 |
Se dice fácil, sí señor, pero mantenerse en el tope de un mercado tan competitivo como lo es el segmento de los 4X4, en especial cuando se ha sido pionero en el desarrollo e implementación de innovaciones, no es tarea fácil.
Siendo un producto de pura cepa británica, a pesar de ser ahora parte de la familia Tata, de India, aparte de excelencia tiene nobleza. La cual le viene desde sus mismos orígenes cuando fue fabricado por primera vez por Maurice Wilks en su granja de la isla Newborough, Anglesey, frente a las costas de Gales. Corría el año 1948.
En aquellos tiempos de posguerra escaseaba el acero. Por eso su creador eligió una aleación propietaria de aluminio y magnesio llamada Birmabright, altamente resistente a la corrosión: de ahí su famosa longevidad, la cual ha llevado a que algunos de sus propietarios se refieran a otros 4X4 como "fungibles". Y por eso también el color de los primeros modelos era verde militar, ya que utilizaba partes de aviones de guerra que ya estaban fuera de servicio.
Desde 1950 se buscaba una hermana mayor para la Land Rover, pero no fue sino hasta 1970 cuando el equipo liderado por Charles Spencer King logró la primera Range Rover. Más bien espartana en su diseño. Sin embargo, su evolución ha logrado uno de los autos 4X4 más buscados por su confort y lujo, así como por excelente desempeño, tanto en urbes como en rudos territorios. Tal es hoy nuestro tema de portada.
Las Range Rover no solo son una propuesta sexy, porque han fatigado con éxito las arenas de desiertos, selvas tropicales, montañas rocosas y ciertos obstáculos acuáticos. Ni siquiera el Tapón del Darién, espantosa ruta panameña, los ha podido rendir. Y también han servido en el frente, durante varias guerras (debidamente modificados): han probado su rudeza.
| Otros artículos en esta sección |