El carbón: una alternativa energética

Las generadoras de energía eléctrica a base de carbón tienen la puerta abierta para entrar al país, y es el mismo Gobierno quien les hace de portero. Sin embargo, los ambientalistas tratan de poner una tranca que impida abrirla de par en par, para evitar los efectos de contaminación de estas termoeléctricas.

El anuncio del gobierno, de autorizar y dar su beneplácito para que tres generadoras de energía a base de carbón operen en el país, ha caído como un balde de agua fría para muchas organizaciones ambientalistas.

Apenas unos días atrás, los ecologistas y ambientalistas aplaudían la decisión del Presidente Alvaro Colom de firmar, junto con sus homólogos centroamericanos, la Declaración de San Pedro Sula, donde definían las estrategias para luchar contra los efectos del cambio climático y considerar éste como un tema transversal en sus políticas nacionales de desarrollo.

No obstante, unos días después, con el argumento de reducir la dependencia nacional del petróleo y producir electricidad a base de carbón, “el gobierno hace a un lado sus promesas de luchar contra la contaminación ambiental”, dice la ambientalista Magaly Rey Rosa, de la agrupación Savia.

Lo mismo opina Carlos Salvatierra del colectivo Madre Selva, quien explica que “el Presidente Colom tiene un doble discurso, pues habla de luchar para reducir el CO2 pero autoriza este tipo de plantas que son altamente contaminantes”.

La preocupación de Rey Rosa y otros ambientalistas se centra en que las carboneras son la forma más sucia de producir energía por la cantidad de gases que emanan sus chimeneas.

El carbón es el más sucio de todos los combustibles ya que genera la mayor cantidad de CO2 por kilo quemado, dice Pablo Oliva, coordinador del Laboratorio de Monitoreo del Aire de la Escuela de Química de la Universidad de San Carlos de Guatemala.


“El Presidente Colom tiene un doble discurso, pues habla de luchar para reducir el CO2 pero autoriza este tipo de plantas que son altamente contaminantes”.



Además, en el proceso hay emisiones de mercurio que son dañinas para las personas, en particular en mujeres embarazadas, pues provocan daños neurológicos al feto.

Los residuos sólidos también contienen metales pesados como arsénico, selenio, cromo y cadmio; compuestos orgánicos carcinogénicos y elementos radiactivos.

Otras emisiones atmosféricas incluyen dióxido de sulfuro (SO2), dióxido de carbono (CO2), partículas en suspensión y óxidos del nitrógeno, NOx, que alternadamente generan el ozono de la superficie.

Una investigación reciente ha demostrado que, además, la materia particulada de menor tamaño aerotransportada también puede traspasar de los pulmones a la circulación sanguínea, provocando enfermedades cardiacas, ataques de corazón, apoplejías y muerte prematura.

Pero esa preocupación no es sólo de los ambientalistas guatemaltecos.

Un estudio realizado por el Banco Mundial -BM- advierte del riesgo ambiental que las carboneras producen.  “La combustión, en especial el carbón, constituye una fuente preocupante de contaminación del aire, con el óxido de azufre, óxido de nitrógeno, material en partículas (PM), dióxido de carbono, que contribuyen a la lluvia ácida y al cambio climático”, asegura el estudio.

El BM indica que, además, las plantas de carbón requieren de adecuadas instalaciones portuarias para descargar, almacenar y manejar el producto.

Recientemente James E. Hansen, director del Instituto Goddard de Estudios Espaciales de la NASA, señaló que “la polución de las nuevas plantas de carbón hará casi imposible evitar los peores efectos del cambio climático, como riadas y sequías”.

Contra viento y marea

Pero esa avalancha de oposiciones parecen no inmutar al Presidente Alvaro Colom.  Como respuesta a los ambientalistas el mandatario explica que el país va a mantener su equilibrio entre la generación de dióxido de carbono y la producción de oxígeno, por medio de la conservación de áreas protegidas.

Es más, Colom justifica su postura al decir que con la decisión se espera una inversión privada de 1,835 millones de dólares en el país, con la cual se logrará generar más de 920 megawatts que permitirán en el mediano plazo modificar la matriz energética y la actual dependencia del petróleo.

Con ese aval, Jaguar Energy será la empresa que comenzará a construir el 1 de diciembre la primera de las plantas carboneras, con una inversión de US$700 millones y una capacidad para generar 300 megavatios, MW, según explica José Sarmiento, gerente de Jaguar Energy, empresa afiliada de la Ashmore Energy International (AEI).

Además, en los próximos dos años las empresas Duke Energy y ESI continuarán con la construcción de dos carboneras más, las cuales tendrán capacidad para producir un promedio de 150 megawatts anuales, con una inversión de unos 310 millones de dólares.

Según la Comisión Nacional de Energía Eléctrica, CNEE, el precio ofrecido por Jaguar Energy es de US$0.1027 por kilovatio hora (kW/h), mientras que la generación de un kW/h con búnker es de US$0.16.

A ese tren de emociones por los beneficios económicos que traerá al país la generación de energía a base de carbón, también se ha subido el presidente de la Comisión Nacional de Energía Eléctrica, CNEE, Carlos Colom, quien señala que con esta medida se dejarían de comprar tres millones de barriles de búnker, lo cual representaría un ahorro de US$50 millones al año.

Pero también el viceministro de Energía y Minas, Romeo Rodríguez, asegura que generar energía con carbón cuesta US$210 menos por megavatio hora, tomando en cuenta que el precio de ese mineral es más estable en el mercado internacional que el búnker.

Pero a Rey Rosa no le emociona oír de ahorros millonarios.  “No podemos estarle apostando únicamente a la economía, descuidando la ecología”, expresa la ambientalista.

El representante de Jaguar Ener-gy está consciente de que toda actividad industrial crea algún nivel de contaminación.  Sin embargo, señala que su compañía está comprometida a traer tecnología de primera que “nos permitirá reducir ciertas emisiones de gases como los óxidos nitrosos”, dice Sarmiento.

El directivo de Jaguar Energy explica que en lugar del carbón pulverizado utilizarán una tecnología denominada combustión en lecho fluidizado.

Los lechos fluidizados tienen las ventajas de producir menos NOx en el gas de salida y, debido a las bajas temperaturas de combustión, generan menos SOx cuando se adiciona continuamente caliza al carbón, explica Sarmiento.

Ni visto ni oído

Para conocer la posición del Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales de Guatemala, en torno a este tema, Mundo&Motor, le pidió a la encargada de prensa del ministerio una entrevista con el ministro Luis Ferraté.  Sin embargo, luego de varios intentos, la funcionaria dijo que el funcionario no podía opinar hasta no conocer la postura del Presidente Alvaro Colom.






Magaly Rey Rosa, ambientalista de la agrupación Savia.
Una carbonera en Guatemala

Desde hace ocho años en Guatemala funciona una planta generadora de energía a base de carbón.  Quienes viven en los alrededores donde se encuentra la llaman la carbonera San José, aunque su nombre sea Central Generadora Eléctrica San José.

Actualmente genera 120 megavatios de energía a base de este mineral y hasta ahora su operación en el país no había causado mayores comentarios.  Sin embargo, tras el anuncio de parte del gobierno de autorizar más plantas y las críticas de los ambientalistas sobre este tipo de generación, los directivos de la carbonera San José salen en su defensa.

Rafael Navas explica que la planta está equipada con una unidad de filtrado de los gases de combustión para atrapar la ceniza, con lo cual se minimizan los efectos de contaminación.  A la par de ello, cuenta con quemadores especiales para reducir las emisiones de óxidos de nitrógeno, NOx.

Además, el carbón que traen de Colombia y Canadá, denominado compliance, tiene bajos niveles de contaminantes como azufre y metales pesados, explica Guillermo Lam, director comercial de la planta San José.

En ese sentido Yuri Melini, director del Centro para la Acción Legal, Ambiental y Social, Calas, señala que aunque hoy en día hay tecnologías que posibilitan modernizar esas plantas, “el problema consiste en asegurarnos de que estas soluciones se pongan en práctica en nuestro país”.

Este último punto crea muchas dudas en Melini, pues en Guatemala no hay un reglamento de control de emisiones de fuentes fijas y tampoco de fuentes móviles, dice el experto.

Esa apreciación también es compartida por Salvatierra, quien explica que “en Guatemala tenemos una debilidad institucional para monitorear el impacto ambiental”.

Lo que no pueden negar los directivos de la planta San José es la emisión de CO2.  De hecho, estudios a nivel mundial señalan que la principal fuente de contaminación de bióxido de carbono son las carboneras, pues emiten 2,500 millones de toneladas al año.  

Por ello, el presidente de la Comisión de Ambiente, Ecología y Recursos Naturales del Congreso de la República, Danilo Escobar, muestra su rechazo a esa iniciativa y explica que “los productos de desechos finales son siempre contaminantes en el ambiente”.

El legislador sostiene que como comisión no se opone al desarrollo, pero “queremos energía limpia como la eólica, geotérmica y con pequeñas hidroeléctricas”.

En fin, mientras los defensores del carbón argumentan que ni siquiera en mercados maduros con fuertes restricciones de contaminación se ha descartado su uso, los detractores sostienen que hay otras alternativas, pues vivimos en un país que tiene las condiciones para generar energía limpia.

El funcionamiento de una central termoeléctrica de carbón

1. El carbón está almacenado en los parques adyacentes de la Central.

2. Mediante cintas transportadoras es conducido hasta el molino.

3. En el molino es triturado y     pulverizado.

4. Luego se inyecta, mezclado con aire caliente a presión, en la caldera para su combustión.

5. En la caldera se produce el vapor que acciona los álabes de los cuerpos de las turbinas de alta presión, media presión y baja presión.

6. Esta acción hace girar el rotor de la turbina que se mueve solidariamente con el rotor del generador.

7. Esto genera energía eléctrica, la cual es trasladada mediante líneas de transporte a alta tensión a los centros de consumo.

8. Después de accionar las turbinas, el vapor pasa a la fase líquida en el condensador.

9. El agua obtenida por la condensación del vapor se somete a diversas etapas de calentamiento, y se inyecta de nuevo en la caldera en las condiciones de presión y temperatura más adecuadas para obtener el máximo rendimiento del ciclo.

10. El sistema de agua de circulación que refrigera el condensador puede operarse en circuito cerrado, trasladando el calor extraído del condensador a la atmósfera mediante torres de refrigeración, o descargando dicho calor directamente al mar o al río.

11. Para minimizar los efectos de la combustión de carbón sobre el medio ambiente, la Central posee una chimenea de gran altura -las hay de más de 300 metros-, que dispersa los contaminantes en las capas altas de la atmósfera.

12. Los precipitadores retienen buena parte de las cenizas en el interior de la propia Central.

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Por Jeovany Ibañez




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