¿El auto ideal?

En ocasiones la curiosidad nos hace preguntarnos cuál será el carro ideal.  Además, en tertulias de seguidores de los autos es un tema recurrente.

Hasta la fecha la respuesta más coherente generada por conocedores, fanáticos y no especialistas es: “depende”.  Hablar de marcas, modelos y tipos es sólo tocar la superficie del tema.

Los autos de la gama alta son los que más beneficios generan a sus propietarios.  No sólo en términos de proyección de imagen, por la confiabilidad, larga vida útil, tecnología aplicada y seguridad, sino porque al hacer la evaluación del costo real por kilómetro recorrido se obtienen números bastante reducidos.  

En otras palabras, en un trayecto la inversión por unidad de distancia recorrida es muy aceptable, en comparación al mismo viaje en un auto de gama económica.  Esto se debe a la larga esperanza de vida útil de un carro premium.

En el segmento medio se encuentran carros con un buen paquete de amenidades y desempeño, rápido proceso de reventa y, en términos generales, transporte conveniente, tanto por el precio de adquisición como por su consumo de combustible.

Sin embargo, muchos de los modelos de este grupo tienen su obsolescencia programada casi a la perfección.  Por eso, en pocos años quedan como productos fuera de moda, lo cual afecta su precio de salvamento o reventa.  También es común que lleguen a un ciclo de crisis, manifestado por reparaciones continuas en un período corto.

Es decir, hoy se arruinan los frenos, a las pocas semanas el sistema eléctrico, luego la caja de velocidades y, en algunas ocasiones, tal proceso parece nunca acabar, hasta que el dueño se percata de que el costo de tantas reparaciones le equivale a un carro nuevo.

Los autos más baratos o de gama inferior tienen un equipamiento regular bastante limitado, ya que se trata de transporte personal básico, con algunas comodidades y, sobre todo, bajo consumo de combustible.

Se espera que por un precio reducido se reciba un automóvil con un estándar acorde.  Es inadecuado, por no decir ingenuo, pensar en obtener el funcionamiento de un auto caro cuando se trata de uno de bajo precio.

Por esas situaciones casi incuestionables, el “carro ideal” será aquel que llene las expectativas de cada persona.  Que responda al dinero pagado para el tipo de transporte ofrecido y que pueda transitar sin dificultad por calles y carreteras.  Es decir, la elección depende de la forma de vida del dueño y de su orden de prioridades.


Por Néstor A. Larrazábal B.




Otros artículos en esta sección