Ojo con las lesiones articulares

Si se abusa de las articulaciones en la práctica deportiva pueden sufrir lesiones delicadas, como esguinces o tendinitis, lastimando duramente los ligamentos.

Hacer deporte, como jugar fútbol o las rutinas en un gimnasio, son actividades que sin cuidado previo pueden provocar lesiones en músculos, huesos o tendones.  Las articulaciones, las uniones entre huesos adyacentes, cuentan entre sus funciones más importantes constituirse en puntos de unión del esqueleto y producir movimientos mecánicos, proporcionándole elasticidad y plasticidad al cuerpo.

Aunque son resistentes y están diseñadas para moverse, resultan ser zonas que frecuentemente se lesionan, tanto en personas que realizan actividad física como en quienes llevan una vida sedentaria.  Una fuerte musculatura en practicantes de ejercicio ayuda a mejorar sus condiciones y a no sufrir desgaste, pero en la práctica deportiva en general, se encuentran a menudo situaciones de riesgo que podrían provocar una lesión articular (ver infografía: Lo más frecuente).

Entre estos males, los más frecuentes son los esguinces, una distensión violenta de una articulación provocada por estiramiento, e incluso a veces el desgarre de los ligamentos.  También pueden ser el resultado de un golpe directo sobre el área.  “Las articulaciones afectadas con más facilidad son las de las muñecas, las rodillas y los tobillos, dada la debilidad de sus músculos.  Es aconsejable no descuidar las dinámicas para fortalecer las áreas mencionadas”, dice Jorge Ortega, instructor de ejercicios, quien siempre recomienda el acercamiento a entrenadores o encargados para alejarse de malos hábitos durante el ejercicio.

Cómo me puedo lesionar

Las causas más frecuentes de estas dolencias, producidas por el deporte, son el exceso de uso y métodos incorrectos de entrenamiento, como no permitir una recuperación adecuada después de un período de práctica o no interrumpir el ejercicio cuando aparece el dolor.

“Muchas personas aficionadas al deporte no saben cuándo detenerse en sus ejercicios.  Lo necesario es interrumpir la sesión o el juego ante la primera señal de dolor, porque continuar haciéndolo produce un desgarro en los tendones y la lesión puede extenderse”, explica Ruth de Nájera, fisioterapista.

También los músculos, tendones y ligamentos se desgarran cuando se someten a esfuerzos superiores a su fuerza intrínseca, refiriéndose a que si son demasiado débiles o rígidos para ciertos esfuerzos, el riesgo se incrementa.



Previene los golpes

El calentamiento y estiramiento de músculos, antes de iniciar un juego o entrenamiento, es vital para evitar las lesiones.

Antes de iniciar cualquier rutina de ejercicios se recomienda comenzar a paso tranquilo y respirando profundamente, lo cual calienta los músculos lo suficiente como para resistir un período de trabajo.  Con esta práctica se activa poco a poco la bolsa sinovial, un saco lleno de líquido que normalmente reduce la fricción entre músculos y huesos.

“Los tendones con frecuencia tienen que pasar sobre superficies óseas.  Para evitar que ese roce los desgaste, cada uno de estos bolsillos produce un líquido con propiedades lubricantes”, comenta la experta.  En caso de una lesión articular, para evitar complicaciones se debe inmovilizar con un vendaje la extremidad dañada, hacer reposo absoluto del sector lastimado y aplicar frío en la zona, para desinflamar.


Por David Lepe

Fuentes: Ruth de Nájera, fisioterapista del Centro de Rehabilitación CER, teléfono 2360-5368.  JULIO Ortega, instructor de ejercicios del Gimnasio Evolution, teléfono 2232-0919.  Manual Merck de información médica para el hogar, Editorial Océano.




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