¡Que año para Scarlet!

Un nuevo filme de Woody Allen, su primer adaptación de un comic y la grabación de un disco, además de un anillo de compromiso, una cita con valor de más de US$34,000 y un supuesto escándalo político son el saldo acumulado durante este año para esta actriz de Nueva York.

Han transcurrido cinco años desde la aparición de Scarlett Johansson en el papel de Charlotte, la joven atractiva e intelectual quien enamoró a Bill Murray en la película Perdidos en Tokio.  En tal ocasión, esta joven le robó el aliento y el corazón a la mayoría de hombres en el mundo.  Aunque de pequeña había actuado en algunas películas fue este filme, ambientado en la ciudad japonesa, la catapulta perfecta para su carrera como actriz madura y símbolo sexual, siendo nominada a numerosos premios de crítica profesional y llamando la atención de productoras de cine independiente, al igual que en Hollywood.

Después de este papel, Johansson participó en películas de todo tipo de géneros, desde aventura, acción, drama y animación.  Algunas tuvieron buenas críticas como El Prestigio y Match Point, pero hasta ahora ninguna ha sido tan aclamada como Perdidos en Tokio.  Este 2008, aunque no aparezca en muchas portadas de revista o esté nominada a tantos premios como hace un quinquenio, puede ser uno de los años más importantes en su carrera y en su vida privada.

Cómics y beso lésbico

Dentro del cine, donde nació su popularidad, se esperan dos estrenos con su participación, pero muy diferente uno del otro.

Primero está Vicky Cristina Barcelona, la primera obra de Woody Allen rodada íntegramente en España.  Acá comparte créditos con Penélope Cruz y Javier Bardem, actores consentidos en la península ibérica.  La buena acogida en el Festival de Cannes da a entender la calidad de la historia, en la cual, para los más detallistas del morbo, resalta una escena donde Johansson y Cruz se dan un beso apasionado dentro de un salón oscuro de revelado.  Toda una fantasía para cualquier admirador de la estadounidense o de la española.

Y para el último mes del año se calendarizó la presentación de The Spirit, filme dirigido por Frank Miller, escritor de éxitos como Sin City y 300, que trata sobre un policía quien muere y resucita, con el objetivo de velar por la seguridad de las personas.  Johansson personificará a Silken Floss, una femme fatale, secretaria y cómplice del villano Octopus.

Waits embellecido

Una de las primeras sorpresas dadas por Johansson este año fue el lanzamiento de su primer disco, Anywhere I lay my head, compuesto casi en su totalidad por temas de Tom Waits.  Pocos podrían imaginar a un ícono sexual cantando blues e intentando construir una carrera en la música.  Pero ella no buscó tales objetivos.

La ganancia de este disco fue su producción.  Ella misma escogió a músicos y arreglistas de talento para crear canciones llenas de instrumentos y sonidos de fondo, perfectos para esconder un poco sus limitaciones vocales.

Muchos críticos acordaron la brillantez del material, porque no copió el blues característico de Waits, más bien fabricó un estilo ambient moderado, con mezcla de sonidos electrónicos para lograr enmascarar la voz, convirtiendo su debilidad en virtud por el acoplo a la instrumentación.

No fue un éxito comercial, pero tampoco un fracaso.  Llegó en ventas al Top 100 en Europa y al Top 200 en Estados Unidos.

Rosada, de la buena

También la prensa rosa tuvo oportunidad de succionar un poco sobre la vida privada de la actriz y cantante, la cual ella misma busca tener lejos de los tabloides y reflectores.

El camino de los chismes comenzó en marzo, con la subasta en eBay de una cita de 20 minutos de duración con ella.  El ganador pagó 20,000 libras esterlinas (más de US$34,000), monto donado a la agencia para el desarrollo Oxfam, de la cual Johansson es embajadora.

Dos meses después se reportó el compromiso de matrimonio con su novio, Ryan Reynolds, actor canadiense responsable de abandonar a su ex prometida Alanis Morissette, para poder pasar sus días al lado de la actriz rubia.

Y el detalle final, a principios de agosto varios medios de comunicación le dieron amplia cobertura a la supuesta relación por e-mail con Barack Obama.  Todo comenzó cuando Johansson, seguidora del candidato presidencial demócrata, declaró a mediados de año al sitio politico.com que ella y Obama intercambiaron mensajes por correo electrónico.  Meses después el político aseguró a la Prensa no tener la dirección de correo personal de la actriz, añadiendo que su asistente fue quien respondió un mensaje de la actriz.

Ha sido un año cargado para esta celebridad, quien el próximo pudiera casarse, realizar su cuarta película con Allen o grabar otro disco; y ¿por qué no?, destronar a Angelina Jolie como la Mujer Más Sexy con Vida.

La más sexy

Su exuberante físico no pasó inadvertido luego de Perdidos en Tokio, resaltando su melena rubia, labios gruesos y busto grande.  Su nombre comenzó a figurar en las listas de las famosas más deseadas del mundo. En 2006, según la encuesta anual de las revistas Esquire y FHM de Estados Unidos, Johansson fue nombrada la Mujer Más Sexy con Vida.  Un año después terminó con el galardón de Celebridad Más Sexy, según la publicación para caballeros Playboy.

Por David Lepe




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