| Aprender en medio de la crisis |
El manejo de la crisis actual, primer paso de lo que se avecina, exige una actitud racionalmente propositiva.
Hemos llegado a tal nivel de resignación que ya ninguna cifra en la bomba de gasolina nos asusta. No sabemos con total exactitud cuál es el precio del combustible, sólo estamos seguros de que en pocos días nuestro dinero ha perdido su poder adquisitivo como nunca antes nos hubiésemos imaginado. Ni vivido.
Lo mismo sucede al comprar la canasta básica. Los precios de muchos productos que estacionalmente fueron bajos en otros años, hoy están fuera de nuestro alcance.
Como consumidores podemos decidir qué hacer con el disminuido poder adquisitivo que nos queda. Una adecuada escala de prioridades del uso de dinero es esencial para tratar de mantener nuestro nivel de vida. La adquisición de un vehículo debe ser, entonces, producto no sólo del tamiz emocional, sino también del racional, en especial en estos momentos.
En el mercado de valores se dice que cuan más alto sea el riesgo, mayor podrá ser la rentabilidad, si es que se llega a dar. La actitud conservadora o impulsiva al comprar un carro tiene casi el mismo efecto. La adquisición de un auto nuevo es una adecuada opción si consideramos que el costo por reparaciones será mínimo en dos o tres años. Uno usado, con respaldo de una agencia o empresa formal de venta de vehículos, da cierto tipo de solvencia, ya que hay una entidad seria a quien se puede acudir ante una queja.
En ese sentido, la venta informal de vehículos puede ofrecer el menor precio, lo cual no tiene forzosamente que ser el mejor negocio, ya que se asumirán muchos más riesgos en el proceso.
En lo concerniente al costo del combustible y mantenimiento de los autos debe hacerse conciencia en la familia y en el trabajo de lo importante que es el uso racional de los recursos. Utilizar transporte colectivo ciertos días de la semana o para algunas rutas, es una opción a evaluar. El uso de un solo carro para varias personas, que antes usaban dos o más autos, también puede ser una salida viable. Planear rutas diarias económicamente correctas para el transporte comercial y personal es obligatorio, establecer programas de generación de soluciones creativas dentro de las empresas puede ser una mina de oro.
De esta crisis debemos salir fortalecidos, más sabios y con mayor energía para aprovechar los futuros tiempos de bonanza. Aprendamos con el menor trauma posible.
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