| Rolando Alvarado, la promesa del año |
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Si buscas en Google el nombre Rolando Alvarado (o lo googleas) tendrás como resultado algunas posiciones como primer y tercer lugares en competencias de motovelocidad. Tal vez encuentres una pequeña biografía como miembro del Team Honda Castrol 2011 y nada más. No existen entrevistas o fotografías de este joven corredor, quien con menos de nueve meses de entrenamiento y competencia profesional, ya logró adjudicarse el primer lugar en la primera fecha de motovelocidad en la categoría 1,000 Intermedios. Todavía no se ha promocionado en medios de comunicación o redes sociales, pero su publicidad se ha logrado de boca en boca por su sorprendente evolución y desempeño.
Con menos de un año de correr en las pistas de velocidad, Rolando Alvarado ha demostrado su talento al ganar la primera fecha de competencia en su categoría 1,000 Intermedios. Su objetivo en 2011 es seguir aprendiendo y convertirse en campeón.
Fue a mediados del año pasado cuando Rolando inició su preparación de una manera poco ortodoxa. Compró una motocicleta Kawasaki con fines de negocio al obtenerla a un precio bajo. En vez de revenderla se sentó en ella, la probó y decidió viajar a El Salvador en secreto, sin conocimiento de su familia, para competir en motovelocidad. Participó, fue segundo lugar en el primer hit, se cayó en el siguiente, terminó al final en la tercera posición y se divirtió como nunca. Al regresar a Guatemala tenía una misión en su vida: entrenar.
Mundo&Motor se reunió con este joven corredor de 25 años, a quien algunos ya lo consideran una promesa para 2011 y el futuro en las pistas de velocidad. En su primera entrevista con un medio de comunicación, nos platicó sobre un accidente familiar, el cual estuvo cerca de alejarlo para siempre de las motos, sus experiencias en competencias y entrenamientos, así como la recepción del público y fanáticos de esta disciplina.
¿Cómo te sientes haber ganado en la primera fecha este año?
Muy contento. Más que imaginármelo, yo lo quería y entrené para lograrlo. El primer hit estuvo complicado porque al tratar de rebasar a otra motocicleta de categoría A, me cerró y golpeó en mi llanta delantera, y caí. Levanté la moto y terminé la carrera como tercero, pero por puntos quedé en primer lugar. Siento que mi nivel está bien.
¿El año pasado corriste algunas fechas?
Sí, comencé en julio con una moto de 600 cc y luego conseguí una 1,000 cc. Puedo decir que llevo nueve meses de horas de vuelo.
De pequeño comenzaste con las motocicletas, pero te detuviste...
Cuando tenía cinco años de edad mi papá me compró la primera moto de Cross. Siempre tuve contacto con motos hasta que mi papá vivió un accidente muy fuerte. En casa escondieron todas las motos, nos quedamos solo con una cuatrimoto. El golpe le reventó el tímpano, perdió parte del paladar y olfato y sufrió inflamación en el cerebro. Pasó en cuidado intensivo algunos meses. Esto surgió cuando andaba en la calle sobre una moto de enduro y un carro le pegó por atrás, elevándolo y tirándolo al suelo.
¿Cómo retomaste el motociclismo?
Hace dos años compré mi moto de doble propósito y salí a la calle. Luego conseguí una Racing, me piqué y por eso busqué la manera de correr. El entrenamiento se dificulta por el apretado horario de entreno en la pista en el Autódromo Pedro Cofiño. Casi siempre dan la pista una semana antes de la carrera, unos días la pago yo, otros mis patrocinadores y la Federación de Motociclismo. Debemos aprovechar al máximo y subir de nivel. Son hits de doce a quince vueltas para agarrar aire y mejorar condición. Entreno con amigos quienes son competidores superiores, como Marcos Reichert y Xavier Beltranena, son también amigos y maestros por su talento.
¿Cómo es la relación entre los corredores de motos?
Antes de ser maestros en motociclismo son amigos. Me han jalado para mejorar nivel. El ambiente es amistoso. Entrenamos juntos y somos un grupo que nos vamos midiendo. Cronometramos nuestros tiempos y vueltas. Nos medimos y es una referencia para apretarnos más.
En Racing, ¿existen técnicas que se te faciliten o dificulten?
Me toca aprender lo básico y ponerlo en práctica, hasta que lo haga de manera natural, como la posición del cuerpo, cruzar, para dónde echar el peso y movimientos en cada curva. En las carreras influye también la presión. Se debe saber manejar el carácter, aprender a controlarse.
¿Y qué opina tu familia ahora?
A mi mamá le da miedo, pero está contenta porque sabe que siempre me gustó correr. He tenido logros en motos, entonces todos están contentos. Mi novia no mucho, pero le gusta este deporte. La verdad es que a todos les gusta, pero le temen por lo peligroso.
¿El karate te ha ayudado en la disciplina del Racing?
Llegué a cinta verde con grado, y ya no seguí. Sí me gustaba, pero no tanto como las motos. Siento como si el karate me dio disciplina y base de formación para practicar motociclismo, así como el hábito de hacer deporte.
¿Qué piensas de personas quienes aseguran que eres una promesa para 2011?
La única promesa es que daré todo de mí, entrenaré todo lo posible y mejoraré mi condición física, algo que antes no hacía. Necesito más resistencia. Voy en la punta y quiero ganar el campeonato.
Y tus conocidos y personas en el autódromo, ¿qué te dicen?
Están sorprendidos porque ha sido una evolución muy rápida, muchos cambios en un período tan corto de tiempo. Las felicitaciones de conocidos y desconocidos es una satisfacción. Cuando me dieron el premio en la primera fecha estaba feliz, alegre. Es bonito sentir los aplausos, es la mejor recompensa, incluso más que el trofeo.
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Un equipo ganadorEn el Team Honda Castrol ¿todos son jóvenes y padres de familia?
No estoy casado, pero tengo un hijo de meses con mi novia. Se llama Martín y es difícil pilotar sabiendo que hay una criatura esperándome, pero trato de llegar bien, por ambos.
¿Cómo te llevas con tus compañeros de equipo?
Todo bien. Con nuestro entrenador, Chema, llevamos una buena relación y con el resto, que son El Sapo, Cárcamo y Xavier, nos vamos ayudando. Cuando alguien tiene un error lo notamos y ponemos en práctica su solución. Estoy en aprendizaje de utilizar en competencia el valor, pero más la cabeza.
Por David Lepe
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