La pobreza pisa los talones a la clase media

Las frías cifras del Índice de Precios al Consumidor, elaboradas por el Instituto Nacional de Estadística -INE-, no las entienden muchos guatemaltecos, pero sí entienden que la inflación y las malas expectativas han modificado los ingresos y los hábitos de consumo de los sectores medios de la población.

Aunque ya esperaba una carta de la empresa de seguridad privada en la cual se le informaba a Ricardo Reyes que, debido al alto costo de la vida, le aumentarían un 25 por ciento a la cuota por seguridad en la colonia La Ceiba, zona 10 de Mixco, ahora tendrá que pagar por ese servicio Q200 al mes.

Pero Reyes no es el único.  Una encuesta no científica realizada por Mundo&Motor comprobó cómo ha incrementado el costo de muchos bienes y servicios.  Como el poder adquisitivo se ha deteriorado de manera sistemática con relación al salario y precios del año 2000, se concluye que la clase media ha debido ajustarse el cinturón.

Adolfo Gutiérrez pagaba hace un año Q100 por el servicio de cable que tiene en su casa, ahora deberá cancelar Q125.  Lo mismo le pasará a Melisa Estrada, quien para continuar con sus clases de inglés tendrá que pagar un 15 por ciento extra sobre lo que actualmente pagaba a la instructora.  Pero quien no lo puede creer es Ricardo Alonzo, pues el peluquero del barrio le dijo que ya no le cobraría Q20, sino Q40 por el corte.

Para los analistas económicos la inflación no está reducida a los productos alimenticios que se encuentran en las góndolas de los supermercados.  Aquellos servicios con precios no regulados están afectando seriamente los bolsillos.

Aumentos que rondan hasta en un 25 y 30 por ciento, comparados con los valores del año pasado, minan la economía de muchos hogares y están llevando a los guatemaltecos a renunciar a algunos servicios, explica Jaime Díaz, analista del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales, CIEN.

Un ejemplo es el de Álvaro Méndez, quien explica que ahora ya lo piensa dos veces antes de darse una escapada de fin de semana o salir a comer a un restaurante con su familia.  Antes lo hacía dos y hasta tres veces al mes.  Hoy, se queda más tiempo en casa para gastar menos y cuando realiza reuniones con amigos y familiares asegura que no le da vergüenza decirles que cada uno traiga algo para compartir gastos.

También se evalúa cuánto cuesta ir al cine.  Ingrid Reyes ha tenido que conformarse con ver las películas de estreno en los cines, dos semanas después, pues este tipo de entretenimiento ha subido hasta Q40.


Por la pendiente del deterioro
Para muchos analistas económicos lo más preocupante es que el escenario empeora día a día.  Seguridad, educación, salud, transporte, comunicaciones, esparcimiento, nada pareciera escapar de los incrementos constantes.

Este tipo de aumentos, a diferencia de los incrementos en alimentos y bebidas, cuya principal víctima es la población de menos recursos, afectan en especial a la clase media, dicen los especialistas.

Esta “sorpresa inflacionaria” típicamente causará el efecto de endeudamiento de los guatemaltecos en el corto plazo para mantener su nivel de consumo, principalmente cuando éstos son transporte, educación y servicios médicos, explican los expertos del CIEN.

Además los especialistas coinciden en que una cosa son las cifras oficiales y otra muy distinta la economía del bolsillo.  La educación, las medicinas, el transporte y la seguridad son servicios que pagamos todos los meses.  Por tanto, su aumento tiene gran impacto sobre los gastos del hogar, señala el economista Luis Arrollo.

En esto coincide German Méndez, quien se desempeña como subjefe de una importadora de productos eléctricos.  Tomó la decisión de ya no llevar todos los días su vehículo, debido a lo caro del combustible y porque en el sector donde labora un parqueo cuesta cerca de Q500 mensuales.

Hay otros rubros de los que la población de clase media ha tenido que prescindir.  Por ejemplo, Edwin Escobar explica que ya no quiso renovar la suscripción de revistas y un periódico.  “Mejor destino ese dinero a otras necesidades”, dice.

Además hay quienes han comenzado a ajustar su presupuesto comprando menos ropa, reduciendo el uso del teléfono celular, los gastos de esparcimiento en cine, teatro y otros paseos, en el pedido de comidas a domicilio y en la compra de libros.

Sin embargo, en servicios o necesidades como la medicina o consultas médicas privadas, no es tan fácil abstenerse o darse de baja.  Lo mismo ocurre con la compra de gas propano.  German Méndez pagaba Q140 por un cilindro de 35 libras y ahora paga Q185.


Por la escalera
Por otra parte, un buen segmento de la población duda de la exactitud de las mediciones del INE, desconfiando de sus cifras publicadas.  De acuerdo con los entrevistados “la medición de la inflación oficial difiere de la que se observa en la realidad”.  Muchos de los encuestados consideran que los incrementos en los precios supera lo informado por el organismo.

De esa cuenta, entre los bienes y servicios que han tenido alzas se encuentran servicios de seguridad, entre un 20 y un 25 por ciento; seguros para autos, un 10 y un 15; gimnasios y peluquerías, restaurantes y servicios de esparcimiento.

Pero lo que más preocupa es el rubro de los alquileres.  Estos están subiendo cerca de un 30 por ciento desde enero.  En los contratos se incorporan cláusulas de ajuste que no son legales, pero a los inquilinos no les queda otra que firmar.

Pero la agenda de los incrementos no se agota allí.  Existen otros rubros donde los costos más altos pegan de lleno sobre la gente de ingresos medios.  Un caso es el de los colegios privados.
 
Por supuesto, cuánto se paga en ellos depende de cuál colegio se escoja.  Al fin y al cabo hay más de 10 mil establecimientos privados registrados oficialmente.  Y si bien el decreto 116-85 establece que esos planteles tan sólo podrán cobrar las cuotas autorizadas, la realidad es otra.
Otro caso es el de los costos ocultos o no explícitos, como sucede con la telefonía celular.  Algunas empresas suben el costo de llamada por minuto en teléfonos tarjeteros, sin previo aviso al usuario.

Por si fuera poco, el aumento a los impuestos de circulación y sobre vehículos, que se plantea en la propuesta de Reforma Fiscal que impulsa el Gobierno, empobrecerá a la clase media trabajadora que debería bajar su carga de impuestos, señala Ramón Parellada, analista del Centro de Estudios Económicos y Sociales, CEES.

Díaz explica que el incremento de los servicios se ha pronunciado desde noviembre de 2007 y su efecto es prioritariamente inflacionario.  Según el INE, el costo de la vida se disparó en abril y, como consecuencia, el quetzal ha perdido valor, esto significa que los guatemaltecos necesitan más dinero para comprar el mismo producto o servicio.

En ese sentido, Q1 tiene un valor real de Q0.57, esto significa que desde el año 2000 la moneda guatemalteca ha perdido Q0.43 respecto a su capacidad de compra.

De acuerdo con los datos aportados por la encuesta de Mundo&Motor, siete de cada diez guatemaltecos de clase media disminuyeron su consumo, debido al incremento de los precios en los servicios.

Siempre que se desata una crisis o se produce una gran devaluación, las primeras víctimas son  los hogares de pocos recursos que destinan la mayor parte de sus ingresos a la compra de alimentos y, como sucede en estos casos, en la medida en que se recupera la economía la más perjudicada pasa a ser la clase media, que gasta más en servicios, señala el economista Luis Arrollo.

Los estudios de mercado ubican a la clase media baja con un salario entre los Q5 mil y Q14 mil 999, y la media alta con una entrada entre Q15 mil y Q39 mil 999.

Para el analista económico Sigfrido Lee el país ha sido impactado por el alza internacional del petróleo y los combustibles, lo que inevitablemente se ha trasladado a bienes y servicios básicos de consumo.

En este contexto, el guatemalteco quizás no entienda la jerga especializada, pero percibe la inflación cada vez que compra.  Y quien la sufre más es el segmento de menores ingresos, cuando intenta adquirir los productos de la canasta básica.  Pero la clase media, cuando le suben la cuota de los colegios, los servicios médicos privados y otros más vitales la resiente todavía más.

En pocas palabras

La clase media se ha visto obligada a modificar sus hábitos de consumo, lo cual influye en otras áreas.

Por ese motivo, los especialistas señalan que uno de los primeros sectores afectados será el de entretenimiento.  Dejarán de ir al cine o al teatro para compensar gastos, afirman.

La clase media evitará gastar en restaurantes por menor disponibilidad de recursos.  Otro rubro que resentirá una baja de compradores es el vestuario.


Las frías estadísticas oficiales contrastan con la realidad que día a día vive la población de clase media del país, la cual se ha visto obligada a tomar  una actitud más restrictiva en cuanto al consumo, con una marcada desconfianza hacia el sistema financiero.

Por Jeovany Ibañez




Otros artículos en esta sección