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La velocidad racional del Porsche 918 Spyder

Los esfuerzos por lograr un alto desempeño vehicular a través de combustibles y sistemas alternativos no son solo tendencias, sino una orientación seria de muchos constructores dentro de su rango del negocio.  En ese sentido, la casa de Stuttgart–Zuffenhausen desarrolla el 918 Spyder.
 
 
Con buena parte de su desarrollo concluido, el Porsche 918 Spyder es un súper carro híbrido conectable a un sistema eléctrico externo.  Combina una planta poder de combustión interna de altas prestaciones con motores eléctricos de última generación, dando como resultado una potencia de 770 caballos de fuerza y un consumo de 126 kilómetros por galón de gasolina.
 
 
Evaluar este carro por su velocidad, fuerza y economía es inexacto, ya que integra una serie de sistemas y tecnología completamente inéditos en un vehículo para uso cotidiano.
 
 
 
 


La nueva era del auto

Este bólido tiene una carrocería enteramente realizada con plásticos reforzados con fibra de carbono llamada (CFRP), material de bajo peso con el cual se logra un bajo centro de gravedad.  Su utilización se hace tanto para los paneles externos, como para el habitáculo.
 
También monta un sistema aerodinámico completamente adaptativo, es decir, las estructuras físicas son capaces de cambiar su geometría en función de las condiciones de manejo.  Para mejorar el balance y el comportamiento dinámico deportivo, la motricidad funciona a través del eje trasero.
 
Además, el conjunto de escapes colocados en el área superior del motor, misma ubicación en los autos de Fórmula 1, son componentes de mejoras en la termodinámica del carro y le generan un sonido agradablemente deportivo, tanto para el conductor como para su acompañante.


De pura casta deportiva

Para coadyuvar al comportamiento dinámico neutro, es decir, reducir las tendencias subvirante (continuar recto en las curvas) y sobrevirante (colear en las curvas) se han colocado el motor y las pilas al centro, justo al frente del eje trasero.  El 57 por ciento del peso cae en el eje posterior y el 43 por ciento en el delantero.
 
Con la caja de velocidades de doble embrague, PDK, se ha bajado el centro de gravedad.  Esta transmisión de siete velocidades es una versión mejorada de la que actualmente monta el Porsche 911 Turbo.
 
La recuperación de la energía cinética está a cargo de un sistema de última generación, desarrollado para los sistemas híbridos de Porsche, la cual trabaja con una alta sensibilidad que reacciona ante desaceleraciones de 0.15 gravedades, lo cual, en este carro, es sinónimo de realizar una fuerza de presión de 1.5 kilogramos sobre el pedal del freno.
 
El 918 Spyder también frena al conectar ambos motores eléctricos, al tiempo que también recupera carga para las baterías.
 
El sistema de frenado cerámico de Porsche (PCCB) es equipo estándar en este modelo.
 
Su chasis de múltiples brazos proviene de los autos de carrera de la marca, siendo complementado con el sistema de amortiguación adaptativa PASM de Porsche.
 
Una característica muy importante es la dirección en el eje posterior, lo cual mejora el radio de giro mínimo, provoca mayor estabilidad e incrementa la velocidad de cruce.
 
El sistema funciona a través del ajuste del sensor de velocidad de cada rueda y el giro de unos cuantos grados en cada dirección.  Su operación está directamente ligada a la velocidad de giro, por lo que se logra una dirección más segura, rápida y precisa al reducir el trazo de las curvas.
 

Cinco modos de conducción

La esencia del Porsche 918 Spyder es la distribución de la energía de tres motores a través de la asistencia de una unidad de administración inteligente.
 
Las combinaciones de utilización de los tres motores de este carro permiten tener arreglos, llamados técnicamente mappings, para seleccionar la conducción acorde a los requerimientos de la calzada y de quien va al mando del auto.
 
Con solo seleccionar en un botón del timón se escogen los siguientes modos de manejo:
 
• E- Power: cuando se pone en marcha, este es el modo por omisión.  El auto es extremadamente silencioso en esta condición.  Funcionando con energía eléctrica, puede llegar hasta recorrer 25 kilómetros sin necesidad del concurso del motor de combustión interna, al menos que haya una condición de rápida aceleración, cuando empezará a funcionar dicha planta poder.
 
Si la carga de las baterías es insuficiente, cambiará automáticamente al modo híbrido.
 
 
 
• Hybrid: los motores eléctricos y de combustión funcionan conjuntamente logrando la mayor eficiencia y el mínimo consumo.  El uso de cada tren motriz está en función de la situación de manejo en cada momento y demanda de desempeño.
 
Es ideal para uso moderado en ciudades con alta carga vehicular.
 
 
 
• Sport Hybrid: para una conducción más dinámica.  El motor a combustión funciona ininterrumpidamente, siendo el responsable primario del movimiento del auto, mientras los motores eléctricos dan soporte adicional para tener una mayor potencia, o bien para optimizar el consumo de gasolina cuando se va a alta velocidad.
 
El objetivo de este modo es proporcionar desempeño cuando se maneja con fines deportivos.
 
 
 
• Race Hybrid: se obtiene el más alto desempeño posible, en especial cuando se trata de conducir a máxima velocidad.  El motor de combustión interna trabaja para mover el auto y recargar las baterías con energía residual.
 
Los motores eléctricos son respaldo y soporte para demandas de alta energía durante la práctica deportiva, trabajando al máximo de su capacidad para dar rápidas descargas de potencia.  Y la recarga de baterías no es constante.
 
 
 
• Hot lap: solo funciona cuando se está en el modo Race Hybrid.  Se acciona a través de un botón y usa toda la energía disponible en las baterías, pero es el motor de ocho cilindros el que trabaja íntegramente para lograr la mayor entrega de energía en un corto recorrido.

 Por Néstor A. Larrazábal B.  

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