Parapente, la tentación hecha deporte

Lanzarse desde más de 600 metros de altura no es un juego, pero es emocionante, dicen quienes cada fin de semana deciden imitar a los pájaros en las montañas que rodean el lago de Atitlán, Sololá, para practicar el vuelo libre.

¿Alguna vez soñaste con volar?  Si eres de aquellos que gustan de los deportes que te elevan la adrenalina al máximo y ponen los nervios de punta, no hay nada como el vuelo libre, una disciplina deportiva considerada por quienes lo practican como de alto riesgo.

Cada fin de semana la montaña del Indio, en San Juan La Laguna, Sololá, se convierte en el escenario para practicar este deporte.  Son los miembros de la Asociación Nacional de Vuelo Libre de Guatemala quienes se convierten en los actores principales.

Aparte de disciplina extrema, algunos consideran a este deporte como parte del turismo de aventura, porque en casi todos los destinos de este tipo se ofrece la posibilidad de practicarlo.  Por eso, Luis Escotto, coordinador internacional de vuelo, quien lleva 15 años volando solo y siete de vuelos biplaza, asegura sin titubeos que el mejor lugar para volar en parapente es en las montañas del Lago de Atitlán.

El intrépido parapentista asegura que los equipos son seguros, diseñados para gente común.  Las técnicas de enseñanza se han depurado y alcanzar el sueño nunca ha sido más fácil y divertido.

Junto a Escotto también está el instructor Mario Santiago, quien asegura que desprenderse desde un peñasco en la cima de un cerro, equilibrar el vuelo y llenarse con el sonido del viento y la vista panorámica de los valles, bosques y el lago, es uno de los más grandes placeres.

¿Qué tal un vuelo?

El parapente es uno de los deportes que más se aproxima al sueño de volar.  De acuerdo con Escotto es una de las modalidades derivadas del paracaidismo.  Parapente significa paracaidismo de pendiente y la práctica de este deporte se conoce como vuelo libre.

Al instrumento que utilizan sus aficionados se le denomina ala flexible, y tiene la capacidad de volar con bajos niveles de descenso y de adaptarse a las corrientes de aire.

El deporte consiste en despegar desde el borde de una ladera, cara al viento.  El piloto se sienta en un arnés y se une a la vela mediante dos mosquetones.  Durante el vuelo debe conjugar inteligencia con agilidad y sentido común, pues no sólo depende del viento, sino también de las corrientes térmicas y los efectos de la dinámica.

Las corrientes térmicas cumplen la misma función del aire caliente que entra en los globos aerostáticos y permiten ascender.

Este deporte, enmarcado dentro de la categoría de los extremos, puede ser practicado por cualquier persona, explica Escotto.  Es seguro y relajante.  Aunque como todo deporte extremo exige aprender a reconocer y detectar las condiciones del tiempo.  Pero ante todo, practicar la prudencia y el sentido común.

Para iniciarse

Quienes quieran iniciarse en este apasionante deporte deben comenzar por aprender a inflar y controlar el parapente, lo cual se realiza en un terreno plano.

En esta etapa se aprende a distinguir las diferentes partes que componen el parapente y se comienza a practicar los inflados mediante la carrera.  El inflado consiste en poner el parapente en posición vertical y mantenerlo allí sin que se caiga.  Esto se consigue mediante la carrera y con los mandos operados por las manos, los cuales permitirán dirigir al parapente hacia un lado o hacia el otro.

Una vez se tiene la habilidad de llevar el parapente hacia donde se desea, e incluso realizar un salto pequeño entre obstáculos, ya se está listo para la gran aventura.

Un buen estudiante


Por Jeovany Ibañez




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