100 años de General Motors

Si existe una empresa automotriz emblemática dentro de los anales sociales, políticos y económicos de la humanidad, ésta es General Motors Company.  Su importancia ha rebasado con creces los linderos de la industria del auto.

La mayoría de fábricas constructoras de carros tienen como elemento común el espíritu innovador, creativo y empresarial de algún pionero industrial, su familia o adhesiones entre talentos de la mecánica con genios de la comercialización.

Ese no es el caso de General Motors Company.  Su nacimiento no tuvo un taller como escenario, sino las elegantes oficinas de los especialistas de la economía, conocedores de la especulación y control a través de los juegos financieros fraguados en la Bolsa de Valores, los bancos y otras entidades afines.

Fundada por un grupo comandado por William Durant en 1908, las primeras compañías formadoras fueron Oldsmobile, Cadillac y Buick.  Luego absorvió a Chevrolet, Pontiac, Vauxhall y Opel, además de a fabricantes de productos periféricos, proveedores y afines, como Champion, Delco, Euclid, Bedford, Frigidare, G.M. Diésel y AC-Kerzen.

General Motors Corporation nació como un trust, centralizando capitales para lograr fortaleza financiera, economías de escala y mayor participación de mercado.  Esta potencia fabulosa ha sido pieza importantísima en el destino, no sólo de la industria automotriz estadounidense, sino también mundial.

El Corvette más que un auto deportivo, se ha tornado en un icono emblemático de la cultura norteamericana.
Parto con anodinia

La concepción de GMC se llevó a cabo por ilustres ejecutivos y experimentados hombres de negocios, quienes no tenían la mínima idea sobre la fabricación de autos.  Detrás de sus presidentes siempre hubo personas de oscuro pasado, que poco a poco aniquilaron y tomaron a varias empresas.

El objetivo primario de GMC era establecer orden en la industria y sus proveedores, pero en poco tiempo se convirtió en un conglomerado cuyo único factor común era su manejo a través de la Bolsa de Nueva York.

Se puede decir que GMC es  obra suprahumana, carente de figura paterna.  Han tenido impacto colosal, yendo más allá de fundadores y timoneles, superando problemas que otras empresas no han podido ni siquiera enfrentar.

GM ha sido un monumento al capitalismo.  No ha dudado en invertir en investigación y desarrollo como fuente de rentabilidad.  Su capacidad de expandirse, vertical y horizontalmente, es un ejemplo para la economía libre.

La ausencia de lazos genealógicos le ha dado el contexto para ir tras el ideal máximo de una empresa: el lucro.

Por su tecnología, elegancia, distinción y comodidad, el Cadillac es un referente mundial de alta calidad en la industria automotriz.
Hechos, no palabras

Son numerosas las anécdotas del primer centenario de GM, aquí las tres más relevantes:

•Como para otras industrias estadounidenses, la I Guerra Mun-dial fue de auge.  Sin embargo, en 1920 GM estuvo a punto de la quiebra.  Para sacarla de aguas turbulentas se designó a Alfred P. Sloan Jr.

En su discurso más lapidario ante la Junta de Accionistas al estallar la II Gran Guerra, Sloan dijo: “Somos demasiado grandes como para que nos molesten estos lamentables pleitos internacionales”.

• Charles Edwin Wilson declaró ante la comisión Senatorial de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos: “Lo que es bueno para el país, es bueno para General Motors, y lo que es bueno para General Motors es bueno para el país”.

• Durante la crisis de los 80, el millonario H. Ross Perot, del Consejo de GM, exigió: “Este lugar pide a gritos ingenieros con las manos llenas de grasa que sepan cómo fabricar autos, para que dicten las políticas”.

Los vástagos actuales:
El liderazgo de GMC se ha visto amenazado por Toyota.  Sin embargo, por ser multinacional, su balance es de crecimiento y futuro promisorio.  Si algo aprendió GM en su primer siglo es que las marcas no rentables deben desaparecer, como Oldsmobile, pero apuntando a otras.  Hoy posee a Buick, Cadillac, Chevrolet, Daewoo, GMC, Holden, Hummer, Opel, Pontiac, Saab, Saturn y Vauxhall.  Y colabora y participa en Isuzu, Maruti y Suzuki.

Calidad sin sacrificios

Desde que Sloan estableció a Buick, Cadillac, Chevrolet, Oldsmobile y Pontiac como marcas de transición, GM produce para todo presupuesto.  Y como sus plantas están en el mundo, los dedica para cada mercado.

En tecnología ha sido pionera en combustibles alternativos.  Su EV-1 fue el primer experimento masivo de auto eléctrico.  Mientras hoy tiene variedad de motores verdes.

GMC luce ahora tan sana y positiva que se puede pensar que su longevidad está asegurada.  Es decir, este es sólo el primer siglo de la empresa considerada la más importante de la industria automotriz en todo el mundo.




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