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Club mini, entusiasmo, pasión y logros

Durante muchos fines de semana a lo largo del año, la geografía nacional acoge varios recorridos y concentraciones de Mini Cooper clásicos y modernos.  Sus propietarios, guatemaltecos y extranjeros, nos comparten sus experiencias y pasión por este legendario automóvil.

Desde 1959, cuando el mundo vio nacer a uno de los íconos del automóvil, el classic Mini ha cosechado miles de admiradores en todo el mundo y Guatemala no es la excepción.

Empresarios, políticos y deportistas son algunas de las personalidades guatemaltecas que se pasean por las calles del país en un Mini Cooper, considerado uno de los autos más influyentes del siglo pasado en todo el mundo.



Encuentro en la Finca Filadelfia de La Antigua Guatemala.

Agrupados en el Club de Autos Británicos, se les ve en todas sus versiones, desde la normal hasta el convertible y el Cooper S, los cuales han llegado a ser el sueño de sus propietarios, quienes gustan de su pinta, pero, sobre todo, de sus características deportivas.

Alrededor de este pequeño vehículo se reúne una especie de cofradía, un grupo de entusiastas amantes de la marca que los fines de semana, y en largas y multicolores caravanas, atraen las miradas de la gente en pueblos y carreteras.

El grupo de entusiastas en pleno.
Un auto con personalidad

Galardonado como el auto del siglo XX en Europa, el mini no solo ha sido un fenómeno y referencia en la historia del motor, sino también ha tenido un papel destacado dentro de la sociedad, tanto en las capas más populares como en las más elitistas.

El Mini modelo 64 no solo resulta ágil y divertido para manejar, sino también tiene una gran personalidad.  Resulta muy simpático, siendo ideal para quienes no quieren pasar como don nadies en la calle, dice César Caballeros, quien se considera un apasionado de este tipo de vehículos.
Y vaya si no es un apasionado.  Caballeros compró una caparazón y la reconstruyó en su totalidad.  Cada parte fue restaurada o instalada nueva, para quedar igual a cuando salió de la fábrica.

“Se cuidaron todos los detalles en su reconstrucción, empezando por sandblastear (lijado a alta presión por medio de aire y arena u otro material abrasivo) la carrocería y reemplazar paneles donde era necesario, para cumplir con los más altos estándares y dejarlo en condiciones de concurso”, expresa satisfecho Caballeros.

Esa pasión por estos miniautos ha estado presente a lo largo de su vida.  El año pasado cuando esta leyenda cumplió 50 años, la creadora de la “minifalda”, e ícono británico del estilo, Mary Quant, reveló un secreto largamente guardado: el nombre de la minifalda no se debió al tamaño de la célebre prenda, fue en homenaje a su adorado auto, en el que se inspiró al elegir el nombre.

El presidente del Club de autos Británicos de Guatemala, César Augusto Caballeros, también es otro apasionado de estos automóviles.  Este experto señala que el diseño y enfoque del Mini fue creado de adentro hacia afuera, para la total comodidad del conductor.

“Cuenta con un espacio confortable para cuatro personas y su inconfundible diseño lo ha hecho un imán que atrae las miradas de muchas personas, durante las caravanas que realizan en el club”, señala.

Aunque por el momento los apasionados por el Mini están bajo la cobertura del Club de Autos Británicos de Guatemala, no descartan que en algún momento organicen su propio grupo.  Sin embargo, en el Club Británico se sienten como en una familia, dice Pablo Rodas, otro de los entusiastas por este auto.

Los miembros del Club cuentan con algunos beneficios, como el hecho de poseer un casillero postal comunal, el cual utilizan para traer repuestos y otros accesorios para sus automóviles.  Además, allí tienen manuales originales de muchos autos, para consultarlos.



Entre las actividades que se organizan periódicamente están los viajes en caravana al interior del país, donde se juntan unos 15 minis y muchos otros autos británicos.  “Estas reuniones son verdaderas fiesta en familia, pues viajan con nosotros nuestros familiares y amigos”, expresa Caballeros.

En fin, las caravanas de autos de una misma marca siempre serán llamativas, pero los Mini siempre roban una sonrisa al verlos y se convierten en un objeto del deseo, un juguete grande con el que quisieran jugar niños de todas las edades.

Una gran historia

Fue en 1959 cuando la primera unidad de este legendario automóvil salió de la línea de producción.  Fue el auto de la era de los Beatles y la minifalda.  Diseñado por el ingeniero Alec Issigonis, británico de origen griego, la producción oficial arrancó el 8 de mayo de 1959 en la planta de la British Motor Corporation (BMC), situada en Longbridge.

El pequeño Mini murió el 4 de octubre de 2000, después de haberse manufacturado 5.3 millones de unidades, parte de ellas en la planta de Authi en Pamplona, España.  Su memoria sería recuperada por la nueva versión elaborada por BMW, algo más grande.

El Mini gozó en el Reino Unido de la popularidad que también tuvo el Escarabajo de Volkswagen en Alemania, el 2CV de Citröen en Francia o el Seat 600 en España, pero la asociación entre los años de 1960 y la cultura gráfica y musical británica hizo que su atractivo trascendiera fronteras.  En 1999 fue elegido como el segundo auto con más influencia en el siglo XX, por detrás del Ford Modelo T.

Issigonis, legendario personaje de carácter más bien indomable y aficionado al gin tónic, luego elevado por la Reina de Inglaterra al rango de sir (caballero), dibujó el primer bosquejo del Mini en la servilleta de un restaurante de Suiza.

En diciembre de 1955 se produjo a mano el primer modelo, que estuvo siendo probado hasta febrero de 1957.  Entonces, el jefe de BMC, Leonard Lord, dio la luz verde final al Mini.  Cuando salió de la cadena de montaje medía 3.05 metros de largo, 1.35 de alto y 1.40 de ancho.  Su cilindrada era de 850 centímetros cúbicos y alcanzaba una velocidad máxima de 115 kilómetros por hora.  Característico de su diseño interior era la parte desguarnecida de la zona del volante, así como un amplio compartimento en las puertas que, según la leyenda, Issigonis había pensado expresamente para llevar la botella de ginebra y varias aguas tónicas.

Comercializado bajo las marcas Austin y Morris, tuvo su variante deportiva como Mini Cooper y Cooper S, con las que ganó cuatro veces el Rally de Monte Carlo a mediados de los años de 1960.  El actual Mini recuerda mucho a su precedente, pero es más grande y más lujoso, dos aspectos sustanciales que los apasionados del antiguo vehículo no perdonan. Fuente: www.abc.es

El mini y sus apasionados

El Mini siempre ha inspirado una gran admiración a grandes personajes del mundo, Niki Lauda se desplaza a diario en un Cooper, el Commendatore Enzo Ferrari, cuando quería un poco de diversión, salía a las montañas en uno de sus Cooper, Steve McQueen adoraba el suyo, John Lennon cuando estaba deprimido salía a pasear en su Cooper negro, y era el automóvil preferido de la Policía inglesa.

El año 2000 fue un año triste para los fanáticos del Mini.  El 14 de septiembre, el último salió de la línea de producción de la planta de Longbridge y el 24 de diciembre el mundo del motor sufrió otra gran pérdida, cuando falleció John Cooper.  Murió la Mini, murió John Cooper.  ¿Cuál otro auto ha gozado de tanta popularidad y triunfado a pesar de tener todos los factores en contra, una y otra vez?




Por Jeovany Ibañez




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