Rolls Royce, Phantom Coupé para pocos

Exclusivo y exquisito son apenas algunas características del último modelo coupé más lujoso del mundo.  Su limitada producción lo hace, ipso facto, una pieza de colección apreciada y deseada por muchos, pero poseída por muy pocos.

En 1904 Henry Royce decidió involucrarse en la industria automotriz a partir del desencanto que tuvo con su propio vehículo, un Decauville.  El diseño y alta calidad de su trabajo impresionaron a Charles Rolls, con quien estableció un acuerdo para comercializar a los autos de Royce bajo una marca.  Así, en 1906 nació Rolls-Royce Company, llamada Rolls-Royce Motor Cars Limited hoy.

La empresa se involucró en la aviación fabricando motores.  En 1971 esta división fue a la bancarrota, lo cual debilitó a la empresa, siendo rescatada en buena parte por las aportaciones de Vickers.  Veinte años después, esa misma compañía declaró su deseo de vender a Rolls-Royce.

En 1998 pasó a ser parte de Volkswagen.  Su proveedor de motores, butacas, equipo de seguridad y sistema eléctrico era BMW, su nueva propietaria poco tiempo después.

Durante más de un siglo R-R ha sido parámetro de máxima expresión de la industria automotriz, tanto así que ha servido de referencia para designar lo más fino de otras categorías.


Nace una estrella

En el Salón de Ginebra de 2006, R-R develó el estudio 101EX, cuya denominación apela al tiempo de existencia de la empresa y su carácter experimental.  Además de retomar los valores estéticos propios de la marca, el 101EX hace énfasis en la implementación de tecnología de punta, otra de las cualidades ampliamente reconocidas en Rolls-Royce.

Los comentarios fueron tan favorables que en 2007 se anunció la producción en serie del modelo, llamado Phantom Coupé, para el presente año.  Con él, la familia Phantom se completa, junto a sus hermanos Phantom de batalla larga y Phantom Drophead Coupé.

El nuevo miembro es el tercer modelo de la empresa desde que BMW se convirtiera en dueño hace ya una década.

A diferencia de otros modelos Phantom, este coupé está orientado al conductor para que haya un auténtico gozo al manejarlo, no sólo por su alto nivel de comodidad, gran potencia y extraordinario control, sino también para festejar los sentidos en un vehículo ubicado en el pináculo de la conducción de gran lujo.  Un fino punto de balance entre dinamismo y confort.

La selección y uso de los materiales del habitáculo provienen de exquisitas pieles, finas maderas de origen (zebrano, olmo, caoba, palo rosa y raíz de nogal) tratadas con cuidado por artesanos especializados, además de detalles en cromo que dan un toque de exclusividad.  Su interior, fabricado totalmente a mano, tiene elementos como el techo con miles de pequeñas luces, las cuales evocan una bóveda estrellada en la más limpia de las noches.

El motor de 12 cilindros de 460 caballos de fuerza posee agilidad, poder y es, sobre todo, silencioso.

Forma y funcionalidad

Los pilares sobre los cuales se ha edificado está marca son la clase, la potencia, las prestaciones y el confort.  Para Ian Cameron, director del equipo de diseño del nuevo coupé, “…éste es un positivo ejercicio de implementación de glamour a la técnica y capacidad de conducción excepcionales, propias de la marca.  Logradas a través del enriquecimiento de la ingeniería de cada Rolls-Royce”.

Para los especialistas este carro tiene una figura de alta tensión, expresada por líneas que denotan movimiento, aun cuando no circula; la carrocería evoca a un musculoso animal a punto de ser puesto en libertad.  Sin embargo, sus finos acabados, amplios planos, equilibrados volúmenes y sus elementos visuales. contienen a cualquier pizca de agresividad.

Las puertas delanteras se abren al estilo “suicida”.  Además de ofrecer mayor elegancia y comodidad, permiten que el pilar A (donde se monta el vidrio delantero) tenga mayor resistencia torsional, incrementando su cotas de control y seguridad.  Para cerrarlas basta pulsar un botón muy accesible al conductor.

La pintura produce un efecto espejo para acentuar el diseño.  Cada carro recibe cinco capas individuales de pintura y barniz, lustradas cada una a mano.  Luego se pule durante cinco horas continuas.  Inicialmente, se ofrecen nueve colores de serie, pero el programa de personalización ofrece 44 mil distintas opciones.

Lo que no se ve

La carrocería del Phantom Coupé es fabricada de aluminio, material que aporta al diseño altos grados de solidez y rigidez torsional, además de reducción de peso, variables que se traducen en mejor comportamiento dinámico del carro.  Producida completamente a mano, tiene una tolerancia de tan sólo 0.1 mm.

La alta calidad de todas las piezas y los sistemas utilizados en su fabricación responden a la máxima de Henry Royce: “Busca la perfección en todo lo que hagas”.  Por eso, el trabajo realizado por experimentados artesanos es minucioso, logrando un altísimo nivel de calidad.

Para tener acceso a una obra maestra de este tipo hay que entrar a una lista de espera, para pasar a ser uno de los cerca de mil dueños de autos nuevos Roll-Royce producidos anualmente.



Por Néstor A. Larrazábal B.




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