Daniel Craig, regresa como una estrella

Luego de brillar en Casino Royale, este actor inglés vuelve a interpretar a James Bond, personaje que nos llevará a una nueva aventura, ahora llena de rebeldía y venganza.

Al regresar a octubre de 2005 cuando Daniel Craig fue anunciado como el nuevo James Bond para el filme Casino Royale, es fácil recordar la controversia que se creó, porque esta decisión fue tachada de riesgosa por parte de la prensa y los fanáticos de la saga.  A este actor inglés no se le consideraba tan atractivo como Sean Connery, tan famoso como Roger Moore o atractivo como Pierce Brosnan, sus predecesores.  Un año después, los productores demostraron tener razón puesto que la prensa resaltó en sus críticas “este agente sangra”, “este tipo se enamora”, y “este Bond es humano”.  Además, se convirtió en la película de James Bond con más recaudación en la historia, al generar más de $500 millones.

Con esta responsabilidad sobre los hombros, en noviembre Craig llegará como una gran estrella a la alfombra roja de la premier de Quantum Solace, la nueva aventura de Bond.  “Quizá el éxito de nuestra última cinta nos convierta en víctimas de nuestros logros.  ¿A dónde nos llevaría una situación así?  Creo que hemos hecho todo lo que está en nuestras manos para hacer de esta cinta muy especial.  No teníamos otra opción”, afirma Craig en una entrevista en los Estudios Pinewood, en Londres, horas después de terminar el rodaje de Quantum.  “Es mejor reírse un poco y convertirlo en una situación para disfrutar”, comenta.

Antes del martini

Craig nació en Chester, Inglaterra, pero creció en Liverpool.  A los 16 se inscribió en el National Youth Theatre y más tarde en la Guildhall School of Music and Drama.  En 1996 protagonizó el drama televisivo de la cadena BBC, Our Friends in the North, considerada una de las mejores series de televisión de los últimos tiempos por sus historias de corrupción y crimen.

A partir de entonces se convirtió en un actor muy solicitado.  De inmediato se vio inundado con toda clase de ofertas para dramas televisivos.  Él prefirió trabajar en algunas películas independientes, entre ellas Hotel Splendide, The Trench y Obsesión.

Esta apuesta dio magníficos resultados.  Poco después fue elegido por Sam Mendes para interpretar al hijo psicótico de Paul Newman en The Road to Perdition y, más tarde, al poeta Ted Hughes en Sylvia, coprotagonizada por Gwyneth Paltrow.  Asimismo, ha trabajado en un par de ocasiones con el director Roger Michell: como el joven amante de una abuela en The Mother, y como Joe, un escritor convertido en la obsesión de un asesino, en Enduring Love.

También apareció en Layer Cake, la exitosa cinta de gángsters, así como en Munich, de Steven Spielberg.  Interpretó al asesino Perry Smith en Infamous y protagonizó The Invasion, co-estelarizada por Nicole Kidman.  Colaboró de nuevo con Kidman en The Golden Compass, interpretando al aventurero Lord Asriel, y fue aclamado por su desempeño en Flashbacks of a Fool.  Pronto podrá ser visto en Defiance, un drama sobre la Segunda Guerra Mundial dirigido por Edward Zwick.

Su preparación

La filmación de Quantum of Solace duró seis meses y el trabajo para Craig fue extenuante y emotivo.  Las nuevas heridas y cicatrices lo delatan.  Primero se rebanó la yema de un dedo y éste perdió su movilidad.  Le quedó una cicatriz del tamaño de una estampilla.

“Cerré la puerta de un automóvil en el rostro de Mathieu Amalric (quien interpreta al villano), así que es muy probable que me lo mereciera”, relata el protagonista sonriendo.  También recibió ocho puntos en su propia cara debido a una patada.  “Pero eso es algo insignificante, regresé al set inmediatamente, son pequeñeces”, afirma Craig.

Hubo otros accidentes más graves durante el rodaje, como cuando uno de los conductores resultó gravemente herido en una escena de acción fallida.  “No pretendo negar lo ocurrido, pero debo decir que este tipo de acrobacias suelen ser planeadas detallada y minuciosamente.  Todo es revisado una y otra vez.  Pero algo salió mal, una mala pasada cortesía del azar.  Nadie es responsable.”, analiza el actor.

Quantum of Solace es la película número 22 de la serie, pero su historia no está basada en una novela de Ian Fleming.  Eso sí, el título fue tomado de uno de los cuentos menos populares del autor.  La historia comienza justo una hora después del final de Casino Royale.  En la cinta se ve a un Bond destrozado sentimentalmente e intentando desentrañar el misterio de la muerte de Vesper Lynd (Eva Green), la mujer quien lo amó y traicionó.
 
“La historia gira alrededor de las investigaciones que el agente ha comenzado a realizar para descubrir la verdad.  Esto lo conduce a las puertas de una extraña organización, Quantum.  Esta empresa se ha dado a la tarea de manipular al mundo entero para sus propios fines”, relata el intérprete.  Está presidida por el misterioso y encantador Dominic Greene, pero Bond descubre que la empresa busca apoderarse de algunos recursos preciosos y no-renovables de los países en vías de desarrollo.  “Creo que nuestra historia se acerca mucho a ciertos desagradables sucesos de la vida real”, comenta el actor.

Los juguetes como carros, aviones y bombas no faltan en esta edición, además se habla de una fabulosa persecución automovilística al inicio de la historia.  “Yo voy conduciendo un Aston DBS y las imágenes son hermosas, todo se ve muy bien y la persecución es fantástica.  Hay una secuencia con un Dakota (un tipo de avión), que los personajes se roban y hacen despegar.  Es curioso, hemos declarado una y mil veces que en esta ocasión no utilizamos tecnología CGI (por computadora), pero en la secuencia que nos ocupa sí lo hicimos.  Sin embargo, Chris Cobould diseñó una torre que semeja el fuselaje del Dakota.  Ese aparato podía volar, o al menos simular un vuelo”, afirma el actor, quien a la pregunta de si sabe pilotear, contesta “en teoría puedo hacerlo, ¡pero en teoría puedo hacer cualquier cosa!”.

"Quizá el éxito de nuestra última cinta nos convierta en víctimas de nuestros logros.  ¿A dónde nos llevaría una situación así?"

Por David Lepe

Ruente: Metro-Goldwyn-Meyer y Columbia Pictures.




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