| Skoda Fabia, un compacto ciento por ciento europeo |
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La segunda generación del modelo más exitoso de esta marca checoslovaca es más moderno, espacioso y agradable a la vista.
A pesar de ser una marca de elegante bajo perfil, Skoda es un vehículo de abolengo. Surgió cuando el librero Vaclav Klement se asoció con el mecánico Mlada Boleslav, en el norte de Checoslovaquia, cuando este país formaba parte del imperio austro húngaro.
En 1898 fabricaron su primera motocicleta y siete años después el primer vehículo. La empresa fue adquirida por Akciova Spolecnot en 1925 y a partir de ese momento todos los autos llevarían la insignia de Skoda.
A principios de los años 90 fue adquirida por Volkswagen, conglomerado al cual pertenece en la actualidad.
En años recientes, Skoda ha mejorado sus procesos de producción, evaluación de proveedores y, especialmente, su diseño, hasta llegar a ser un auto apreciado por su personalidad y calidad.
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Este modelo lo observé por primera vez durante su debut en sociedad en el Salón del Automóvil de Ginebra del año pasado. Inmediatamente llamó mi atención por sus bellas líneas, matizadas por una mezcla de sobriedad con modernismo, ajenas a la irreverencia pero atractivas al más estricto de los criterios estéticos.
Sin ser un city-car atrae por ser un compacto de carácter amigable, casi como un juguete a gran escala. Al ingresar al habitáculo el generoso espacio da el toque de aprobación a las inquietudes racionales sobre su verdadera capacidad.
Con la intención de analizar las novedades en esa ocasión, con otros periodistas especializados en el tema auto, coincidimos en que este modelo será un parteaguas para Skoda y un digno representante de una generación de esa marca llamada a ser protagonista primaria en el mercado mundial de autos compactos.
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Al encender el motor del Fabia llama la atención la hermeticidad del habitáculo, donde no se percibe el sonido del motor y muy levemente se escuchan los molestos ruidos del ambiente citadino. Sin embargo, el conductor puede oír bocinas, sirenas y la aproximación de otros vehículos.
Más sorprendente aún resulta la prolongada transición, o arco de torque, de cada una de las velocidades. Esta característica se aprecia porque tanto en segunda, tercera como en cuarta marcha, siempre se encuentra reserva para acelerar.
Al manejar en la ciudad, aunque se vaya a cuarta marcha, si hay necesidad de frenar con sólo acelerar se puede continuar sin necesidad de pasar a tercera o a segunda, ya que en cuarta todavía hay reserva de par motor.
A ese respecto, la caja de velocidades ofrece al conductor estándar la opción de manejar tan cómodamente como si se tratara de una caja automática, porque no es necesario hacer cambios continuos para mantener el funcionamiento del motor en un régimen que provea respuesta de potencia en todo momento.
En carretera dicha ventaja se nota al adelantar a buses y camiones a velocidad de crucero. Además, en quinta velocidad se obtiene una amplia curva de aceleración, es decir, no es un “over-drive”, sino un auténtico paso que permite incrementar la velocidad constante y con consistencia.
Un diferencial especial en el tren delantero permite la distribución de la energía motriz de acuerdo a las condiciones del trazado de las curvas, provocando un alto grado de neutralidad, o sea, evitando el subviraje tan común en los autos con tracción delantera.
En recta, ese mismo sistema compensa la transferencia de masas hacia el frente del auto, dándole estabilidad en ambos ejes. Con ese comportamiento dinámico el Skoda Fabia es muy seguro tanto en rectas como en curvas.
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En comparación con el modelo anterior, la nueva generación del Fabia es más larga y más alta, pero tiene la misma distancia entre ejes. Con este arreglo se ha incrementado el espacio del maletero y mejorado la habitabilidad en el asiento trasero a través de un mayor espacio horizontal para las piernas.
En las butacas frontales hay cierto grado de ergonomía envolvente, produciendo confort al tiempo que sostiene al cuerpo del conductor, evitando la fatiga por la operación de los mandos.
Lo más agradable
• La flexibilidad de la caja de velocidades.
• Respuesta precisa a la aceleración, frenado y dirección.
• Es un “volteador de cabezas”, no pasa inadvertido.
• Suspensión firme, cómoda, sin provocar molestos ruidos en la carrocería.
Lo menos agradable
• La ubicación del mando de volumen del radio está ubicado en la trayectoria natural, que va del timón a la palanca de la caja de velocidades y al cambiarlas de manera rápida involuntariamente se apaga el aparato de sonido.
Por Néstor A. Larrazábal B.
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