| Mateo Llarena Rosenthal, gran joya |
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En la mente de este niño de seis años de edad se enciende el deseo de destacar en el mundo de la velocidad, mientras se divierte haciéndolo. Ante su concentrada preparación y capacidad tras el volante, hay motivo para considerar que lo logrará.
Siempre es interesante conversar con un niño, más si se aprovecha la sinceridad e ingenuidad con la que tratan temas como una carrera deportiva o una disciplina de entrenamiento. Pero la seriedad y concentración de Mateo Llarena Rosenthal, con tan solo seis años de edad, es sorprendente. El pequeño está consciente de su realidad y futuro. La velocidad es lo suyo y desde el 2008 comenzó su preparación para tener una carrera exitosa dentro del automovilismo y el motocross.
Todo empezó una mañana cuando junto a su padre disfrutó de una competencia de go kart por televisión. Mateo le confesó sus deseos de correr y así iniciaron la búsqueda de un carro. “Yo quería una máquina rápida, pero no tanto, estaba nervioso”, recuerda Mateo, quien desde sus inicios corre la categoría Baby 50cc, la cual incluye a niños de cuatro a 10 años de edad.
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Afuera de la pistaUn día normal para Mateo en el colegio y en casa tiene pinceladas de velocidad y adrenalina. Cursa primer grado y sus compañeros le solicitan de manera constante autógrafos y pases para ir a verlo competir al Autódromo Pedro Cofiño. “Solo dos amigos me han ido a ver a las carreras, ellos son Martín y Carlos. Los demás me piden que les de un paseo en el go kart”, dice el pequeño corredor.
Su rutina de entrenamiento ha sido fuerte desde hace dos años. Practica tenis, natación, bicicleta, motocross y karate. “Lo que más me gusta es motocross, ya tengo una moto Kawasaki, pero en verdad es de mi padre. A veces me deja encenderla y cuando escucho el rum rum rum, me imagino a toda velocidad manejando. La mía es una Yamaha Piwi”, expresa.
Para descansar en casa se divierte con sus carros de juguete en el jardín y comparte tiempo con su mascota, un pincher doberman de nombre Chocolate. También usa el Wii donde juega Supercar y Mario Kart. En televisión sintoniza el Speed Channel y un canal infantil. “Mi mamá dice que me gusta el Discovery Kids, pero eso fue cuando tenía dos años. Ahora veo el Disney Channel”, confiesa.
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Arranque perfectoCon tan solo cuatro años de edad, Mateo debutó en Guatemala dentro del Autódromo Pedro Cofiño en 2008. Según testigos, se comportó muy valiente al haber competido con niños mucho más grandes en edad y tamaño. Aunque quedó como tercer lugar de tres competidores, la importancia de su participación fue terminar la carrera y lograr un buen tiempo.
Al notar la obvia afición del niño por la velocidad y las carreras, su padre Rinaldo Llarena procedió a fundar Llarensson Motorsport Racing. Consiguieron un go kart nuevo e italiano marca Birel, la cual trabaja en estas máquinas desde 1960, y todo el equipo de seguridad requerido: traje especial, guantes, casco, zapatos y soporte de cabeza y nuca. “Comencé a entrenar en una pista desconocida, me perdía muchas veces. Luego cambiamos al autódromo, esa sí me gustó. El sábado entrenaba y el domingo corría. Yo sé que seré el más rápido del país”, afirma Mateo.
Contactaron a Camari Racing School en Guatemala, manejado por Facundo Casse, quien se encargó de facilitarle toda la experiencia y técnicas básicas de la disciplina deportiva. Así, 2008 y 2009 se convirtieron en años de fogueo para vivir lo que un corredor conoce como “tiempo en pista”. En el 2010 los cronometrajes mejoraron y ya se puede decir que Mateo está a un nivel competitivo.
“Todos hemos aprendido mucho de esta aventura, este es un deporte que le da al corredor una gran formación de carácter, ya que le enseña a manejar tanto momentos satisfactorios como de frustración. Es decir, hay un gran ingrediente de enseñanza de vida. Lo más importante es la convivencia, ya que esto ha logrado que tengamos mucho tiempo para compartir juntos como padre e hijo, y también a la familia le ha dado un espacio invalorable que ha fomentado la unidad”, comenta Rinaldo, quien se encarga de manejar la agenda de preparación y competencia de su hijo.
En el aspecto técnico, Mateo ha tenido que aprender detalles del manejo de un auto de esta naturaleza, desde cómo y cuándo acelerar de manera correcta y encontrar los puntos clave de frenada en el momento adecuado, hasta cómo reaccionar en situaciones difíciles o complicadas dentro de la pista, como rebases y choques.
Para mejorar en todo lo anterior, se envió a Mateo a Florida para integrarse en un intenso programa deportivo, el cual le dará una mejor condición física y mental y así prepararse para las últimas fechas del campeonato nacional.
“Como padre me siento muy orgulloso de tener la oportunidad de ver feliz a mi hijo haciendo lo que le gusta”, admite su padre.
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Preparación de lujoEste año Mateo asistió al Adventure Camp Ritz-Carlton, en Key Biscayne, Florida, con la intención de que en 10 años pueda correr de manera semi-profesional el circuito nacional y competiciones internacionales en un Porsche GT3 Cup.
Allí practicó cuatro horas diarias tenis, natación, fútbol y pesca. Este es un programa supervisado y diseñado para niños entre cinco y 12 años de edad. Con actividades físicas y creativas, como clínicas de ciclismo de montaña y torneos deportivos, se busca ejercitar el cuerpo y la mente del niño, así como mejorar sus habilidades de reacción. Y aprovechando su viaje a Estados Unidos, Mateo logró el sueño de todo amante de la velocidad, asistir a la Daytona Speedway para ver la Rolex Sport Car Series.
Por David Lepe
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