| Xavier y Vania, la pareja extrema |
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Son dos de los motociclistas más intrépidos y exitosos de Guatemala. Practican motocross y motovelocidad, dos de los deportes más difíciles y peligrosos en pistas, pero su recorrido más intenso ha sido la vida misma.
Ella vuela en las rampas de motocross y él supera los 150 kilómetros por hora en la pista del autódromo. Son alocados, excesivos e intensos y todo esto junto a su disciplina y talento los han llevado a convertirse en la pareja más llamativa en el mundo del motociclismo guatemalteco, y en una de las más exitosas del deporte nacional. Hablamos de Vania Medrano y Xavier Beltranena, quienes han conseguido logros importantes en 2010 y esperan superar sus nuevos retos para este año.
Incluso sus inicios en esta disciplina cargan un singular parecido. De niños, y cada quien con su familia, ya eran deportistas y se enamoraron de las motos a primera vista. Vania se deslumbró con una Morini de un tío y Xavier jugaba con una Kawasaki de su padre, inclinándose en la acera aparentando correr una GP.
Vania muestra orgullo al afirmar que hoy lleva 20 años de carrera, aunque haya sufrido 20 fracturas y nueve operaciones. “No puedo vivir sin las motos. Cuando paso varios días sin manejar, prendo la licuadora para al menos escuchar un sonido semejante a su motor”, bromea la corredora.
Por su parte, Xavier se dedicó algunos años al automovilismo y en 2007 logró entrar en el equipo de Honda. Desde entonces ha permanecido en los primeros lugares en Guatemala, ganó el Latinoamericano en 2009 y a diferencia de Vania, su esposa, él no ha sufrido ninguna lesión de gravedad. Todo esto crea una torre gigante de experiencias, mostrando dos carreras con una historia de victorias y derrotas, pero sobre todo de lucha, coraje y fe.
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Una historia de amorComo en los mejores cuentos románticos, el momento cuando se conocieron es uno de los más impactantes en sus vidas. Durante una mañana deportiva Vania, con 13 años de edad y una pierna enyesada por una fractura, vio de lejos a Xavier, de 14. Aunque no se hablaban, los adolescentes se gustaban de manera mutua. “Era de los más guapos y yo me sentía fea, hasta braquets (frenos) tenía. Así que me animé a acercarme, tocarle el pie con mi muleta y decirle ‘hey, qué onda’”, recuerda ella.
Él, se asustó. “No podía creer que me dirigiera la palabra, porque ya era famosa en el círculo de Motociclismo, entonces esperaba a que le hablara a los populares y a los campeones, no a mí que era un simple novato”, confiesa Xavier, quien ni se imaginó que ese encuentro sería trascendental en su vida. Él, de lo más relajado, planeaba esa tarde ir con sus amigos al concierto de Magneto.
Platicaron toda la mañana. “Quedé flechada, como en esos dibujos en que la flecha atraviesa el corazón. Pasé como anestesiada los días siguientes”, dice Vania.
Dos años después, Xavier se convirtió en el primer novio de Vania. El noviazgo duró siete años, en los cuales maduraron juntos, hasta que llegó el primer gran obstáculo para la corredora, quien se encontraba en la cúspide de su carrera. Tuvo la oportunidad de competir en un mundial con patrocinio de una marca de Estados Unidos, pero también recibió la noticia que cambiaría su vida: estaba embarazada. Así, canceló su participación y se dedicó a convertirse en madre.
Ya casados y con Nicolle en sus vidas, retomaron los entrenamientos y competencias, pero tres años se separaron. “Tal vez nos hacía falta madurar a cada uno por separado o tanta tensión nos nubló la vista. Aunque dejamos de vivir juntos, mantuvimos la amistad, algo muy lindo que nos ha unido durante todos estos años. Yo siempre tuve la puerta abierta para ver a mi hija y en ocasiones hasta cenaba con ellas”, recuerda Xavier.
Las reuniones continuaron y tres años después, con las mentes más relajadas y sus vidas fortalecidas, volvieron a vivir juntos a finales de 2009, sin saber el éxito que les esperaba al siguiente año.
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Lo ganaron todoRegresaron a las competencias en 2010 animados y como una familia feliz. Vania y Xavier fueron coequiperos para Honda y viajaron juntos por el país en las competencias. Nicolle les acompañó a todas. “Era como un sueño hecho realidad, ser compañero de equipo con mi esposa. Compartir con ella y mi hija por tanto tiempo, le dio un nuevo sentido a mi vida”, dice Xavier, quien ese año incursionó en la categoría 1,000 cc, algo que aumentó las expectativas en su rendimiento. Su meta era ganar el Campeonato Nacional sobre su compañero Marcos Reichert, pero un accidente sacó a este competidor del circuito. Al final, Xavier terminó como Campeón Nacional de Superbike, aunque le quedó la frustración de no haber competido contra Marcos.
Por su parte, Vania, además de competir en la categoría nacional de 600 cc, fue invitada a participar en el Campeonato Internacional Estoril Angotruck 500, celebrado en Portugal. La idea inicial fue hacerlo en un equipo de mujeres, el cual no se logró concretar. Optó por formar pareja con el chileno Vicente Leguina y corrieron el Enduro de tres horas y media. Al llegar al famoso autódromo Fernanda Pires da Silva, la emoción la desbordó. “Una semana antes corrieron GP en esa pista y todavía se veían las frenadas de la carrera. Daban ganas de tomarles foto a las huellas y marcas de llanta. ¿Cómo explicarlo? ¡Ahí había pasado (Valentino) Rossi! ¡Increíble!”, recordó.
Vania se trajo a casa tres trofeos, el de tercer lugar con Leguina, el primer lugar de la categoría de los 600 cc y el de la mujer más rápida que ha corrido en esa pista durante la prueba Estoril 500. Y, para finalizar el año, en Guatemala se retiró de la 450 cc Expertos siendo campeona una vez más. “Era mi décima victoria en la categoría y la gané un 10 de octubre de 2010. O sea, un día diez, del mes diez, del año diez. Toda una señal”, comenta la corredora, quien este año se adentrará en el mundo del 1,000 cc con una motocicleta Ducati, pensando en una posible invitación internacional, la cual no puede revelar todavía.
Por ahora se dedicará de lleno a su academia donde imparte cursos intensivos y se centra en jóvenes, sobre todo niñas. “Fue un gran año y lo disfrutamos los tres en familia. Ahora los objetivos son más difíciles de alcanzar, pero de eso se tratan las pruebas, de ir mejorando y unirnos más”, concluye.
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La primera vezVania tenía 11 años de edad cuando hizo su primera carrera oficial. Montó una Piwi 80cc, la cual tenía apenas un resorte y tres cambios. Ella practicaba con su padre en una pequeña pista en el jardín de su casa, y cuando vio por primera vez las rampas de una competencia oficial se asustó. No recuerda en qué puesto terminó, pero asegura que aprendió mucho de esa carrera.
Xavier corrió a los 12 años, en novatos motocross 125 cc. Logró resultados interesantes hasta que un pequeño golpe los asustó a él y a su padre, quien lo entrenaba. Dejó las motos por muchos años, hasta que en 2007 volvió a competir. Manejó una Twister 250 y ganó. Eso le inyectó confianza para solicitar patrocinio con Honda, su actual equipo.
Por David Lepe
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