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La educación vial: mejora para la convivencia

Para muchos expertos la educación vial va más allá de utilizar las pasarelas, respetar límites de velocidad o abrocharse el cinturón de seguridad.  La ven más bien como valores para alcanzar una mejor convivencia.
 
En Guatemala las cifras provocadas por accidentes de tránsito son alarmantes: 35 mil accidentes, 29 mil heridos, 22 mil atropellados y 3,500 muertes anuales.
 
Para los expertos esas cifras solo evidencian la ausencia de una cultura vial, que tiene como origen la falta de orientación en los centros educativos, un reglamento de tránsito deficiente y no adaptado a la época actual y la carencia de una política de Estado sobre la materia.
 
Estas cifras y fallas ilustran por qué la Organización Mun­­dial de la Salud, OMS, sitúa a Guatemala como el cuarto lugar de Latinoamérica con más accidentes de tránsito y donde menos medidas se han tomado para prevenirlos.
 
Y no es para menos, explica el ingeniero Guillermo Bran, presidente del Consejo de Prevención de Accidentes y Educación Vial (Conpreve), pues 'en el tráfico queremos ser siempre los primeros, nos piden vía y no la damos, en una calzada de tres carriles hacemos cinco y provocamos caos.  Cuando un conductor no respeta un semáforo o un peatón cruza por un lugar indebido está atentando contra el tejido social', dice el especialista.
Marcial Tuy, un instructor de seguridad vial, quien por muchos años ha impartido cursos de esta materia, señala que el 99 por ciento de los pilotos violan, día tras día, las reglas de tránsito casi sin darse cuenta.
 
Esto preocupa a muchos expertos.  La licenciada Luz de Cabrera, instructora in­­ternacional de manejo defensivo, autorizada por el Consejo Na­­cional de Seguridad de Estados Unidos, asegura que el altísimo número de accidentes de tránsito que se producen en el país es provocado por la falta de educación vial.  'Hacemos caso omiso de las reglamentaciones vigentes y mostramos, en nuestro comportamiento vial, un profundo desprecio por nuestra propia vida y la de nuestros semejantes', añade la especialista.
 
Sin embargo, a la par de dichas causas también van asociados un parque automotor anticuado, mal cuidado y muchas veces obsoleto, que transita además sobre una red vial estrecha y en malas condiciones de mantenimiento.

'La idea es concienciar no solo a los automovilistas, sino también a los peatones, quienes son imprudentes'.
 
Las campañas de educación vial son llevadas a colegios e instituciones públicas y privadas que solicitan capacitaciones a las distintas PMT del país.

Una responsabilidad compartida

Hoy varias instituciones públicas y privadas están uniendo esfuerzos para crear esa conciencia e instruir a futuros automovilistas y peatones, ya que este es un tema en el que todos estamos implicados, coinciden los expertos.
 
Para la licenciada Luz de Cabrera, este tema no pasa de ser un mero requisito, limitado a la enseñanza ocasional de las señales de tránsito en las escuelas de automovilismo, previo a obtener la licencia de conducir.
 
Por eso la profesional y mu­­chos otros expertos coinciden en la necesidad de instruir a los niños, desde la educación preprimaria y primaria, pues ellos serán los futuros pilotos.
 
Es en esa etapa de la vida, explica Guillermo Bran, cuando se deben formar valores viales, algo que constituye un paso más que el conocimiento de normas y señales de circulación.
 
De acuerdo con Bran, la educación vial no debe entenderse solo como el aprendizaje de normas y señales, ni como un catálogo de urbanidad.  Es el aprendizaje de hábitos que modifiquen actitudes frente al tráfico como fenómeno de riesgo y para mantener relaciones de convivencia ordenada, solidaria, responsable y de respeto mutuo.
 
Pero la buena pregunta es ¿a quién le corresponde iniciar una campaña de educación vial?  Amílcar Montejo, de la PMT, asegura que las escuelas de automovilismo deberían cumplir este papel, pero no lo están haciendo.
 
La mayoría de los exámenes para obtener la licencia de conducir tampoco aportan mucho.  Los postulantes se examinan con escasa preparación y apenas hojean el reglamento de tránsito, pero al final de cuentas salen a las calles sin ninguna educación vial y las actitudes descorteses, indolentes o agresivas de esos conductores amenazan la calidad de vida del país.
 
Ante ese señalamiento Hugo Rustrián, director de la escuela de automovilismo ETYCA, señala que la responsabilidad es de todos y no solo de un sector, pero aun más de la misma PMT y la de Municipalidad capitalina.
 
Sin embargo, como muestra de su aporte, Rustrián expresa que ellos promueven un proyecto en el que cualquier persona que quiera adquirir o renovar su licencia debe presentar, como una condición, un diploma de haber aprobado un curso de educación vial.
 
De acuerdo con los expertos, formar una cultura de educación vial no se hace de un día para otro.  Es un proceso continuo que abarca a todas las edades, pero cuando se comienza temprano la mejora de hábitos y conductas se consigue de manera más fácil, además de hacer innecesaria la formación en edades más avanzadas, en las que la presión social hace que algunas conductas sean más resistentes al cambio.
 
En ese proceso deben participar todos los sectores públicos y privados, así como peatones, conductores, ciclistas, motociclistas o residentes de un sector o zona.
 
La cultura o educación vial no la hace una sola persona debe ser comunitaria para que los comportamientos sean culturales, explica José Herrera, director ejecutivo de Empresarios Juveniles, organización que en conjunto con Chevron ha emprendido una iniciativa en favor de la seguridad vial.
El objetivo es educar a los niños desde temprana edad para modificar actitudes que los conductores adultos tienen frente al volante y las cuales hoy son la causa del 95 por ciento de los accidentes de tránsito, resumen los expertos.  'Las ventajas de incluir la seguridad vial como una materia obligatoria en los colegios serían muchas.  Por un lado, la escuela, por su función socializadora, es un lugar privilegiado para inculcar valores a los niños, además, la infancia es la edad más adecuada para el aprendizaje', expresa Cabrera.
 

 
Con esto concuerdan las encargadas del Departamento de Educación Vial de Emetra, de la Municipalidad capitalina, entidad que imparte cursos de este tema a jóvenes y niños en un parque vial, en donde se encuentran las principales señales de tránsito para que ellos tomen conciencia so­­bre la importancia de la Ley y el Reglamento de Tránsito.
 
Pero esta preocupación la han seguido otras em­­­­­­­­presas e instituciones.  El Consejo de Prevención de Accidentes y Educación Vial (Conpreve), dirigido por el ingeniero Guillermo Bran, lleva ya seis años de estar organizando seminarios y otros eventos que buscan influir en la sociedad, en instituciones estatales y privadas para disminuir esos índices de accidentes.
 


Luz verde a la educación vial

'Sin duda, la seguridad vial es el reflejo de comportamientos sociales y nuestro objetivo es cambiarlos a largo plazo a través de la divulgación, la formación y con campañas dirigidas a la infancia, juventud y población adulta.  También queremos proveer herramientas para reducir la siniestralidad', expresa Bran.
 
Las policías municipales de tránsito de varios municipios están haciendo lo suyo en este tema.  Por ejemplo, la PMT capitalina busca crear conciencia en los automovilistas por medio de videos subidos a Internet sobre casos lamentables provocados por pilotos.  Además utilizan pantallas gigantes ubicadas en las principales rutas (calzada Roosevelt, carretera al Atlántico, Aguilar Batres), para llamar la atención de los conductores sobre la forma de conducir.
 
Según Amílcar Montejo, intendente de la Policía Municipal de Tránsito, ya tienen listos más de mil videos de situaciones especiales captados por cámaras que son utilizados dentro del plan de educación vial.  'La idea es concienciar no solo a los automovilistas, sino también a los peatones, quienes son imprudentes', señala.
 
Las campañas de educación vial son llevadas a colegios e instituciones públicas y privadas que solicitan capacitaciones a las distintas PMT del país.  La idea, según explica la vocera de la PMT de Mixco, María Luisa Pérez, es incrementar las acciones tendentes a generar múltiples y diversos espacios escolares e iniciativas pedagógicas para la reflexión de docentes, alumnos y padres, con respecto al tránsito y la circulación, para garantizar que se brinde educación vial en todas las escuelas del país.
 
Sin embargo, estos esfuerzos pa­­recen no encontrar mucho eco en las autoridades del Ministerio de Educación, pues el tema de la seguridad vial únicamente forma parte de un punto dentro del área de Medio Social y Natural, en el nuevo currículum.
 
Es más, la licenciada Ilse de Secaira, subdirectora Técnico-Pedagógico de la Dirección Departamental de Educación, expresa que la seguridad vial es una parte de la educación integral.  'No es necesario declararla como una área curricular, pues un área tiene objetivos amplios y la seguridad vial es específica y puede formar parte de otras materias', se­­ñala la funcionaria.
 
Lo mismo asegura la Or­­ga­­ni­­za­­ción Mundial de la Salud, OMS, con su lema 'La seguridad vial no es accidental', con el cual señala que para lograr la seguridad vial en una sociedad se requiere de todo un proceso que comienza con los más pequeños, con aquellos que pueden cambiar las trágicas estadísticas de heridos y muertos causados por accidentes de tránsito.
 
En fin, los expertos coinciden en que los accidentes, en gran número, pueden evitarse si cambia la actitud del conductor, pero para ello hay que implementar la educación vial en todos los sectores.  Esto llevaría a la sociedad guatemalteca a un nivel muy relevante.  Tanto, que podría salvar muchas vidas.
 
Por Jeovany Ibañez   

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