| Mazda CX-7, extrema belleza |
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Una buena forma para probar cómo un carro trata a sus ocupantes, es hacer un viaje relativamente largo dentro del territorio nacional. Así, llevamos una Mazda CX-7 a Esquipulas. Un agradable peregrinaje.
En 2006 fue lanzada la primera versión de la sofisticada crossover (mixta) CX-7 de Mazda, como 2007. Tres años después apareció su primera revisión y actualización (o face-lift), para el presente año.
El conjunto de elementos externos que distinguen a la nueva versión están en el arreglo frontal, tanto de luces como en los simuladores de toma de aire, ahora más grandes. Sin embargo, el refinamiento del diseño se manifiesta en cada detalle de la nueva Mazda CX-7.
Si bien esta generación del modelo ofrece dos motorizaciones, para nuestro mercado hay una nueva planta motriz, la MZR de 2,500 centímetros cúbicos de desplazamiento para cuatro cilindros en línea con alimentación atmosférica. Este motor también se monta en los nuevos Mazda 6 y Mazda 3.
La otra opción es el ya conocido turbo diésel de inyección directa multivalvular de 2,300 cc. Su estructura es de carrocería autoportante, generada a través de ingeniería asistida por computadora, logrando un buen balance entre la rigidez a la torsión y el suave confort a los pasajeros.
Su transmisión es automática-manual de cinco velocidades, con la cual se obtiene un movimiento fluido y con mínimas reacciones a las gradaciones de una a otra velocidad. La unidad probada tiene tracción 4X2, es decir, su eje motriz es el delantero; sin embargo, existe la versión AWD con tracción en ambos ejes, administración de energía automática (sin el concurso del conductor, sino por medio de un sistema de computación encargado de determinar cuánta energía se distribuye a cada eje).
Como buen carro del nivel alto de la gama media, esta camionetilla tiene un eficaz aislamiento al ruido, gracias a seis soportes de hule sobre los cuales se fija la transmisión. Además, se ha puesto especial cuidado en el desarrollo del diseño para evitar los ruidos parásitos provocados por el viento, junto al flujo sonoro del motor apartado por una pared de fuego (firewall), que bloquea los sonidos provocados durante su funcionamiento.
Su coeficiente de resistencia al avance por viento es de tan solo Cx= 0.34, lo cual la coloca en el rango de vehículos sedán y algunos deportivos.
La aceleración tiene una dinámica suave y constante, mientras la desaceleración es precisa, gracias a sus cuatro frenos de disco ventilados, integrados con el ABS (sistema antibloqueo de frenos), el TCS (sistema de control de tracción) y el DSC (control de estabilidad dinámica).
A pesar de tratarse de un vehículo de grandes dimensiones, los movimientos de estacionamiento son sumamente cómodos, no solo por su dirección asistida, sino también por los amplios campos visuales logrados con los espejos retrovisores y la cámara colocada en la parte superior de la compuerta trasera.
Los grandes cristales laterales, conjuntamente con el vidrio parabrisas de 66 grados, permiten una amplitud visual poco común en los crossover de otras marcas.
La generosa área de carga soporta un gran volumen de equipaje. Además, al doblar el asiento trasero hacia adelante, se logra un espacio bastante grande para artículos de tamaño considerable.
Positivos:
• Confort de primera clase.
• Tamaño suficiente para hacerse respetar por otros automovilistas.
• Amplitud en el habitáculo y en el área de carga.
• Alto nivel de seguridad, expresada durante su controlado funcionamiento.
• Bello tablero y finos acabados interiores.
Negativos:
• El alto nivel de consumo es comparable con aquellos vehículos de 6 y 8 cilindros.
• El sistema de iluminación automática interna es un tanto incómodo en el momento del crepúsculo, ya que si se encienden las luces para ser visto, no hay suficiente iluminación en el ambiente natural para leer los indicadores o relojes del tablero, cuya intensidad lumínica se reduce al encender las luces frontales.
Una adecuada ruta para manejar un vehículo que ofrece cotas especiales de confort es realizar una jornada de más de 300 kilómetros en un mismo día. En virtud de ese parámetro y del buen estado de la carretera hacia Esquipulas, se decidió llevar la Mazda CX-7 en esa dirección.
La primera grata impresión fue la conducción neutra del carro a velocidades cercanas a los 120 kilómetros por hora, tanto en rectas como en curvas. La distancia de frenado también es bastante reducida, especialmente para un carro de su peso.
La sensación de control y seguridad se transmite no solamente al conductor, sino a sus pasajeros, lo cual genera un viaje agradable. Tanto las butacas frontales como el asiento trasero responde a consignas ergonómicas, por lo que dan confort a quienes se transportan en la CX-7.
Si bien las ventajas de su completísimo tablero y mandos se manifiestan en el manejo citadino, es en carretera donde se aprecian en mayor grado, ya que una simple mirada con el rabillo del ojo permite mantenerse informado del funcionamiento del motor, su velocidad y todos los datos requeridos para una buena conducción. No menos importante es la ergonomía del ordenamiento de los comandos, lo cual permite accionarlos sin hacer esfuerzos extraordinarios, sino todo lo contrario, con mucha facilidad.
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La nueva Mazda CX-7 es una camionetilla que dignamente puede considerarse competencia de carros similares de mayor precio, e incluso algunos catalogados como SUV premium, ya que tiene tras sí la fortaleza de una marca con amplio prestigio, alto nivel de confort, equipamiento de última generación y garantía de funcionamiento superior a otros vehículos similares.
La seguridad y sensación de confort, sin compromisos de este carro, lo hacen adecuado tanto para uso en ciudad como en carretera y en caminos ligeramente difíciles. Por esta razón, es un producto a evaluar cuando se demanda conveniencia para la ciudad, dentro de la semana, y para incursionar en el interior durante los fines de semana.
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