| Carpooling, solución compartida |
![]() |
En Guatemala apenas se comienza a escuchar sobre carpool o carpooling, una iniciativa de ciudadanos particulares que comparten sus automóviles para viajar juntos hacia el trabajo o a un centro educativo. Quienes lo hacen no dudan en contar las ventajas de esta iniciativa.
Desde hace muchos años Carlos Morales sale todos los días de su casa, en la Colonia Las Ilusiones, Zona 18, a las cuatro y cuarto de la mañana para ir a trabajar a la zona 16. El recorrido de 30 kilómetros lo hace dos veces al día.
El año pasado se enteró de que en la fábrica donde labora también trabaja Norberto de León, quien vive a dos cuadras de su casa y todos los días hace el mismo recorrido en su vehículo. Luego de conocerse, entre ambos se ha despertado el compañerismo y desde marzo de este año llegaron al acuerdo de compartir sus vehículos para transportarse a su lugar de trabajo.
Cada día se alternan sus carros y han llegado a programar sus horarios de salida y retorno a sus hogares. También cada uno ha logrado ahorros sustanciales de hasta Q600 al mes en concepto de combustible, dice Carlos. Pero no sólo eso, según explican, entre ambos se ha despertado una amistad que los ha llevado a compartir sus penas y sus alegrías.
Lo mismo ha pasado con Eddy Gonzales y José Rodríguez. Ambos tienen que viajar los fines de semana a sus hogares en San Pedro, San Marcos. Hace dos años viajaban por separado en sus vehículos. Las cuentas por combustible cada día eran más altas. Sin embargo, se conocieron en la iglesia a donde asisten y ahí nació la idea de ayudarse mutuamente.
Un fin de semana Eddy lleva su carro y al siguiente le toca turno a José. El trayecto del viaje dura unas cuatro horas, pero no lo sienten dicen, pues no sólo se ayudan a conducir, sino que han logrado optimizar al máximo el rendimiento de los automóviles y ahorrar más de un 50 por ciento de lo que gastarían viajando solos.
![]() |
| Cada día se alternan sus carros y han llegado a programar sus horarios de salida y retorno a sus hogares. |
Compartir el vehículo con otros compañeros de trabajo o de estudio es una práctica que en países europeos y en Estados Unidos ha ido ganando terreno. De hecho, en esta última nación hay una serie en televisión denominada “Carpoolers” que ha ganado popularidad. Narra la vida de cuatro ejecutivos que comparten el automóvil para ir a su trabajo y se han convertido en grandes amigos.
Sin embargo, en Guatemala es un tema nuevo que cada día gana más adeptos. Quienes han comenzado a saborear sus ventajas se han encargado de compartir con compañeros y amigos.
Sus beneficios son muchos dicen Eddy y Carlos, dos guatemaltecos que se han animado a compartir no sólo sus vehículos, sino también sus deseos y metas.
“Nos turnamos para compartir nuestros carros y así ahorrar un poco en gasolina y contribuir con la reducción de los gases contaminantes del medio ambiente, expresa Carlos Morales, quien desde hace cinco meses comparte su automóvil con otros compañeros. Generalmente, quienes participan de este movimiento son propietarios de un vehículo y se van alternando.
De acuerdo con los expertos, esto ayuda a minimizar el desgaste de los automóviles, pues no recorren tantos kilómetros a lo largo del año, un hecho que repercute directamente en los bolsillos de los propietarios.
Este punto es compartido por Viceldo Quezada, quien por más de un año puso a disposición su vehículo para viajar con Luis Barrera, de San Lucas, Sacatepéquez, hacia la capital. “Ambos compartíamos los gastos y llegamos a tener un ahorro de Q800 mensuales cada uno, pero además nos sirvió para afianzar nuestra amistad”, explica.
“Si este movimiento se extendiera en Guatemala ayudaría a descongestionar el tránsito en nuestras calles, reduciría el número de embotellamientos y perderíamos menos tiempo en los desplazamientos”, dice Ana María Chacón, directora del Consejo de Prevención de Accidentes de Tránsito y Educación Vial, CONPREVE.
Esto se traduciría en un ahorro energético considerable, en una mejor calidad del aire y en la reducción de emisión de gases de efecto invernadero, señala la experta.
Sacar un vehículo de circulación a través de esta forma de compartir implica enormes ventajas para el medio ambiente, dicen los ambientalistas, pues un automóvil particular produce más de 115 libras de emisiones tóxicas en promedio cada año, mientras que un bus urbano expulsa casi 164 libras en el mismo período.
Las ventajas a nivel particular son directas y rápidas de apreciar para los usuarios, pero a nivel social el carpooling o viaje compartido en carro es una iniciativa con beneficios y resultados aún mejores para todos, dice Amílcar Montejo de la Policía Municipal de Tránsito, PMT.
Eso lo han experimentado los trabajadores del Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología, INSIVUMEH, quienes se organizaron con sus autoridades y, todos los días, a temprana hora, buses de la institución los pasan recogiendo en puntos específicos, y por la tarde los regresan a sus hogares.
Brenda de Rodríguez, secretaria de la Dirección de la institución, asegura que esa iniciativa los ha beneficiado a todos. “Dejamos los carros en nuestras casas y eso nos representa un ahorro en combustible y parqueo, y además en el trayecto compartimos con los compañeros”, dice la funcionaria.
Otro ejemplo de esta modalidad la han implementado estudiantes de la Universidad de San Carlos de Guatemala, USAC, a quienes al final de la jornada estudiantil los llega a traer un bus especial para llevarlos hasta sus casas.
La creciente popularidad de esa práctica ha dado lugar, en algunos países, a la creación de compañías que organizan carpools, las cuales diseñan rutas para vincular a personas que no se conocen y quienes pueden compartir vehículo para sus traslados. Dos de ellas, carpoolworld.com y shareling.es operan en todo el mundo.
Por eso Montejo es partidario de que se comparta el carro para descongestionar la ciudad, pues según el funcionario edil un 85 por ciento del parque vehicular, o sea 350 mil unidades, llevan un solo pasajero.
Esto incide en que, según estudios de la Municipalidad capitalina, los habitantes de la periferia pierdan dos horas en movilizarse de sus casas al trabajo, en las horas pico. En otras palabras, cada ciudadano se pasa cuatro horas al día en el carro, pierde unas 88 horas al mes, lo que supone una pérdida de 40 días al año.
Por eso la Comuna capitalina analiza limitar el uso de los carriles reversibles a aquellos conductores que viajan solos. “Si quieren utilizar esta vía rápida deberán transportar al menos a otra persona”, dice el intendente de la PMT.
Pese a ello, el problema se plantea cuando hay alguna emergencia y no se dispone del automóvil y se necesita para otras diligencias o cuando uno de los participantes debe trabajar horas extras.
![]() |
Compartir el carro no es fácil, dicen algunos de los entrevistados, pues supone un cambio de cultura y de la forma de usar el vehículo particular para transportarse todos los días. Para que funcione, deben establecerse reglas claras.
Por ejemplo, los usuarios deben cumplir los horarios establecidos, usar el carro de la mejor manera, no comer, beber ni fumar adentro. Por su lado, el conductor tiene que manejar correctamente, cumplir con las normas de seguridad y tráfico.
| Otros artículos en esta sección |