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El buen uso del dinero

La actualidad demanda llevar a la práctica los principios básicos de la economía, para que los conductores de vehículos aprovechen sus limitados recursos por kilómetro y día recorridos.

Si bien la lógica es la mejor consejera, seguir las atinadas recomendaciones de los especialistas en Economía Doméstica, como el doctor Eduardo Palacios Lima, constituyen la metodología adecuada para evaluar los gastos de transporte.

Un ejemplo más que evidente es el gasto por estacionamiento.  Si usted va a un negocio o centro comercial donde, además de pagar por un bien o servicio, tiene que pagar por el estacionamiento de su vehículo, haga los cálculos del costo que tendría ir a otro donde dicho cargo no exista.

Personalmente, evito los negocios donde, además de tener que pagar por lo que voy a comprar también tengo que erogar por un estacionamiento donde lo primero que veo es un letrero indicando: “No nos hacemos responsables por daños, robos, hurtos, pérdida total o parcial, terremotos, avalancha, erupción volcánica, huracán, inundación, tornado, tsunami, choques, catástrofes nucleares, motines y similares”.  Posteriormente, me doy cuenta de que en el reverso del boleto de ingreso está impresa la misma descripción de descargo de responsabilidades, con unos cuantos puntos explicativos y extendiéndose un poco más sobre qué no se hacen responsables.

Es decir, además de dar mi dinero para cubrir el costo directo involucrado en el bien o servicio demandado, tengo que considerar que el negocio al cual fui en realidad no tiene estacionamiento, porque de ser así, el mínimo gesto de servicio al cliente incluiría el parqueo sin sobrecargo.  En ese momento, me viene a la mente analizar si vale la pena ir a esa tienda o a otra, haciendo un recorrido distinto, cuyo costo de oportunidad sea menor, en términos de tiempo, lugar, conveniencia, seguridad, entre otros.  Esto es ejercer mi legítimo derecho como consumidor.

El refranero popular reza: “Hay que cuidar los centavos, porque los quetzales se cuidan solos”.  Y cuando por razones laborales se visitan unos cuatro establecimientos donde se tiene que pagar el servicio de parqueo con un monto mínimo de Q5.00, nos daremos cuenta de que en una semana hemos erogado Q100. y en promedio Q400. al mes.  El mismo valor de más de 11 galones de gasolina o unas 80 libras de frijol.
Todo eso nos mueve a pensar en el verdadero costo del transporte.  




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