Fater one: el auto de calle más veloz del mundo

La precisión suiza tan apreciada por sus cronógrafos, ahora también será admirada por su tecnología automotriz de primera línea, expresada en un excepcional auto deportivo.

En 1988 Roman Weber inició su empresa dedicada a la manufactura de implantes ortopédicos e instrumental médico, fabricados con titanio y otros materiales de alta tecnología.  Dos años después, la compañía se convirtió en un importante proveedor de componentes para autos Fórmula 1 y participantes del Campeonato de Turismo Alemán (DTM).

Cambió su razón social a Roman Weber GmbH en 2000.  Con el único propósito de desarrollar el auto de calle más rápido del mundo, se fundó Weber Sportcars, una división de la empresa.

Para finales de 2008 se espera tener el primer lote de un reducido número de estos superautos.


Poderosa máquina

Montando un motor de bajo peso fabricado de aluminio, con 8 cilindros en V y dos súper cargadores, este coupé biplaza de tan sólo 1,100 kilogramos de peso tiene la extraordinaria relación de 1.22 kilogramos por cada caballo de fuerza.  Estos valores sólo se encuentran en vehículos de fórmula y en las motocicletas de alto desempeño. Su motricidad integral inteligente y constante distribuye el 36 por ciento de la energía al eje frontal y 64 por ciento al posterior.  El motor central y sus sofisticadas propiedades aerodinámicas, generan un balance de peso de 50:50, de forma que el comportamiento dinámico es neutro, por el alto aprovechamiento energético, gracias a la tracción (motricidad en el eje posterior) y maniobrabilidad por la propulsión (energía en el eje anterior).

La ubicación de los cuatro tanques de gasolina, con una capacidad total de 110 litros, ayuda a que el centro de gravedad esté lo más bajo posible.

El poder del viento

La dinámica de fluidos ha sido materia primordial en el desarrollo del Faster One, porque el efecto suelo, el manejo de flujos para el motor y radiadores, así como la eliminación de fricciones parásitas son factores vitales para este bólido.

En la parte posterior baja, el efecto Venturi producido por los túneles es esencial para la estabilidad a altas velocidades.  Además, se han aplicado soluciones ingeniosas para evitar piezas como las manecillas de las puertas, emblemas y otras, la cuales generan resistencia al avance.

Con 204 centímetros de ancho, 115 centímetros de alto y 450 centímetros de largo este vehículo es producto de largas horas de prueba en el túnel de viento y la utilización de un sofisticado programa computacional.  El reto fue lograr la máxima estabilidad direccional de la carrocería, sin caer en diseños que riñen con la utilización del auto en carreteras, autopistas y calles.

Fabricado en su totalidad con fibra de carbono ultra ligera, la fuerza de estabilidad proviene de los adminículos aerodinámicos.  El alerón posterior no sólo genera sustentación invertida, sino también funciona como un ala de freno, que se despliega completamente vertical en 50 milisegundos cuando el conductor pisa el freno de manera brusca.

Control total

El timón del Faster One es una obra de arte de la tecnología.  Derivado de forma directa de los autos F1, los controles en el volante hacen más placentera y segura su conducción, ya que en él están colocados los comandos de cambio de las velocidades de la caja semisecuencial de seis pasos.  El cambio de una a otra velocidad se realiza en 50 milisegundos.

Además, en el timón están los controles de elección de modo (mapping) de conducción, con lo cual se ajusta la potencia disponible, así como la respuesta del acelerador en una situación de manejo específica.  Con esta opción, el conductor elige el comportamiento del auto, según sus requerimientos, hábitos y habilidades.

El diseño del chasis tubular fue producido a través del método de elementos finitos (FEM) aplicado en software.  Su excepcional rigidez torsional es asombrosa: con una carga de 30 toneladas métricas, el chasis se flexibiliza 1.0 grado.

La combinación de un diseño de reducido peso, gran potencia motriz, motricidad en las cuatro ruedas de última generación, control de tracción derivado de los carros de Fórmula 1 y novedosa aerodinámica hacen que el Faster One tenga una aceleración vista sólo en autos específicamente fabricados para las pistas.

En lo relativo a desaceleración, este carro frena totalmente a partir de una velocidad de 100 km por hora, en tan sólo 30 metros.
Este carro es el resultado de una simbiosis entre el bajo peso, la potencia y la aerodinámica.



Por Néstor A. Larrazábal B.




Otros artículos en esta sección