| Las ventanas rotas o el delincuente en casa |
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Luego de varios experimentos sobre la conducta humana, el profesor Phillip Zimbardo, de la Universidad de Stanford, concluyó que el ambiente de tolerancia al delito, incluso pequeñas felonías, es caldo de cultivo para grandes delitos, al margen del nivel socio-económico del individuo. A esta se le ha llamado la Teoría de las Ventanas Rotas.
Es decir, si al no venir un vehículo en la vía perpendicular, alguien se pasa una luz roja de un semáforo, no debería tener una consecuencia negativa porque sería un delito sin víctima. Sin embargo, cuando esa conducta esporádica se torna en una acción cotidiana, el irrespeto a la ley es más que evidente. Es decir, las normas que hemos establecido como el marco de la mejor convivencia se han desatendido, roto y violado. A partir de allí hay que esperar quebrantar más leyes, algunas con evidentes víctimas.
Así, al enseñarles a los hijos a ser “listos, buzos o pilas” al irrespetar las mínimas formas de convivencia normal, como podría ser parquearse sin importar los demás conductores, hablar por teléfono móvil mientras se maneja, maquillarse cuando se va al volante y, en general, no ser lógicamente respetuosos y transgredir las leyes, se está generando un ambiente propicio para que el futuro adulto vea el irrespeto como algo cotidiano y normal.
Las autoridades recientemente electas tienen la oportunidad histórica de aprovechar el poder de la popularidad y el beneficio de la duda por ser nuevos. Y la estricta aplicación de la ley será la mejor medida para evitar que la bola de nieve del caos continúe creciendo.
Sin embargo, no se debe dejar por un lado que, incuestionablemente, la mejor manera de enseñar es con el ejemplo. Entonces, los malos ejemplos son la escuela más eficiente para cultivar a futuros abusivos, irreverentes, insolentes e impertinentes. Y si usted fue quien hizo todo para merecer dicho fruto, no se pregunté ¿qué pasó? o ¿quién tiene la culpa? Las respuestas están en su conducta y en el espejo, respectivamente.
Por Néstor Larrazabal

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