Porsche 911: tres personalidades

Fiel a su arquitectura de 1963, Porsche presenta su modelo insignia, el 911, sorprendiendo con adelantos totalmente inesperados como el Doppelkupplungsgetriebe (doble embrague), inyección de dos tiempos y otros sistemas novedosos.  

A primera vista, el nuevo Porsche 911 es muy parecido a su predecesor inmediato, pero al darle una segunda mirada, se detectan características distintivas de la evolución del modelo identificado como 997.  Entre ellas están: renovados faros delanteros, tomas de aire más estilizadas y luminarias posteriores con líneas distintas.

Las nuevas versiones son Carrera y Carrera S, ambas con carrocerías coupé y descapotable, es decir, son cuatro nuevas opciones para satisfacer a todos los gustos.

Por dentro, los asientos incorporan un sistema de ventilación y calefacción para mayor confort en viajes largos, una palanca con las letras PDK y dos casi imperceptibles botones del tablero: Sport y Sport Plus.  Estos dos últimos son la expresión visual de la significativa diferencia de este modelo.

Deportivo confortable de gama alta

Al manejar el nuevo 911 en su modo normal, es decir, en su primera personalidad, las sensaciones percibidas por el conductor son similares a las de otros deportivos pura sangre: es un auto dócil con cambios automáticos o manuales, con muy buena aceleración y extraordinario frenado.

Se puede decir que es un carro amigable para manejar todos los días con mucho confort, comodidad y conveniencia.  Para los más puristas, este modo o mapping es ideal para aquellos que tienen poca experiencia y habilidad para manejar un deportivo.

Es decir, en este escenario el funcionamiento de la nueva caja de velocidades PDK provoca cambios más confortables que los ofrecidos por la caja Triptronic S, además de abarcar el rango de manejo de tal sistema, el cual es sustituido por el nuevo PDK.

Es así que, en el modo normal, el 911 produce una conducción tan cómoda como los sedanes deportivos, algunos SUV de alta gama y otros carros orientados hacia el confort.

Una apreciable novedad es el sistema de control para evitar que el auto se vaya hacia atrás al arrancar en una subida o al estacionar en una pendiente, trabajando como un auto con caja automática.

¿911 – Enterprise?

Al conectar el botón “Sport Plus”, lo primero que se puede apreciar (y gozar si es un auténtico amante de la velocidad) es del “launch control”.  En esta tercera personalidad el auto se torna en un bólido que, a la mejor usanza de los autos Fórmula 1 de los recientes años pasados, pone toda la energía en las ruedas traseras, gracias a un complejo conjunto de sistemas de control que evitan el derrape lateral provocado por el torque y que las ruedas patinen.

Pisando el freno y acelerando hasta 6,000 revoluciones por minuto, se suelta el freno y el auto sale, literalmente, disparado.  El conductor siente una fuerte presión sobre el asiento, cual si se tratara de un avión en pleno despegue.  En ese momento vienen a la memoria las escenas de Viaje a las Estrellas, cuando con sólo pulsar un botón la nave Enterprise alcanzaba la velocidad de la luz.

El mapping Sport Plus incluye la administración de la caja de velocidades PDK, la suspensión, la alimentación de combustible, el manejo de los gases de escape, entre otros.  A través de este modo, el auto hace la selección más adecuada para la seguridad y aprovechamiento deportivo del auto. El escenario del Sport Plus es algo inédito: se puede entrar a una curva en séptima velocidad, el carro entiende la situación y lo hace salir en segunda o tercera, según el mejor criterio de su inteligencia artificial.  Mientras tanto, el motor hace, por él mismo, la maniobra “punta – tacón” para mantenerse en el rango de aceleración adecuado.

En caso de aceleración los cambios son sensibles, pero controlados de forma que el auto es un auténtico bólido de carreras, apto sólo para aquellos que han tomado cursos de manejo deportivo, o bien sean pilotos de competencias de categorías mayores.

Deportividad ante todo

La segunda personalidad de este deportivo se logra con sólo pulsar el botón “Sport”, con lo cual el mapping de motor, suspensión y alimentación cambia completamente.  El 911 se torna más brioso, cambiando su aceleración, teniendo un comportamiento de suspensión más duro y tornándose más nervioso, preciso y exacto para las maniobras.

En este modo, el carro demanda una mayor atención del conductor ya que se ha vuelto un bólido deportivo de primer orden, su comportamiento será apreciado por quien gusta de la velocidad, la alta aceleración y el control.

Para detener al auto se han montado cuatro  discos de acero o cerámicos de 330 mm de diámetro, mientras que la estabilidad está a cargo del PSM (Sistema de Administración Porsche de la Suspensión Activa), sin el cual sería inmanejable.  Asimismo, se ha montado un nuevo PASM, tren de rodaje deportivo, que lo mantiene rígido o suave, según las variables del manejo.

El modo Sport recoge datos sobre cómo conduce del piloto y genera el comportamiento deportivo más adecuado para sacarle mejor provecho al 911.  Es un sistema que ofrece múltiples opciones de comportamiento, de acuerdo a cada conductor.

La magia del Doppelkupplungsgetriebe, una tercera personalidad

El PDK, Porsche Doppelkupplungsgetriebe o Doble Embrague Porsche, es un sistema propio de la marca incorporado en 1983 en el Porsche 962, ganador del Campeonato Mundial de Prototipos.

El principio básico es tomar lo mejor de una caja de velocidades automática y combinarlo con una de cambios manuales.  El sistema PDK permite tener dos cajas integradas en una sola: por un lado, las velocidades 2a, 4a, y 6a están en una unidad, mientras que las 1a, 3a, 5a, 7a y retroceso, están en la otra.  Cada grupo tiene un embrague, el cual posee las velocidades ya engrapadas, pero hasta que no se accione uno de ellos, no conecta con el árbol principal.  El cerebro es la mecatrónica que administra las funciones de la PDK.

Inyección directa

Si la integración de dos cajas de velocidades es ya un recurso novedoso, la doble inyección directa de combustible es aún más extraordinaria.

El nuevo motor del 911 ahora tiene un sistema de inyección directa en cada uno de los seis cilindros, técnica denominada DFI.  Con ella se realiza una doble admisión de combustible: al terminar el ciclo de escape (como todos los motores regulares) y al terminar la compresión (como un motor diésel), con lo cual se genera una ignición total de la gasolina en el cilindro, aprovechando mejor la energía de la gasolina.

Más potencia y menor consumo



Prueba de manejo realizada por Néstor A. Larrazábal B. en Sttutgart, Alemania.




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