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Chejo, el Fixie, y su aventura urbana

Más que un estilo de bicicleta, el término fixie se relaciona con ir en ella por avenidas y calles urbanas, en contacto directo con su entorno.  Chejo es uno de estos viajeros quien, cuando monta su bici, se apodera de plazas y rincones de la ciudad.

La palabra fixie se deriva del término técnico en inglés fixed-gear bicycle, el cual trata acerca de la bicicleta de engranaje fijo.  Esta carece de punto muerto y de frenos porque los pedales están siempre en movimiento cuando la bicicleta entra en marcha.  Por su ligereza, imagen sencilla y bajo nivel de mantenimiento, se utilizó en los años de 1980 por ciclistas urbanos y mensajeros.  En la actualidad se considera una importante tendencia del ciclismo, más como un pasatiempo que un deporte.  Roberto Villatoro, conocido como Chejo, es un ciclista quien aprovecha todas estas características para disfrutar el lado vistoso y amable de la metrópoli guatemalteca.

Acordamos reunirnos en la Plaza Confucio, en la zona 15, para platicar sobre este movimiento y obtener explicaciones del encanto de la tendencia fixie, así como para conocer algunos trucos con la bici.  Llegó manejando su bicicleta azul, agitado y con la camisa manchada de tierra.  “Me tiraron, bueno, me tiré, pero estoy bien”, me dijo secándose el sudor de la frente.  Minutos antes de juntarse conmigo, Chejo pedaleaba sobre el Boulevard Landívar cuando un carro no lo vio y se le acercó demasiado.  Al ver un arriate engramillado decidió frenar y dar un salto hacia la hierba.

Le pregunté si así de peligrosa era siempre la actividad de ser fixie.  “A veces, pero todos ya sea en carro o bicicleta estamos expuestos a un accidente.  Esta vez salté porque me asusté, pero no pasa nada.  Es de ir con cuidado y ser prudente”, exclamó mientras ordenaba su mochila, ya que fue necesario arreglar una llanta por el golpe.

Su forma de vestir concordaba con las fotografías vistas en Internet acerca de la indumentaria de un fixie, la cual cubre las necesidades del ciclista, como una gorra para protegerse del sol, pantalón de manga corta para evitar enredos con la cadena o llantas, y una camiseta un poco sucia al verse obligado a arreglar su propia bici.

A Chejo le gusta hablar y dar opiniones sinceras y de ahí se deriva el encanto de la plática que a continuación te presentamos, en la cual nos explica su amor a las bicicletas y el movimiento actual en Guatemala.

¿Te gusta que te digan El Fixie?
Uno como persona va trascendiendo en el tiempo, todo cambia.  No me gusta decir que soy un biker o un fixie, como estereotipo, pero sí me encanta la tendencia.

Para vos, ¿qué significa ser un fixie?
Sería montar la bicicleta, andar con amigos o solo, desligarse de lo cotidiano, conocer la ciudad y alejarse de la bulla.  No hay tantas fábricas de este tipo de bicicletas en Guatemala, pero existen talleres que pueden ayudar con partes difíciles de encontrar.  Esta actividad, al final, es un vínculo con vida misma y el esfuerzo de seguir adelante, ya que si pedaleas, avanzas; si no lo haces, te quedas en el mismo lugar.

¿Es una actividad extrema?
No lo veo como un deporte extremo, pero sí tiene riesgo y exige cuidado.  Se sufren lesiones como en cualquier otro deporte.  En Guatemala debemos aprovechar el velódromo, está bonito.

¿Cómo conseguiste tu bicicleta?
La que manejo ahora era de mi padre.  Yo la detestaba cuando era pequeño, porque era simple y sin tanto adorno, y yo creía que sería piloto de BMX hasta los 30 años.  La guardaron en Huehuetenango y la di por perdida.  Cuando mi papá falleció hace cinco años, mi tío, quien era jefe de la Federación de Ciclismo de ese departamento, me ayudó a recuperarla.  La comencé a ver atractiva, eso me dio a entender que con el tiempo todo cambia en la vida.  Trabajé en ella y ahora a capa y espada la defiendo.  No es la mejor del país, pero no está tan mal y es mía.  Es cierto, yo no fabriqué los tubos de metal y no la soldé, pero era de mi viejo y cuando la monto ando acompañado de un lindo recuerdo.

¿Le tienes algún nombre?
Se llama Azul.  Más que ponerle nombre a una bicicleta, le das personalidad.  Mi primera fue una Haro y la llamé Zippo.  La segunda fue una roja y no le di nombre y a la siguiente la llamé Monserrat, era BMX amarilla, linda.  Luego vino La Roxanne, inspirada en un nombre de playa, y, por último, está la Azul o de cariño La Pitufa.  Mi novia puede enojarse ahora si utilizo un nombre de mujer.

¿Cuándo y dónde practicas?
Cada vez que puedo, tal vez el fin de semana tengo más oportunidad.  Practico cerca de mi casa y en vacaciones la utilizo para visitar a mi novia.  Me gustaría entrar al velódromo, pero no estoy federado.  En conclusión, manejo donde me siento cómodo y seguro, y en lugares agradables también para ver.  Puedo correr y hacer tiempos, pero también pasear y ver cosas bonitas.  En una ocasión pasé por el puente del Incienso y aproveché para quedarme unos minutos contemplando el paisaje del barranco, los árboles y nubes.  Fue un momento muy especial.

¿No usas carro?
Pienso que el carro me aparta del país, alejándome de sonidos, de vistas y del viento.  Hasta el hecho de sudar es bonito.  No es por ser utópico, pero si pincho llanta en algún lugar pienso que nunca había estado ahí, en esa locación.  Cada espacio tiene su carisma y personalidad.  Así he ido conociendo mi ciudad.

¿El movimiento fixie es similar al de los seguidores de patinetas, quienes se reúnen en plazas o calles específicas?
Sí.  Está de moda estar en la zona 1, se aprovecha porque está renaciendo.  El Centro Histórico es precioso en bicicleta.  Calles amplias y camino plano.  La Avenida Las Américas y sectores de la zona 10 también son recomendables, así como la Calle Montúfar, El Obelisco, el Aeropuerto y la Universidad de San Carlos.  Se juntan los aficionados, arman grupos y se pedalea.

¿Dónde no recomendás bicicletear?
El Periférico o San Cristóbal.  Son vías muy rápidas y para uno de ciclista se tornan peligrosas.

Al carecer de frenos, ¿cuál es la técnica para frenar?
Es ciencias básicas.  Mientras no haya peso atrás, no hay problema.  Utilizo dos formas que yo manejo, es el skip y el quick stop.  Para el primero debes pararte, colocar tus muslos sobre el timón, y ejercer fuerza con los pies al momento de parar, automáticamente la bicicleta comenzará a derrapar por sí sola.  Se utiliza mucho para trucos.  Y el quick stop se logra con un leve brinco con el cuerpo hacia arriba y poniendo los pies duros, así se quita el peso y se cruza el cuerpo para derrapar para un lado.

¿Y sabés hacer trucos con la bicicleta?
Claro, pero no los ejecuto por vanidad son solo para divertirme.

El maletín de un fixie

recomienda llevar un kit de parches, inflador oficial, un suéter, luces para colocarse encima si oscurece el día, casco, botella de agua y alguna galleta energética o fruta.  Las herramientas para armar bicicleta son para acontecimientos como pinchón o aflojón de copas, donde va unido el tenedor del frente con el marco.  Estas salvarán una emergencia.


La frase: Si pudiera diseñar un sticker diría “la bicicleta te ayuda a ahorrar porque camina a base de grasa, en cambio el carro te empobrece porque camina con gasolina, además engordas”.


Por David Lepe




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