| Lumeneo Smera, una nueva forma de movilización |
![]() |
Con un tamaño de 86 centímetros de ancho por 2.50 metros de largo, el Smera es la respuesta al congestionamiento vehicular, el limitado espacio para estacionarse y la reducción de los gases tipo invernadero en el planeta. Además ofrece manejo seguro y protección contra las inclemencias del clima.
Cuando sea certificada su homologación M1, en trámite, este vehículo podrá manejarse en todos los caminos europeos, con lo cual estará estandarizado y contará con la autorización para hacerlo en muchos otros países, incluyendo los latinoamericanos.
![]() |
Según estudios internacionales sobre urbanismo, en cada vehículo se transportan en promedio 1.3 pasajeros. En respuesta a esa situación, el Smera tiene una disposición monoplaza con una pequeña butaca apta como para un infante.
En la parte trasera, el baúl permite acarrear una maleta o un maletín con implementos deportivos, o bien las compras diarias del supermercado.
La idea es evitar la movilización de lastre causado por plazas vacías, baúles voluminosos sin carga alguna o amplios espacios interiores inutilizados.
![]() |
Desde cuando se pensó en el Smera se le consideró un vehículo ciento por ciento eléctrico. Con ello, no se produce polución local, ruido ni humo. Su mantenimiento es mínimo y reciclar el motor eléctrico es más sencillo. Se calcula que su vida útil será de unos 200 mil kilómetros.
Además, a diferencia de los motores termales, como los de gasolina, diésel, gas y biodiésel, no produce contaminación por lubricantes, emisiones catalíticas ni de metales pesados.
La motorización está a cargo de dos plantas poder dotadas con magnetos de uso permanente sin fricción, especialmente diseñados para este vehículo. Con ellos, se logra un fabuloso torque de 1,000 Newton-metro en las ruedas posteriores. A diferencia de los motores termales, el torque se obtiene únicamente a máximo régimen de trabajo del motor eléctrico.
Cada motor pesa menos de 30 kilogramos (66.120 libras) y está hecho con un 98 por ciento de materiales puros, aluminio, cobre y hierros, razón por la cual, su reciclado, a la hora del desguace, es muy simple.
Además, cada vez que se frena, un convertidor cinético convierte la energía del calor en electricidad para cargar las baterías, incrementando la autonomía del Smera.
![]() |
Los diseñadores del Smera siguieron una tendencia eminentemente minimalista, con la cual la función definiera a la forma. Sus fluidas líneas dan forma a una carrocería inclinada, propicia para ofrecer poca resistencia al avance, es decir, un bajo valor de coeficiente de fricción aerodinámica.
Su estructura es una caja de seguridad que protege el habitáculo de una sola plaza. Abordar, como salir del Smera, es sumamente cómodo, incluso para un conductor de talla alta y complexión gruesa.
Por dentro, la vista panorámica es insuperable gracias a su extensa área acristalada, lo cual también redunda en la seguridad, facilidad de operación y conjugación con el entorno.
Los elementos de lujo están presentes, desde los distintivos cinco colores, finos acabados y materiales de piel para el asiento y tapicería.
La fuente de energía del Smera es un paquete de baterías con una tensión de 133 Voltios y capacidad de 10 kilowatts/hora, hechas con la tecnología propia para elementos de litio. Su cargador y cable de tres metros integrados pueden conectarse a una fuente de electricidad doméstica de 230 V y 16 A.
Luego de habernos habituado a cargar los teléfonos móviles durante la noche, para cualquier conductor le será familiar conectar su Smera al llegar a casa y la mañana siguiente tener una autonomía de hasta 150 kilómetros. Las baterías utilizadas tienen una vida útil de ocho años, aunque se utilice el auto todos los días durante tal período.
La energía de los motores pasa a las ruedas por una faja de transmisión directa. En virtud de que el torque se entrega directamente proporcional a la aceleración, no es necesaria la caja de velocidades.
Para mantener estabilidad dinámica, este auto tiene un sistema automático de inclinación lateral, con el cual los comandos intuitivos generan un ángulo adecuado para tomar las curvas con toda seguridad.
El corazón del Smera es un sistema eléctrico capaz de administrar todos los parámetros del auto, a partir de las señales generadas por el sistema integrado de inercia. De acuerdo a ellos, doblar en las curvas, la selección del modo de manejo y modo de tipo de carretera, determinarán el ángulo de inclinación al cruzar. Con esa información, el sistema le indica a un servomotor los movimientos de la cabina y de las cuatro ruedas, para mantener un buen contacto con la carretera.
Por Néstor A. Larrazábal B.
| Otros artículos en esta sección |
| |