El sector inmobiliario en aprietos

Unos lo denominan como una tendencia a un menor crecimiento, otros prefieren llamarle desaceleración o contracción, pero lo que sí es cierto es que en el sector inmobiliario se avizora una crisis.  El despido de más de 90 mil empleados en varias constructoras, en seis meses, es la punta del iceberg.

La mayoría de las previsiones sobre el futuro del mercado inmobiliario son poco halagüeñas y alimentan el pesimismo entre muchos sectores. Hay quienes vaticinan un brusco paro en la construcción y una contracción de la inversión residencial.

Aunque no se habla abiertamente de una crisis, sí se reconoce que hay problemas.  “Hay una contracción en el sector”, dice Juan Francisco Sandoval, presidente de la Asociación Nacional de Constructores de Viviendas.

Sin embargo, esa contracción a la que se refiere Sandoval ha provocado que más de 90 mil personas, entre albañiles, ayudantes, electricistas, plomeros y otros, se hayan quedado sin empleo.

El mismo Departamento de Análisis Estadístico de la Cámara Guatemalteca de la Construcción reconoce que, para 2008 y 2009, el ritmo de crecimiento del sector construcción será menor que el registrado durante el año pasado, situado en el 40 por ciento.

Para Juan Carlos Salazar, gerente de Active, una empresa de investigación del mercado inmobiliario, entre los factores que están provocando la desaceleración están la poca disponibilidad para conseguir préstamos hipotecarios y el encarecimiento de las tasas de interés, motivados por la política monetaria de las autoridades del Banco de Guatemala para reducir la inflación.

Lo anterior se confirma en un estudio realizado por la Asociación Nacional de Constructores de Viviendas, el cual muestra que las ventas en el mercado inmobiliario se han reducido entre un 30 y un 50 por ciento.

Sigrid López, gerente de ventas de la inmobiliaria Jardines del Norte, señala que esa desaceleración la han sentido más en lo que va del presente año.  Los plazos para concretar las ventas se han hecho más largos, señala.

Ante la crisis, convencer a alguien para que compre una vivienda se torna una misión compleja.  Su mayor preocupación es lograr que no se arrepientan los que ya se han decidido a cerrar una compra.

Se han dado casos de clientes que anticiparon dinero, pero han preferido perder parte de esa cantidad y abortar la operación, ante la incertidumbre de que sus familiares que están en Estados Unidos ya no les envíen fondos o porque el banco les ha denegado la hipoteca que pedían.

Una espiral imparable

Si la inflación del sector construcción se ubicó en 92.7 por ciento el año pasado, las proyecciones para 2008 no son nada halagüeñas.  De acuerdo con las estadísticas se prevé que llegue a 104.3 por ciento, lo que significa que los precios para este mercado subirán el doble este año.

Muchas de las constructoras se han visto obligadas a hacer un ajuste al valor inicial de los inmuebles, por el aumento en el costo de los materiales de construcción.  Sigrid López explica que una vivienda que hace dos años tenía un precio promedio de Q170,000, ahora ronda los Q188,000, o sea un incremento del 18 al 20 por ciento.

El aumento en las materias primas se ha disparado, dicen los expertos.  Por ejemplo, el hierro ha sido afectado por el precio internacional del acero, que pasó de US$30 en 2004 a más de US$70 este año.

En Guatemala hace un año el quintal de hierro tenía un precio de Q250, hoy en día se compra a Q500, explica Joel Ambrocio, gerente de Ferreterías el Porvenir.  Otros productos como el block, arena, piedrín, lámina y clavos han sufrido un incremento de entre 10, 25 y hasta 50 por ciento.

Según datos de la Cámara Guatemalteca de la Construc-ción, CGC, en marzo del año pasado el saco de cemento de 42.5 kilogramos costaba Q45.80 mientras que al mismo mes de 2008 se cotizó a Q52.60.

“Nuestros clientes oyen que los precios van para arriba y tienen miedo de que las cosas en su trabajo se pongan difíciles y nosotros no sabemos cómo convencerles de que comprar ahora es una buena inversión”, dice un experto que prefiere no dar su nombre, quien asegura que “por lo menos un 15 por ciento de las ventas se están viniendo abajo.  Y creo que me quedo corto”, estima.

Algunas promotoras sufren más que otras la marcha atrás de los compradores.  Las que peor lo pasan son las pequeñas y medianas, con menos capacidad para aguantar la crisis, explican los expertos.

Pese a esa realidad, las autoridades del Banco de Guatemala sostienen que aunque la tendencia es a menor crecimiento, esperan que no sea nada drástico.

Sin embargo, muchos expertos amparados en las estadísticas son más pesimistas y creen el problema continuará el siguiente año.  Eso no hace sino confirmar que el ajuste inmobiliario sigue sin tocar fondo, algo que muchas inmobiliarias esperan que no ocurra y hacen malabares para ver si por fin aparece el arcoiris en el horizonte.


La potencial baja del envío de remesas desde Estados Unidos podría ser negativa para el mercado inmobiliario del país.


Por Jeovany Ibañez




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