| Nuestro campeón latinoamericano |
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Cuando Diego Ordóñez viajó este año para competir en el Campeonato Latinoamericano de Trial, su confianza, así como su talento, eran extremos. Y con mucha razón, porque este piloto fue a Brasil para poner el nombre de Guatemala en alto al ganar el título de campeón por segunda vez en su carrera.
¿Te imaginas a un piloto saltando con su motocicleta, haciéndola rebotar contra un poste, para caer recta sobre sus dos ruedas? Parece magia, pero es práctica para Diego Ordóñez, porque así entrena durante las competiciones nacionales. Además de tales malabares él sonríe, platica con sus compañeros y da consejos. Se disfruta cada segundo. Y este año tiene algo más para alimentar su felicidad, el título de Campeón Latinoamericano de Trial.
El guatemalteco de 20 años de edad y ocho de trialista ya había ganado esta competencia internacional en 2007. Luego, la Unión Latinoamericana de Motociclismo dejó de organizar tal evento. Pero este año fue el gran “regreso del Latinoamericano”, al cual Diego viajó en julio a Catas Altas, Brasil, para defender su título en la categoría máxima, Clase A. Se armó de una mayor resistencia y un mejor nivel que en años anteriores, pues sabía que debía explotar su cuerpo en un tiempo corto.
Diego ganó. Demostró ser el mejor de Latinoamérica y sigue siendo el gran campeón. Nos reunimos con él para que nos diera sus impresiones del título y sobre la situación actual del trial en el país.
¿Qué tan importante es para ti y para el trial en Guatemala ganar el Latinoamericano?
Es una experiencia inolvidable haber logrado el primer puesto a nivel latinoamericano, ya que me hace saber que tengo un buen manejo y, sobre todo, la felicidad por haber representado a Guatemala de la mejor manera posible. Conservar el título me hace saber que mi preparación ha sido muy buena. El trial en Guatemala se está reorganizando con fechas realizadas con esfuerzo y pasión para los pilotos nacionales. Esto me ha motivado a seguir entrenando y compitiendo en esta clase de eventos.
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¿Cómo sentiste la carrera en Brasil y el nivel de la competencia?
Fue una carrera larga y agotadora con un buen nivel. El primer día he sorteado las pistas con siete faltas y el segundo con once. El terreno fue un poco diferente del que estoy acostumbrado a manejar, eran piedras sueltas y ríos muy resbalosos.
¿Hubo algún corredor que te haya llamado la atención?
Mi rival más fuerte fue el venezolano Luis Manuel Aulestia, quien obtuvo el segundo puesto. El día de los entrenamientos noté rápidamente que no sería fácil vencerlo. Al final su puntuación fue de 27 puntos el sábado y 32 el domingo.
¿Hubo algún sector que se te haya facilitado?
El de piedras grandes con tracción fue definitivamente donde pude mostrar lo mejor de mí.
¿Qué fue lo primero que te vino a la mente cuando supiste el resultado y tomaste el trofeo?
Agradecerle a Dios por esta gran oportunidad que me ha dado y por la felicidad de haber puesto a mi país, junto a mis patrocinadores Red Bull, KTM, Castrol, FNMG y Beta, en lo más alto del podio.
¿Quiénes y cómo te recibieron en Guatemala?
Mis padres me han recibido con una sonrisa, la cual dice todo. Están muy orgullosos con el triunfo ya que han visto el esfuerzo y pasión que he puesto en el deporte, al igual que mis patrocinadores.
¿Y cómo te había ido en competencias internacionales a lo largo de tu carrera?
La más fuerte había sido en España, tres días de singles, que consiste en tres días de trial muy fuertes con un recorrido muy largo. Hay que echar gasolina dos veces en una vuelta, y eran tres vueltas diarias. Fue muy cansado. Obtuve el primer lugar en la categoría B. Y hace unos años, cuando competí en Estados Unidos, obtuve el tercer puesto.
¿Cuál es el nivel de competencia en Estados Unidos?
El campeón de ese país es Campeón Mundial Junior, la segunda categoría del mundo. No había un buen nivel hasta en estos últimos cinco años, cuando salió un corredor y Estados Unidos subió su nivel.
¿Cómo entrenas?
No me bajo de la moto (ríe). Es verdad. Y a veces voy al gimnasio dos veces a la semana, juego fútbol y salgo a correr. También me voy en moto a la universidad.
¿En la universidad tus compañeros te piden que hagas caballitos y piruetas?
Siempre, todos me piden que haga caballitos.
¿Te gusta?
Sí, los complazco.
Y a los niños que les interese comenzar en trial, ¿qué les aconsejas?
Que comiencen. Es lo básico de las motocicletas, de ahí podrán practicar otras disciplinas como motocross y enduro. Es muy seguro. Me he golpeado más jugando fútbol. Además, en trial se aprende a caer.
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En la tierra del campeón¿Y cómo sientes el nivel de competencia en Guatemala?
Ahora no hay mucha. Tengo un amigo bueno para el trial, Luis Arturo Palmieri. Tiene buen nivel. En cualquier descuido puede suceder mucho. Hay que tomar en cuenta que se ha subido el grado de dificultad, colocando zonas con mayor nivel, pero a los pilotos les cuesta. Las categorías están muy separadas, pero aseguro que en un año se puede entrenar mucho para llegar al nivel requerido.
Y el ambiente entre trialistas, ¿cómo es?
A mi casa llegan mis amigos a entrenar. En mi colonia somos diez trialistas. Todo es un buen ambiente, grandes amistades.
¿Por qué piensas que la práctica del trial cayó tanto en el país?
Porque no había una cabeza líder para organizar y administrar un evento. Alguien que haga todo. Es muy difícil, yo entiendo. Fueron dos o tres personas las que hicieron un buen trabajo, pero después del Mundial en 2006 ya no trajeron motocicletas y se estancó todo. Ahora, José del Busto, junto con mi papá, se encargarán de esas actividades.
Texto y fotos: David Lepe
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