Muchas veces adoptamos ciertas frases como verdades incuestionables, porque las identificamos como parte de la sabiduría colectiva, cultivada durante varias generaciones. Y, por lo tanto, ni siquiera las analizamos.
Una de ellas es la sentencia “tiempos pasados fueron mejores”. Esto podría deberse a que tendemos a olvidar las experiencias desagradables en favor de los buenos recuerdos.
Es así que algunas veces caemos en inexactitudes y falacias al expresar que los carros de antes estaban mejor hechos. De ello podemos decir que hay legados buenos que han permanecido en los autos, pero hay que saber que han surgido tecnologías nuevas orientadas a mejorar el nivel de vida del automovilista, sus pasajeros, los peatones y la sociedad en general.
Por ejemplo, hace unos 30 años la frecuencia de pinchazos era bastante alta. En la actualidad los componentes de los neumáticos, sus diseños y bandas de rodadura evitan que los clavos y residuos de vidrios las perforen. Se debe considerar que el estado de las carreteras y las calles ha mejorado, sin embargo, cuando ahora una llanta se daña con mayor frecuencia es porque su tiempo de vida útil está por expirar.
Igual es el caso de las baterías. Hoy, el cálculo casi perfecto de su ciclo de obsolescencia nos permite percatarnos del momento adecuado de su reemplazo.
Y así, se podrían indicar muchos sistemas y componentes de los vehículos. Basta con ingresar a un carro fabricado hace unos cuantos años para percibir la evolución de los conceptos de confort, comodidad y seguridad.
En el pasado hubo conductores que solo tuvieron un carro en su vida. En cambio ahora es difícil suponer que una persona común, económicamente activa, tendrá solo uno. La dinámica de la industria, las exigencias de menores consumos y emisiones, así como la descartabilidad de los autos, provocan que dejen de ser una inversión vitalicia.
Si bien los autos del pasado son la base de los actuales, es innegable que cada modelo tuvo su época y que los actuales también tienen sus grandes ventajas, porque, evidentemente, la industria automotriz ha evolucionado alrededor del ser humano, es decir, es un producto orientado a mejorar su vida presente y futura.