| Juan Lemus, hago cosas fuera de lo común |
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Liderazgo, valor y un poco de demencia son necesarios para emprender proyectos espectaculares. Juan Lemus se valió de los tres para crear, junto a su productora Lion Works, el primer videojuego guatemalteco.
En papel, Juan Lemus es el CEO de la productora Lion Works, desarrolladora de Last Element, el primer videojuego chapín. Pero en su equipo de trabajo ha sido el cerebro y corazón del grupo durante los últimos cuatro años, con la misión autoimpuesta de colocar al país en el mapa del entretenimiento tecnológico. Y tan solo tiene 23 años de edad.
Este ingeniero químico graduado y ex gerente de una minera encontró el vínculo más puro y directo con los videojuegos siendo un fanático. Seguidor de Metal Gear, God of War y Silent Hill, se nutrió de aquellas aventuras, personajes y gráficas para moldear en su cabeza la historia de Last Element, y creer en su realización. Todo un sueño.
El tono fuerte y seguro de su voz hace más llamativos sus comentarios, los cuales él mismo acepta como muy sinceros. “Buscamos un videojuego bien hecho, con gráficas llamativas, música adecuada e historia emotiva. En otras palabras, que compita con grandes como Dante’s Inferno, por ejemplo. Hay muchos juegos de porquería, nosotros no quisimos hacer uno así”, señala Juan.
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| Los gustos de entretenimiento de Juan Lemus han sido pieza vital para hacer de Last Element un producto vibrante. Por ejemplo, su película favorita es Gladiador y su videojuego es Metal Gear. Asimismo, bandas de rock como Tool, Korn y A Perfect Circle marcan el cada día de este joven inquieto y emprendedor. |
¿Riesgo o locura?El proyecto comenzó desde cero. Lion Works se fundó con el único propósito de arrancar el ensamble de Last Element. Al ser el primer trabajo en la región, carecía de parámetros gráficos y gente especializada. “En un videojuego todo es un arte y la importancia de las gráficas es prioritaria. No cualquier diseñador tiene las capacidades para darle vida. Muchos decían que sí podían y no llegaban a generar ni un cuadrado en la computadora”, recuerda, cuando realizó el proceso de selección de personal.
En estos días Lion Works emplea a más de 30 personas, la mayoría jóvenes adultos, quienes manejan animación, programación, modelaje y texturas digitales. “Entiendo la dificultad para ellos, por involucrarse de manera profesional con alguien de mi edad, además para hacer algo que no había existido hasta ahora. Tenían miedo, porque al final es su trabajo el que cuenta. Pero terminé trabajando con un personal leal, de confianza y muy capaz. A veces se quedan tres o cuatro días seguidos en la oficina, no me pregunte cómo le hacen para bañarse”, comenta Juan, con una leve sonrisa en el rostro.
La historia del juego paseaba por su mente desde hace años. La temática trata de un encuentro romántico en medio de la guerra, todo un relato de caballeros caídos. Al principio la historia fue pensada para un solo personaje, un guerrero llamado Kan, que perdió el rumbo y el honor, al cual seguía y por quien luchaba. Y encontró un nuevo camino junto al otro personaje, una hermosa guerrera de nombre Beth. Él se enamora de ella y decide luchar a su lado hasta la muerte.
Elementos impresionantesLast Element se sitúa en la Edad Media y muestra escenarios inimaginables, monstruos feroces y poderes mágicos. El sincretismo de varias mitologías, de entre las cuales resalta la maya, es un añadido que da autenticidad al origen chapín del juego. En una parte de la historia, los protagonistas llegan a Petén donde despiertan esfinges y deben pelear contra ellas. “Nadie ha explotado este sitio y sus creencias, y es también como para poner el nombre de Guatemala en el planeta”, explica Juan.

Beth, la heroína según revela Juan, es una mujer alta, con melena larga y roja. Sus facciones hermosas y su mirada despiertan dudas sobre un posible pasado misterioso. Pero diseñarla y crearla no resultó fácil. La clave fue la comunicación entre Juan y la artista encargada, Gabriela Noriega, porque se entendieron de manera correcta. “Es difícil que entiendan lo que quiero, porque soy muy técnico y cerrado. Ella me comprende en lo que busco y eso lo valoro, porque siempre hago cosas fuera de lo común”.
Dentro de lo técnico, Last Element es un juego cooperativo, lo cual significa que se puede jugar ya sea por una sola persona o con alguien más.
El futuro de Lion Works se visualiza optimista. La meta es mostrarse dentro de un año como una compañía capaz y de nivel importante en la industria internacional. Ya dio el primer paso asistiendo a la convención de videojuegos más importante de la industria, la Electronic Entertainment Expo, o E3 como se le conoce dentro de ese submundo. Ahí obtuvo muchos comentarios, entre felicitaciones y críticas constructivas. Y lo más importante, fue la primera vez que presentó su creación a la mirada de un mundo especializado y despiadado en sus evaluaciones.
“No quiero ser solo un espectador. Quiero que conozcan nuestro trabajo y la marca, no por cantidad de juegos, sino por calidad, que nos vean como los pioneros, como un ejemplo a seguir. Que se pierda la idea de que lo hecho en Guatemala es de inferior calidad”, confiesa Juan, muy confiado de su idea, su aventura y su equipo.
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La genealogía de BethRecordar quién fue la primera heroína en los videojuegos es difícil. Primero habría que decidir desde cuándo se debe investigar. Una de las primeras fue Ms. Pac Man (1981) y estuvo Thyra, la Valquiria (1985), pero ellas existieron en mundos de ocho bits hoy ya desaparecidos. Luego vino Samus Aron (Metroid, 1986) de quien se sabía su género hasta finalizar el juego. Más recientes tuvimos a Chung-li (1991) y en 1993 apareció Mortal Kombat, donde se vio patear con fuerza a diosas como la Princesa de Edenia, Kitana (Talissa Soto, en los filmes). ¿Cómo olvidar a Claire Redfield (Resident Evil 2, 1998)? o Jade (Beyond Good & Evil, 2003), Ane Shepard (Mass Effect, 2007), Gwendolyn (Odin Sphere, 2007), Zoey (Left 4 Dead, 2008) o a Faith (Mirror’s Edge, 2008). Y, por supuesto, ahí está vivita y disparando la mujer digital que definió a la heroína para siempre (incluso afectó al incólume mundillo del cómic): Lara Croft (Tomb Raider, 1996; Angelina Jolie en el cine), no solo de buen ver, sino con un cerebro y agilidad envidiables.
A esa poderosa armada femenina se une ahora la chapina Beth, de Last Element, moderna, transnacional y transcultural (como los chapines), de más que solo buen ver, con un ligero toque manga en su diseño y quien utiliza bastante más que una buena dosis de estrategia para lograr sus fines, es decir, la fuerza bruta no es su fuerte. En suma, se trata de la idealización de una mujer moderna, valiente pero sensible y capaz de emocionarse con el romance. (León Aguilera Radford)
Por David Lepe.
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