizar un promedio de Q809 al mes. En ese período reintegrará al banco Q29 mil 124, o sea, casi el ciento por ciento de lo que obtuvo.
Lo mismo le ocurre a las personas que adquieren electrodomésticos para el hogar, con cuotas semanales o quincenales, pues al hacer la suma de todo lo que pagaron, quizá hubieran comprado dos o tres bienes similares, explica el economista Juan Valdez.
Personeros del Banco de Antigua justifican las tasas al señalar que sus créditos son de bajo monto, desde Q800, y corren mucho riesgo, dicen. Sin embargo, explican que sus préstamos vienen acompañados de muchos beneficios como un seguro de vida para el cliente, quien, de fallecer, no dejaría la deuda a sus herederos.
“El riesgo en los préstamos destinados a consumo siempre implica más dificultad para cobrarlos y esa es la razón por la cual la tasa de interés siempre será más alta que un préstamo hipotecario”, señalan autoridades de Bancredit.
Ese punto de vista es compartido por Edgar Barquín, Superinten-dente de Bancos, quien asegura que “los créditos para el consumo, como el de las tarjetas de crédito, son los más riesgosos”. El funcionario señala que las altas tasas pueden atribuirse a la actual situación de la economía.
Pero en esta relación no se quedan atrás las empresas emisoras de tarjetas de crédito, las cuales según los afectados han hecho de las suyas.
De acuerdo con la Superinten-dencia de Bancos, las tasas de interés que cobran los ocho emisores de tarjetas que funcionan en Guatemala oscilan entre el 17.1 y el 49.7 por ciento anual. No obstante, hay empresas como el grupo financiero Citibank de Guatemala, que aglutina a los bancos Uno y Cuscatlán, quienes cargan a los tarjetahabientes con intereses que llegan hasta el 72 por ciento.
Para los especialistas, cada compañía emisora de tarjetas de crédito determina sus cargos por financiamiento, según el contrato que el usuario celebra cuando acepta usar la tarjeta.
De esa cuenta, Juan Valdez explica que la cantidad de dinero que un usuario debe, depende del método utilizado por el emisor para calcular sus cargos por financiamiento: ajustado, diario promedio o saldo anterior.
Por eso es que la Asociación Civil de Abogados para la Protección al Consumidor explica que los usuarios deberían asesorarse antes de adquirir una deuda, pues muchas veces las tasas de interés y lo que ello significa no se explica claramente a quienes obtienen los créditos.
En una situación a menudo difícil, el consumidor recurre a la solución que le resulta más fácil y rápida. Puede ser el mejor camino para él, pero es importante tener en cuenta algunas recomendaciones para que el remedio no sea peor que la enfermedad.
• Intente tener toda la información sobre el crédito que va a pedir, lea bien la letra pequeña, infórmese sobre las condiciones del préstamo y pregunte todas las dudas que se le planteen.
• Es importante fijarse en el tipo de interés nominal y en la tasa anual efectiva -anuales, no mensuales-, tanto del primer año como de los siguientes. Pregunte por las comisiones de apertura y cancelación, tanto parcial como total; los intereses en caso de no pagar alguna cuota.
Antes que nada, el consumidor debe conocer las diferencias entre los distintos tipos de préstamo:
Préstamo hipotecario
Es el que se contrata para la compra de una vivienda o para cualquier otro fin, pero siempre dejando como garantía el inmueble. Suele tener el tipo de interés más bajo.
Préstamo personal o de consumo
Es el que se contrata para cualquier otra compra, reforma de la vivienda, viaje, y otros. El tipo de interés suele estar entre el siete y el 60 por ciento.
Préstamo rápido
Se contrata para obtener pequeñas y rápidas cantidades de dinero. No es necesario demostrar demasiada solvencia económica. Los intereses rondan el 20 por ciento.
Por Jeovany Ibañez
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