El superado Honda Civic

Nacido en medio de la crisis petrolera de los años 70, el Civic ha sido un parámetro de productividad energética que ahora evoluciona a convertirse en una propuesta señorial que no olvida a sus verdaderas raíces.

Honda sigue siendo una de las pocas fábricas de autos independientes.  Ajena a los grandes conglomerados, tiene una constante presencia en Fórmula 1, pero su mayor logro ha sido el posicionamiento de calidad y aprovechamiento del combustible.

Soichiro Honda, su fundador, estableció como regla laboral un paradigma de la administración moderna: hacer las cosas bien a la primera.  De esa cuenta, Honda no ha entrado en el juego de la “obsolescencia programada” y, aún hoy día, se ven sus carros con muchos años de existencia en nuestras calles y carreteras.


Amor a primera vista

La figura inicial del Civic evocaba claramente al Mini, ya que se planeó como una solución de transporte para Europa que resultaría siendo un éxito en Estados Unidos y el resto del mundo.

En la actualidad, el Civic es otro carro si lo comparamos con aquel primer humilde modelo que circuló en los años 70: es un sedán de tamaño mediano con suaves líneas fluidas, producto de los resultados logrados en las pruebas de túnel de viento.

El motor colocado transversalmente y la cabina o habitáculo adelantado es un arreglo arquitectónico que permite mejor aprovechamiento del espacio.  El perfil del Honda Civic, literalmente rompe el viento, además de provocar una personalidad deportiva elegante.  El frente en forma de cuña evita la generación de ruidos parásitos, al tiempo que ofrece un amplio campo visual al conductor.

Durante la prueba de manejo ninguna de las personas a quienes se les consultó para generar comentarios sobre la forma del auto, manifestó objeción alguna.  Hombres, mujeres y jóvenes de ambos géneros expresaron su aceptación estética del Honda Civic.



Regio interior
La tracción frontal del Honda Civic permite que el piso del habitáculo sea completamente plano, lo cual da espacio para tres adultos cómodamente sentados en el asiento posterior.

El ángulo inclinado del parabrisas y el prolongado tablero dan una sensación de amplio espacio.  Esto hace que el conductor y sus acompañantes, aunque sean altos, se sientan bastante cómodos mientras viajan en este modelo.

Por último, el baúl es grande como para llevar varias valijas medianas y, en términos generales, el equipaje de cinco adultos.

Control, confort y desempeño

Al conducir el Honda Civic lo primero que se percibe es que su volante tiene el tamaño ideal para dar la sensación de estar al mando de un auto deportivo.  Su recorrido de extremo a extremo es de 2.67 vueltas.  Es decir, con poco giro se logra una maniobra amplia, esto es una incorporación de los logros de Honda en la F1.

Al encender el motor, el despliegue de iluminación del tablero de doble cuerpo provee la información valiosa.  A pesar de tratarse de un auto de tan sólo 1.8 litros de desplazamiento, la respuesta al acelerador en conjugación con la dirección, lo dotan de brío.  Es decir, tiene respuestas similares a un auto con orientación deportiva, sin renunciar al confort.

El engrane de las velocidades se hace con movimientos cortos y precisos, lo cual no sólo evita la pérdida de energía al pasar por neutro, sino reduce el tiempo de cambios de la caja manual.  Esta es otra característica heredada de la experiencia de Honda en el Gran Circo de la Fórmula 1.

El buen trabajo energético del Honda Civic se manifiesta en que aprovecha hasta la última molécula de gasolina que entra a su planta poder, al convertirla en potencia, lo cual le da velocidad y poco consumo.

En cada velocidad, incluso en las más altas, se encuentra reserva de torque, de forma que, aún yendo a velocidad ligeramente alta, unos 130 km/hora, la respuesta al acelerador es muy buena.

En términos de balance dinámico, el Honda Civic ofrece prestaciones no propias de su clase.  A pesar de que el anterior es el eje motriz, no presenta subviraje al tomar curvas a velocidad ligeramente alta.  Se espera que la suspensión del Honda Civic también sea producto de la experiencia deportiva de la marca.

Se puede concluir que al conducir el Honda Civic se siente que el auto es una extensión de quien va al volante, integrado a sus mandos de control preciso.

Este carro también sorprende cuando se visita la gasolinera.  Su consumo es mucho menor que el propio de vehículos con menor tamaño y algunos con motores más pequeños.



En resumen, el Honda Civic es una interesante propuesta para quien busca un automóvil como transporte personal y familiar.

Lo más agradable

• El desempeño con matices deportivos y el alto grado de control
• El bajo consumo de combustible
• El amplio espacio
• El tablero elegante, moderno y altamente funcional.



Lo menos agradable
• El conductor tiene que aprender a calcular los extremos frontales del carro, ya que por su figura de cuña no se ven desde la butaca del conductor.  Esto puede hacer incómodas las maniobras de estacionamiento.


Por Néstor A. Larrazábal B.






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