Kia, cuyo nombre deriva del vocablo sino-coreano (compuesto por "ki" y "a") que se podría traducir como levantarse o elevarse desde Asia, comenzó sus operaciones en 1944. Al principio fabricaba a mano tubería de acero y partes para bicicleta.
Como muchas empresas que han conocido las cimas del éxito, Kia empezó luchando y su lucha le ha rendido excelentes dividendos. Uno de ellos es su incursión en la industria automotriz, a cuyo modelo Sportage dedicamos hoy nuestro tema de portada.
La Sportage ha sido desde 1993 un continuo ejemplo de éxito automotriz. Cada modelo ha innovado, mejorado y, sobre todo, ha sido aceptado por el público con cada vez mayor número de unidades vendidas. Sin duda, a largo y corto plazos, ese es el indicador que todo el mundo quiere incrementar, para demostrar la eficacia de su producto, soportada, por supuesto, por los equipos de mercadeo y ventas de la compañía. Nosotros probamos sus capacidades y excelencias, pero también señalamos algunas de sus potenciales áreas a mejorar.
Las cifras oficiales indican que Kia, ahora parte del Hyundai-Kia Automotive Group, fabrica alrededor de 1.5 millones de vehículos al año en 13 plantas situadas en ocho países. Su red de distribuidores y revendedores abarca a 172 países, con unos 42,000 mil empleados e ingresos de casi 147 millardos de dólares. Como se ve, se trata de una inversión global de colosales dimensiones.
Por otra parte, presentamos un tema de vital importancia en cualquier sociedad civilizada: la mezcla, muchas veces fatal, de alcohol y conducción. Nunca será demasiado insistir en las consecuencias que conlleva ir tras el volante en estado etílico. Además incluimos a un auto miniatura, el Smera, que de alguna forma confirma que en el segmento de los compactos la tendencia es ser cada vez más pequeño.